Pelea
Capítulo 2
Pelea
Parte 1
Volvamos en el tiempo hasta justo antes que terminara la conferencia de “la Alianza Anti-Bruja”.
— ¡Oh, cierto! ¡Olvidé la parte más importante!
Cuando Subaru palmeó su puño, era en la particular atmósfera callada inmediatamente después de su solicitud a la fuerza de expedición, a punto de entrar con gran ardor al territorio Mathers.
No explique lo suficiente, pensó, sintiéndose avergonzado mientras se alejaba de esas grandiosas palabras, pero Subaru no podía ser diligente acerca de la parte más importante. Por lo tanto, se dirigió a todos y a cada uno:
— Nombré este plan “Caza de la Bruja Hecha Simple”, pero el objetivo más importante, el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales… Quiero escoger quien va tras él muy cuidadosamente.
— ¿Cuidadosamente?
— Sí. Después de todo, el derribar al arzobispo decide si este plan funciona o no. Quiero escoger a nuestros mejores miembros. En otras palabras, Wilhelm y algunos Colmillos de Hierro que tienen confianza sobre sus habilidades de sigilo. Ah, ellos tienen que estar bien incluso si el arzobispo los está mirando directamente.
Las condiciones de Subaru levantaron las cejas de todos los sentados en el círculo a su alrededor. Sus expresiones cambiaron a desconcierto, ansiedad e inquietud; los hombres sentados uno al lado de otro difería individualmente, pero sus caras se sumaron a un total de “duda”.
Era una reacción natural. Subaru, sabiendo que debía explicar más, rascó su cara mientras continuaba.
— Errr, verán. Justo como dije, el plan en sí mismo es simple: yo hago salir al Culto de la Bruja para que podamos golpearlos. Hasta ahí es lo mismo que con la Ballena Blanca, pero… pienso que es muy difícil esperar que su reacción sea tan simple como la de las bestias demoníacas.
— Ahh, bueno, tiene sentido. El aroma de Subaru hizo que la Ballena Blanca perdiera compostura, pero a diferencia de una bestia demoníaca, el Culto de la Bruja no hará grrr tanto, ¿huh?
— Bueno, es exactamente como la Ballena Blanca reaccionó a mí… De cualquier forma, idealmente, golpeamos al Arzobispo de los Siete Pecados Capitales con un ataque sorpresa y los derribamos a todos en el instante en que los haga salir. Tenemos que asegurarnos absolutamente que muera instantáneamente, así que priorizar eso es otro requerimiento.
Subaru afirmó la explicación de Ferris y la juntó con la lógica. Las reacciones circundantes se volvieron amargas, con disgusto visible en la cara de varios. La cara más severa era la de Ricardo, con colmillos descubiertos incluidos.
— Espera, espera. No podemos hacer eso. ¿Puedes dejarnos fuera esta vez? No podemos estar asesinando personas sigilosamente después de entusiasmarnos acerca de una batalla apropiada como esta. De ninguna manera. No escuché sobre eso.
— Es por eso que lo estoy explicando ahora. Además, me refiero solo al Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Las otras diez partes del plan “soy-un-señuelo” dependen de esto. Tendrán un montón de lugares para hacer ruido.
Subaru hizo todo lo que pudo para convencer a Ricardo, la línea divisora dentro del círculo.
— No es que podamos subestimar a los otros Cultistas de la Bruja, pero el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales es una historia diferente. Quiero asegurarme de más que lo derribemos.
Esta vez Julius interrumpió su explicación a las burlas de Ricardo.
— Así que tenemos que prepararnos para todas las posibilidades, ¿verdad? Recomiendo esa manera de pensar, pero ¿qué hay de tu lógica para seleccionar personas? Por supuesto, no tengo ninguna objeción de escoger al Maestro Wilhelm.
Después de mirar de reojo a Wilhelm, quien estaba sentado con los ojos cerrados, Julius tocó su delgada espada de caballero mientras miraba a Subaru.
— Deseo saber la razón por la que no estaba dentro de tus selecciones iniciales.
— Parece que no estás triste acerca de eso, pero tampoco estás satisfecho…
El Arzobispo de los Siete Pecados Capitales era el evento principal, dejando a Julius con algunas objeciones por ser removido de la batalla decisiva. Ferris, viendo a los dos chocando sus opiniones, palmeó a Subaru en el hombro antes de hablar.
— Hey, Subaru. Si esto es solo tú todavía manteniendo rencor contra Julius…
— No tengo sospechas tan vulgares. Tal posibilidad nunca entró a mi mente… pero estaría decepcionado de encontrar que eres un ser humano tan obsesionado con asuntos triviales que perdiste de vista la imagen completa.
Subaru no estaba seguro que tan seriamente él pensó todo eso, pero sintió que No des órdenes a medias era el punto al que Julius quería llegar. Subaru, reflexionando sobre haber perdido de vista la imagen completa a través de la obsesión con las cosas pequeñas, levantó un dedo y respondió:
— La magia del Arzobispo de la Pereza… quizás no es magia. No es un hechizo o un espíritu, de cualquier manera, tiene una habilidad especial. Esa es la única razón por la que no quiero un gran grupo de personas lleno tras él.
— ¿… Habilidad especial? ¿Qué? Primera vez que escucho de ello.
— De la mejor manera que puedo explicarlo, es una habilidad que extiende un montón de manos invisibles para el ojo. Con una excepción, realmente no puedes verlas, y si te golpean, pueden arrancarte las extremidades muy fácilmente. El rango es tan lejos como puede ver.
— ¡¿Qu…?!
El repentino razonamiento de Subaru dejó a Ferris en shock, viéndose como si alguien le hubiera echado agua fría mientras dormía. Las cejas de Julius se levantaron también, y un shock no insignificante se apoderó de la fuerza de expedición.
Las Manos Invisibles bajo el control de Petelgeuse era literalmente una amenaza invisible. Subaru nunca olvidaría la vista de ese poder de pesadilla cruelmente jugando con el cuerpo de Rem. Y en un enfrentamiento de larga escala, el poder de esa amenaza podía arrojar todo al caos total.
— Es por eso que no quiero ir con números. Solo aumentará el número de muertos.
— … Estás diciendo eso con una cara completamente seria, ¿huh? No puedo verificar sin Lady Crusch aquí, pero…
— Si Crusch estuviera aquí, mi respuesta sería la misma. Esa habilidad es el mayor obstáculo para derribar a Pereza.
En lo profundo, no pensaba que era todo lo que había, pero incluso así, estaba seguro de esa parte. Aceptándolo, Julius, el primero en hablar, bajó sus ojos, hundiéndose profundamente en pensamientos antes de preguntar—: Por cierto, dijiste que había una excepción. ¿Y esa excepción es?
— Yo
— Ya veo. Una historia simple.
Enfrentándose a la simple explicación de Subaru, Julius solo podía hacer esa corta respuesta. Julius se hundió en su pensamiento, pero mientras tanto, alguien más apretó un puño.
— ¡Lo entiendo!
Era Mimi quien había hablado, vigorosamente apretando su puño. Con una risa impetuosa, agarró los hombros de TB, parado a su lado, y los sacudió duramente mientras decía—: ¡Muy bien, Mimi y TB irán con el señor! ¡Y el anciano también! ¡Eso es lo mejor! ¿Qué, no está bien? ¿No irás?
— Hermana, estás siendo impulsiva de nuevo…
TB, acostumbrado a la falta de control de su hermana, no hizo ningún movimiento para refutarla. Subaru estaba feliz por los voluntarios, pero no estaba seguro si ellos cumplían con sus condiciones.
— Puedes tranquilizarte. Además de mí, Mimi es la mejor del grupo en todo. No es mi segunda al mando por nada.
— ¿En serio puedo confiar en ti en eso? Ella se ve como el tipo que estornuda en el peor momento posible.
— Subaru, no eres realmente uno para hablar, ¿no es así?… Ha, supongo que no se puede hacer nada, meow. Ferris también irá contigo. Eso debería hacer el resto un poco más fácil, ¿verdad?
— ¿En serio? Eso es una gran ayuda, ¿pero estás bien con eso? Para ser honesto, estamos cruzando un puente peligroso aquí.
— Pensar que tú dirías eso…
Cuando Subaru expresó su sorpresa por la declaración de Ferris, los ojos de Julius se agrandaron ante la respuesta de Subaru—. ¿Huh? —dijo Subaru, volviendo su cabeza hacia la reacción de Julius, pero Julius no dijo nada más.
Julius dejó el asunto de la mentira intencional de Subaru procediendo a voltearse hacia Ferris.
— Dejaré al Maestro Wilhelm, Mimi, TB, y a él en tus manos, mi amigo.
— Sí, sí. Lady Crusch me confió esto desde el inicio, así que no te preocupes, irá bien.
— Incluso así, debo hacerlo.
— … Sí, sí. Entonces pondré un poco de preocupación por ti en una esquina de mi corazón, Julius.
Ferris dio una sonrisa tensa; la expresión de Julius era la misma imagen de seriedad mientras se levantaba. El intercambio tranquilo demostró la confianza entre los dos amigos. Dicho sin rodeos, Subaru estaba un poco celoso.
De cualquier manera, el intercambio de ideas parecía haber resultado en Julius accediendo también.
— ¿Ya no quieres seguir discutiendo? —dijo Subaru.
— Dado que eres el único que puede ver el poder del arzobispo, no se puede hacer nada. Si los números son incrementados, no puedes instruir fácilmente a los otros para evadirlo, ¿es así?
— Me alegra que seas rápido al entenderlo.
Como se esperaba, las personas que pelearon eran rápidas para entender estrategias.
Subaru podía evitar las Manos Invisibles al esquivar las diabólicas manos por sí mismo, pero además de eso, lo que puso en la balanza era ver los movimientos de las manos y sacar a otras personas de su camino. El poder de las Manos Invisibles era ventajoso contra varios enemigos, y eso era otra razón por la cual Subaru quería enfrentarse a Petelgeuse con la menor cantidad de personas posibles.
— Así que es por eso que quería insistir que Wilhelm viniera conmigo, pero…
Julius, Ricardo, y los otros habían dejado de objetar, así que Subaru volvió la conversación hacia Wilhelm, quien había mantenido su silencio hasta ese punto.
Cuando revisó con cautela a Wilhelm, quien no había demostrado su aprobación ni desaprobación, los ojos del hombre se abrieron. El Demonio de la Espada miró a Subaru con sus claros ojos azules, asintiendo sin ni una sola palabra contradictoria.
— … No necesitas preguntar sobre mi decisión. Yo soy tu espada, señor Subaru. Por tu voluntad, cortaré a tu enemigo.
— …
— Por favor, úsame como desees.
Concedido con una confianza tan refinada, Subaru solo pudo asentir, tragándose su asombro.
Cuando miró de vuelta, vio a los gemelos peleándose, los hombros de Ferris desplomándose, y detrás de ellos a Julius, Ricardo, y al resto de la fuerza de expedición confiando en Subaru y compañía con su asunto crucial.
Aceptando esto, Subaru asintió fuertemente, esta vez sin ninguna preocupación.
— ¡Sí, ganaremos esta batalla!
Parte 2
— ¡¿Lo conseguimos?!
Subaru rápidamente cubrió su boca con su mano después de exclamarlo sin intención.
Estaban en el centro del lugar cubierto de rocas en frente del acantilado. Wilhelm acababa de saltar hacia delante, su espada mordiendo el delgado cuerpo de Petelgeuse en un ángulo agudo mientras lo cortaba.
El cuerpo del loco había sido cortado desde el hombro a la cadera. Su postura se balanceaba salvajemente por la profunda y fatal herida. Incluso así, los ojos de Petelgeuse se mantuvieron abiertos, mirando a Subaru hasta el amargo final.
— Esto no pue…
Pero Subaru nunca aprendería lo que el loco había intentado decir.
Un corte horizontal trazó un arco, quitando la sangre como si partiera el viento. En ese instante, la cabeza cortada de Petelgeuse escupió sangre como una fuente de agua mientras era mandada a volar.
La vista de una persona ser decapitada frente a sus ojos dejó a Subaru sin palabras. Sin embargo, la negación firme parecía impulsar al cuerpo sin cabeza hacia adelante, haciendo que extendiera sus brazos marchitos y ramificados hacia Subaru.
— Inelegante al extremo, cae como un hombre.
La espada del Demonio de la Espada desmembró sin piedad el cuerpo luchando contra su propia muerte. El corte mandó a volar ambos brazos de sus hombros; la hoja volvió para golpear directamente el torso, separándolo de su parte baja por la cadera, enviando al loco vuelto un montón de carne al suelo, derramando vísceras.
La sangre que brotaba y las sacudidas musculares pronto se detuvieron, dejando solo el poderoso hedor de sangre muerta.
El espectacular modo de muerte, absolutamente sin ningún respeto por la humanidad, hizo que las náuseas se acumularan en la garganta de Subaru. Pero, de alguna manera, evitó vomitar de verdad mientras decía—: S-se acabó… ¿verdad?
— Si esto no se ha acabado ahora, incluso Ferris empezará a creer en la tontería del favor de la Bruja —respondió Ferris desde atrás de Subaru, quien estaba tímidamente mirando al cadáver. Se puso a un lado del intranquilo Subaru, examinando los restos sin dudar.
— Aunque no es mucha sorpresa, está definitivamente muerto. —señaló Ferris—. Lo tienes en la palabra del mejor mago de curación de la capital real.
— ¿Oh… en serio…?
El cadáver, que ya no conservaba la forma de un ser humano, parecía más un accesorio que otra cosa. Tranquilizado por las palabras de Ferris, Subaru sintió que la necesidad de vomitar disminuía mientras miraba hacia el bosque.
Como fue planeado, su objetivo principal, el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales, había sido asesinado. Aquellos restantes eran los dedos de Petelgeuse en el bosque.
— Espero que todos estén bien… sin tomar demasiados riesgos.
— Señor Subaru, ellos no son soldados que trabajarían independientemente en violación de tus instrucciones. Incluso si un combate inevitable se lleva a cabo, el Señor Ricardo y el Señor Julius están con ellos. El peor de los casos es improbable.
Volviendo de revisar la cabeza cortada por sí mismo, Wilhelm respetosamente dio su opinión. La garantía del Demonio de la Espada era tranquilizadora. A pesar de todo, no borró la preocupación de Subaru en gran medida.
La razón de su preocupación era otro asunto, aquellos dirigiéndose a tratar con los Cultistas de la Bruja atraídos por Subaru hasta que pudiera llegar a Petelgeuse y atraerlo en personas.
Supusieron que los subordinados de Petelgeuse estaban dispersos en el bosque, diez grupos en total. Subaru había comandado a los dos dedos que se había encontrado a medio camino a volver a su base, y su retiro ya había sido confirmado. La idea era dejarlos ir, seguirlos con la tenacidad de una pierna de luchador de sumo, y usarlos para determinar las ubicaciones del resto. Subaru había ordenado estrictamente a su gente no atacar, incluso si tenían ventaja en números.
Pero si fueran a ser descubiertos por los enemigos, el combate sería inevitable.
— Estoy seriamente asustado de accidentes si eso sucede. Este es el plan que hice, y tiene un agujero crucial en el… No sé qué están pensando las personas del Culto de la Bruja, y este inesperado número de personas peleando me asusta…
— ¡Sí, sí, el creador del plan no debe mostrar preocupación! Además, he escuchado esto del nervioso Subaru una y otra vez. Empieza a cansar. —Ferris suspiró con una cara irritada hacia Subaru, quien se estaba preocupando acerca del otro lado ahora que su parte ya había sido cumplida—. Entiendo que estés asustado, pero con Julius y ellos, pelear no debería ser un problema, meow. Si Julius está peleando seriamente, el Viejo Wil es probablemente el único aquí que puede vencerlo.
— ¿… Es así? ¿Es tan fuerte?
Ferris se había elaborado para abordar la inagotable preocupación de su joven líder, pero los detalles aún dejaron a Subaru en conflicto. En términos de ser su confiable aliado, la fuerza de Julius era más que bienvenida, pero dado su profundo sentimiento de desagrado hasta la fecha, era difícil para Subaru aceptar el valor nominal de Julius. Incluso si las heridas físicas de su duelo habían sido completamente curadas, dolores fantasmas intratables perseguían a Subaru incluso entonces.
— Realmente es profundo… Dejando de lado si es inconsciente o no, entiendo tu odio hacia él, aunque…
— ¿…? ¿Qué dijiste?
— No mucho. ¡En primer lugar, Julius y ellos deberían estar mucho más preocupados que nosotros! Después de todo, Ferris pensó que este plan era arriesgado todo este tiempo.
Ferris levantó sus cejas y miró al amargo Subaru, quien frunció el ceño en respuesta.
— … Sí, lo entiendo. Pero salió bien, ¿no es así? —dijo Subaru mientras miraba al lugar rocoso que se había convertido en su campo de batalla.
— Viendo sólo los resultados. Cuando el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales sospechó de ti, estabas cerca de estar acabado, ¿no es así? Fue definitivamente por pura suerte. Ferris odia a las personas que tienen prisa por morir frente a sus ojos.
— No tengo ninguna prisa para morir. Bueno, no es como si suene muy convincente ahora mismo…
La dureza de la mirada de Ferris le dijo a Subaru que disculparse más no tendría sentido.
En realidad, Ferris se había obsesionado con los pequeños detalles de la operación hasta el final. Ferris no había objetado contra el amplio esquema de la operación misma, Subaru “pescando” por Petelgeuse, atrayéndolo como señuelo, pero estaba anormalmente obsesionado con los detalles específicos para aumentar su grado de seguridad.
De hecho, Subaru no podía negar la poca fiabilidad del plan, dado que dependía grandemente de sí mismo. Todo acerca de atraer a los Cultistas de la Bruja, localizando a Petelgeuse, el objetivo principal; retrasarlos; reunir información, estaba todo en los hombros de Subaru. Si solo una cosa pasara contraria a las expectativas de Subaru, él hubiera perecido. Ferris realmente, realmente odiaba eso.
Al final, no surgió ninguna contrapropuesta, así que no detuvo a Subaru de llevar a cabo el plan, pero…
— Subaru, sabes que sólo ir por resultados me deja un mal sabor de boca, y aun así…
Las palabras resentidas de Ferris desencadenaron el recuerdo de otras palabras que salieron de la boca del sanador, pronunciadas cerca de medio día antes de la batalla con la Ballena Blanca. Ferris había hablado de aceptar su rol en batalla.
Al igual que Subaru, Ferris había decisivamente entrado al campo de batalla. Y encima de eso, perteneciendo a los caballeros significaba que, comparado con Subaru, había tenido varias oportunidades para sentirse absolutamente impotente.
Las últimas palabras que había dicho tenían un eco de soledad, como si alguien hubiera sido traicionado por alguien que compartía su impotencia.
— Aunque estoy un poco sorprendido. Pensé que me odiabas y todo.
— No seas absurdo. Yo no escojo a quien sanar basado en si me agradan o no.
— ¡Quería que negaras odiarme, sabes!
Incluso si tu valor es entendido, como lo aceptas depende si lo reconoces tú mismo. Cuando Subaru sin querer dejó una sonrisa de dolor, Ferris tenía una cara agresiva cuando tocó su única arma: la daga en su cadera.
— Si me agrada alguien o lo odio no tiene relación con si vale la pena mantenerlo vivo. Es porque… eso es el poder de Ferris, que otros reconozcan ese poder.
— ¿Ferris?
Además, un montón de gente murió en la batalla contra la Ballena Blanca. Cuando alguien es aplastado, o borrado por la niebla, ni siquiera Ferris… ni siquiera yo puedo curar eso.
Con la usual compostura en su voz ausente, Ferris tocó el relieve tallado en su daga con un dedo. Este era el blasón familiar del León Rampante, el mismo blasón en la espada atesorada que su maestro, Crusch, llevaba.
El toque del dedo de Ferris parecía darle coraje, y más que eso, la resolución en su cara mientras miraba a Subaru.
— No te pongas engreído y pienses que eres el único que no quieres que nadie muera en esta pelea.
— … También estoy intentando tener eso en mente.
Él lo estaba intentando, pero en verdad, intentarlo podría haber sido el alcance de la misma. Con Ferris mirándolo directamente, Subaru podía aceptar que no era el único, pero no podía cambiar sus métodos. Sin importar cuanto pudiera objetar Ferris, él llevaría el plan a cabo sin desviarse.
Si fuera la propia vida de Subaru la que estuviera en juego, probablemente siempre apostaría con esa primera ficha.
— Hemos terminado de revisar la cueva. Las personas dentro fueron completamente aplastadas por las rocas. Me siento un poco mal por ellos.
— ¡Oh sí, fue perfecto! ¡Perfecto mundo! ¡Todos hicieron booooom!
Justo cuando la conversación se detuvo, los gemelos volvieron de revisar la cuerva enterrada. Saludando al par, Subaru caminó hacia los restos de Petelgeuse.
Elementos inciertos habían sido barridos, y el peligro había sido completamente eliminado. Subaru ya no se sentía tenso, y sus rígidas mejillas finalmente se relajaron.
— Acabar con todos en un ataque inesperado exterior, para ser honesto, fue bastante antideportivo, pero no pienses mal de mí. Después de todo, tú eres mucho, muuuuucho peor de lo que soy yo.
Con su oponente siendo ya un cadáver, todo lo que podía hacer era una vacía declaración de victoria. Esa victoria había sido conseguida con un ataque sorpresa, prácticamente asesinato, lo que la hizo aún más básica y vacía.
Incluso así, Subaru no pudo evitar decirlo, porque ahora se sentía real dentro suyo.
Petelgeuse había sido derribado, el resultado por el que Subaru había rehecho el mundo varias veces para conseguirlo.
— Wilhelm, muchísimas gracias. También, disculpa por hacerte esforzarte.
— ¿Esforzarme dices?
— Cortarlo con un ataque sorpresa desde atrás, es lo peor, ¿verdad?
La cara de Wilhelm se nubló un poco. No fue cómplice de una simple incursión sorpresa, sino de un ataque furtivo. Un caballero seguramente tendría eso en su mente.
Pero la expresión de Wilhelm se rompió inmediatamente en una fuerte sonrisa.
— Abandoné la caballería hace mucho tiempo. No es nada de lo que tenga que preocuparse, Señor Subaru.
— Pero soy yo el que te hizo venir y ayudar con un ataque sorpresa, así que…
Era un hecho que su oponente era un hereje contra quien las medidas honestas y directas eran inútiles. Incluso así, hacer que otros cooperaran en un esquema cobarde como este no le sentó nada bien.
— Bueno, a Ferris no le importa para nada, meow. Julius puede haberlo odiado… pero creo que es lo suficientemente astuto para aceptarlo.
— Por eso no quería decirle que lo haga. Bueno, aunque podía predecir como tú reaccionarías.
— ¿No es mejor ser un poco cobarde y tener a tus amigos vivos que pegarte a la caballería y que mueran, meow? Subaru, el que tú o Julius tengan la razón sólo es un punto de vista.
Tener a Ferris interviniendo era de gran ayuda. Wilhelm no dijo nada, mientras que Mimi inclinó la cabeza como si se preguntara, ¿Hay algún problema con eso…? Ella era una mercenaria de principio a fin.
Y lo que TB hizo entonces mereció ser mencionado como aún más mercenario que eso; habiendo terminado de mirar alrededor del área, el pequeño hombre-gato caminó hacia los restos de Petelgeuse… y, sin un momento de duda, empezó a buscar en sus bolsillos.
Subaru sin saberlo se quedó boquiabierto al verlo.
— Hmm, parece que no llevaba mucho con él…
— H-Hey, pequeñín, estás revisando los bolsillos de un cadáver como si no fuera la gran cosa…
— No soy “pequeñín”, soy TB. Y esto es solo revisar sus pertenencias.
Con una mano experta, TB buscó el botín de guerra en lo profundo del hábito manchado de sangre. Mimi hizo lo mismo. Al contrario de sus tiernas apariencias, los gemelos mercenarios realmente hacían las cosas a su manera.
El interior del hábito era sorprendentemente profundo, haciendo que la mano de TB estuviera inesperadamente ocupada sacando todo. Dicho eso, los contenidos sacados eran todos artículos mundanos.
— Raciones de campo, mineral de lagmita… Ah, también tiene una bolsa de dinero.
— Estoy sorprendido, su inventario está lleno de cosas de la pequeña burguesía. Así que, ¿saquear es parte de la cultura mercenaria?
— ¿Creo que es normalmente “a los ganadores va el botín”? ¿Qué… es esto?
Mientras hacía su declaración, TB, bien adaptado al comercio mercenario, casi había terminado su búsqueda cuando un libro negro atrajo su atención. Viendo esto, Subaru hizo un: “¡Ah!” con un sobresalto.
— Ese es probablemente el libro que Petelgeuse llamó su Evangelio.
— ¡Myuu! ¡¿Este es un Evangelio?! ¡Uwaa, lo toqué!
Cuando Subaru lo señaló, TB arrojó el libro. Se veía mucho como un gatito mientras saltaba nerviosamente, dibujando una sonrisa forzada de Subaru mientras recogía el libro.
— Sé que el propietario era asqueroso, pero no deberías maltratar un libro. Ni siquiera uno raro como este.
— N-no lo toques. Creo que deberías soltarlo ahora mismo. ¡Tocarlo puede hacer que quedes mal de la cabeza…! Pu-puede que será mejor quemarlo…
Ignorando las preocupaciones de TB, Subaru lo abrió y miró las páginas. Sin embargo, desafortunadamente fue incapaz de identificar las letras en que las palabas estaban escritas. No eran ni escritura-1 o escritura-R, sino algún otro misterioso lenguaje. Se veían un poco como hiragana garabateados demasiados raros, tanto que eran ilegibles. Y encima de eso, la segunda mitad del libro estaba compuesto de páginas en blanco; una persona razonable lo llamaría falla de impresión.
— … Bueno, de todas formas, no puedo leerlo. Sé que fue descuidado de mi parte, así que ambos pueden tranquilizarse, ¿okay?
— … Mis disculpas.
— Bueno, es tu culpa, Subaru.
Wilhelm y Ferris abandonaron las posiciones de combate que habían adoptado cuando Subaru abrió el libro frente a ellos.
Fue solo por un breve instante, pero la hostilidad y enemistad había sido real. Con un toque de sudor frío de eso, Subaru mostró a los dos el libro en su mano, intentando envolver su cabeza sobre él.
— ¿Alguno de ustedes tiene idea de este libro?

— ¡Espera un…! ¡No lo voltees hacia nosotros de esa manera! ¡Subaru, no hagas algo estúpido y trates de leer un Evangelio! ¡Genuinamente no sé lo que te hará!
Ferris desvió la mirada, odiando con profundidad el libro levantado ante él. Sorprendentemente, Wilhelm también le dio la espalda, demostrando también su aversión al libro.
— Sé que TB también reaccionó así, pero que, ¿realmente es tan peligroso el libro?
El libro era tan grande y pesado como un diccionario de bolsillo, con una encuadernación que era extremadamente ordinaria. Como era del Culto de la Bruja, él esperaba que la cubierta estuviera hecha de piel humana, pero no había signos de eso.
Sin embargo, las muecas en las caras de todos menos en la de Subaru hizo sus sentimientos fáciles de leer.
— Para el Culto de la Bruja, tener uno de esos libros… esos Evangelios son la prueba que eres un compañero cultista. Sí, supongo que se podría decir que son como sus sagradas escrituras.
— ¿Escrituras…?
— Se rumorea que el Culto de la Bruja se los envía a ciertas personas, meow. Y cuando llegan, es todo… puff, ¡nace otro Cultista de la Bruja! O eso dicen.
— ¡¿Huh?!
La voz de Subaru salió ante la inesperada y chocante historia. Estos Cultistas eran misteriosos y horripilantes personas que no podía entender en lo más mínimo. Y, aun así, habían sido personas normales alguna vez, su transformación se desencadenó por la llegada de tal libro. Una profunda lectura de las palabras de Ferris sugería que los Evangelios eran libros que lavaban el cerebro a los seres humanos que los leían.
Si era así, varios de los Cultistas fueron lavados del cerebro, personas ordinarias.
— Si eso es verdad, entonces quizás toda la gente que fue enterrada viva en la cueva eran solo…
— Señor Subaru, estás equivocado. Para el momento en que el Evangelio les llega, han pasado el punto de no retorno. No son personas inocentes lavadas del cerebro para obedecer que pueden ser salvadas. Señor Subaru, ¿parecía ese Arzobispo de los Siete Pecados Capitales sano para ti?
— N-nah. No lo hacía, pero… pensé que quizás él era la excepción.
Traído de vuelta del borde del pensamiento de arrepentimiento, Subaru pasivamente se calló. Así que la locura de Petelgeuse, mucho más allá de la normal, era solo un ejemplo de los peligrosos estados mentales dentro del Culto de la Bruja que no envolvía lavado de cerebro. Dicho sin rodeos, una parte de él se negaba a tomar su conversación como prueba absoluta que era así.
— Ahora, Subaru, sé que hiciste un buen trabajo como señuelo contra la Ballena Blanca y el Culto de la Bruja… pero siento que esto te pone en mucho peligro, meow, así que no dejes que el Evangelio te controle, ¿okay?
— Debo pedirte eso también, Señor Subaru. No me hagas cortarte.
— Lo intentaré, pero ¿ser cuidadoso realmente hará algo…?
Parecía que si el libro “conseguía” a alguien o no dependía del ánimo del recipiente. Dependía si Subaru aceptaba o declinaba. El pensamiento lo dejó claramente incómodo.
Suspirando ante las varias cosas dichas, Subaru miró hacia el libro, el cual ahora se sentía muy pesado.
— Supongo que… lo mantendré conmigo por ahora. Aunque no pueda leerlo, puede ser útil de alguna otra manera.
Había pertenecido a un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Solo tal vez descifrando el Evangelio podría acercarlo a la verdad sobre el Culto de la Bruja.
Con esa esperanza en mente, Subaru metió el libro en su bolsillo, pero sin importar cuanto tiempo pasara, las sospechosas miradas de los tres, mirándolo como si fuera un loco temerario, no desaparecieron.
— ¿Había algo más en él que atrajo tu atención? Sería de mucha ayuda si estuviera caminando estúpidamente con, digamos, un mapa con escondites marcados en él…
— No vi nada como eso entre sus pertenencias. Aparte del Evangelio, estaba caminando con exactamente lo que uno esperaría de un hombre con su atuendo —respondió TB a Subaru mientras revisaba las pertenencias confiscadas.
Ciertamente, juzgando por el atuendo de Petelgeuse, parecía que viajaba ligero. Pero incluso si retorcían su cuello, los hombres muertos no cuentan historias.
— Hey, hey, ¿podemos solo irnos? No tiene sentido preocuparse por todo aquí, ¿verdad? ¿Sería mejor volver con todos?
A ese punto, Mimi, habiendo estado fuera de la conversación hasta entonces, habló mientras tiraba tierra sobre los restos. Con su cola sobresaliendo de su dobladillo, señaló a Petelgeuse, ahora completamente enterrado, y dijo:
— Hemos enterrado al enemigo, así que, ¿no es mejor revisar cómo están todos los demás? ¡Hey, en serio deberíamos! ¡En serio!
— Lo dices tan inocentemente, pero eres realmente despiadada, wow. Con tu adorable apariencia, ese contraste está realmente golpeándome en la cara.
— ¡Hu-huu, llamarme adorable me hará sonrojar!
Con un oído conveniente, Mimi se sonrojó ante la parte que le gustaba, sacando una sonrisa tensa de Subaru. Pero era un hecho que ella se refería a una buena oportunidad. Realmente era mejor abandonar el lugar y reagruparse con la fuerza principal.
— …
Viendo hacia atrás, Subaru miró hacia el lugar, ahora completamente en silencio.
La cueva estaba enterrada en tierra y arena, los secuaces espectacularmente aplastados, su carta de triunfo vuelta inútil, Petelgeuse masacrado antes que pudiera hacer algo, sin saber que estaba pasando hasta el amargo final.
A través de Retorno por Muerte, Subaru había visto qué futuro les esperaba si empleaba su poder en toda su extensión. Habían anotado un punto y eso significaba una victoria completa contra el Culto de la Bruja.
Significaba eso, pero…
— Er, no, soy solo yo, ¿verdad…? No hay forma que vaya tan bien. Hasta ahora, sin importar que tan duro intentara, siempre hay un inconveniente. No puede ser así de bueno… debe haber una trampa en algún lugar…
— ¿Qué pasa con todas esas sospechas, meow? Apúrate, aún hay un montón que hacer, ¿no es así?
— A-ah, sí. Es verdad… Tienes razón.
Ferris volvió una mirada incrédula hacia Subaru, quien todavía no podía creer en los frutos de su trabajo. Asintiendo con la cabeza ante las palabras de Ferris, tiró de la parte de atrás de su cabello mientras salía del lugar rocoso.
Victoria. Sí, victoria. No fue un accidente; él había ganado. ¿Qué estaba mal con eso?
— ¡¿… Quizás vuelva a la vida tan pronto como nos demos la espalda?!
— ¿Adónde vas con eso? ¡Ferris ya está muy enojado! ¡Sheesh!
— ¡Ow, ow, ow!
Cuando Subaru miró hacia atrás, incapaz de abandonar su mentalidad sospechosa, Ferris lo agarró del pelo y lo arrastró. Podría haber pasado sin decirlo, pero ni la cueva tapada y ni el cadáver de Petelgeuse mostraron ningún cambio.
Esta vez, realmente se retirarían. Y luego, como la guinda del pastel.
— El señor es ruidoso al respecto, ¡así que solo para asegurarnos!
Diciendo esto, Mimi sostuvo su bastón en su mano. La magia surgió de ella y la tumba de Petelgeuse, junto con su cadáver, explotó.
Esta vez, sin exagerar, Petelgeuse, el Arzobispo de la Pereza del Culto de la Bruja, fue volado en pedazos.
Parte 3
— Por cómo se ven las cosas, parece que regresas con buenas noticias.
Con una sonrisa modesta y tranquila, Julius saludó a Subaru y a los otros, quienes estaban reuniéndose con el resto del grupo después de acabar con Petelgeuse.
Estaban estacionados en un campamento, construido fuera del bosque y algo alejado de la carretera. Con los Cultistas de la Bruja acechando en el bosque, estaban evitando ojos curiosos de ahí y la carretera para no revelar su presencia.
Dicho eso, ahora que Petelgeuse, su mandamás, estaba muerto, era improbable que los dedos restantes fallarían en notarlo en poco tiempo. Sus movimientos futuros requerían no solo precaución, sino también prisa audaz.
— ¿Qué hay acerca de la base de los dedos encontrada en medio del camino?
— Un destacamento aún los mantiene bajo vigilancia. Seguramente nos contactarán si ocurre algo. Pero el otro destacamento hizo contacto inoportuno y se enfrentó a los Cultistas de la Bruja.
— ¡¿En serio?! Entonces, ¿qué pasó? ¿Perdimos a alguien…?
Habiendo pensado que este era un reporte de rutina, Subaru fue afligido con nerviosismo cuando escuchó que había llegado a una pelea. Sin embargo, cuando Subaru siguió presionando, Julius dio una sonrisa tensa. Peinando a mano sus mechones ligeramente desaliñados, le dio a su sable de caballería una ligera inclinación con su mano.
— Puedes descansar tranquilo. Muchos entre los Cultistas de la Bruja fueron formidables, pero fueron todos eliminados sin dificultad. La base en cuestión estaba vacía, así que debería haber nueve dedos restantes.
— ¿… No hay heridos? Además, ¿ninguno de los enemigos escapó?
— Tranquilo. Hemos abordado meticulosamente todas tus preocupaciones.
Julius era demasiado elegante para ocultar sus propios fracasos. Escuchando que no hubo muertes o fallos, Subaru suspiró con alivio. Julius sonrió levemente ante su reacción mientras decía—: ¿Y no fuiste seguido? ¿Todo fue de acuerdo al plan contra el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales?
— Wilhelm cortó su cabeza, y cierta magia explotó su cuerpo en pequeños pedazos, así que eso debería ser todo… Debería serlo, ¿verdad? Pensando de manera normal, no hay manera que termine así, ¿verdad?
— Lo presenciaste por ti mismo, así que no estoy seguro porque estás tan intranquilo.
Julius escépticamente frunció el ceño ante las persistentes sospechas de Subaru. Entonces continuó haciendo una mueca cuando miró a Ferris, parado al lado de Subaru.
— … Además, aunque entiendo la necesidad de asegurarse, la destrucción de restos no tiene elegancia. Y estabas con él, Ferris.
— Perdón, Ferris desesperadamente intentó detenerlos, pero no Subaru no paraba…
— ¡¡No lo digas como si fuera una tragedia causada por mi naturaleza violenta!! ¡¿Qué hay con todo ese dramatismo excesivo?! ¡Para que lo sepas, fue la hermana mayor de esos gatos gemelos la que lo hizo!
Cuando Julius los regañó por no respetar a los muertos, Ferris vendió a Subaru con una lágrima en la esquina de su ojo. Subaru objetó a su declaración y señaló al verdadero culpable: Mimi, quien había vuelto con ellos.
Por cierto, Mimi estaba de mal humor por haber sido regañada por su exceso por todos en el camino de vuelta. Actualmente, estaba acurrucada sobre la espalda de TB por despecho, enfurruñada hasta el punto de no caminar por sí misma.
— Ya veo, Mimi, ¿no es así? Entonces no se puede hacer nada. Ella tuvo sus razones, estoy seguro.
— Sus hermanos pequeños lo hacen también, pero ¿tú y Anastasia no la miman demasiado…?
— Eso no es nuestra intención ni la verdad. Por cierto, ¿fue el Maestro Wilhelm quien acabó con el arzobispo…?
Evadiendo la mirada de Subaru, Julius se refirió a Wilhelm, mirando en la dirección de este último. Wilhelm correspondió, tirando sus hombros hacia atrás mientras decía—: Corté su cabeza, y sin duda también el hilo de su vida. No conozco ninguna criatura viva capaz de seguir viviendo después de eso.
— Qué alivio. Si el Maestro Wilhelm dice tal cosa, no puede haber error, así que esta vez hemos impedido de gran manera las actividades futuras del Culto de la Bruja dirigido por Pereza.
— ¡¿Espera, no lo creíste cuando yo lo dije?! ¡No estoy jugando aquí, así que revisé el cadáver con mis propios ojos! ¡Dos o tres veces!
— Me gustaría que no tomes mi no consulta con Ferris como una señal de sinceridad hacia ti.
— La sinceridad está basada en la palabra sincero. Sabías eso, ¿verdad?
Una vena se abultó en la frente de Subaru mientras rechazaba a Julius, quien no se disculpaba. Pero Julius no respondió a Subaru mientras levantaba una mano expectante hacia los otros caballeros y mercenarios. A su señal, todas las voces se callaron, y con todos los ojos en Julius, le indicó a Subaru.
— Ellos también esperan tu reporte. Debe venir de tu propia boca. ¿Estoy equivocado?
— No estás equivocado, pero me molesta tenerte a ti preparando el escenario.
— Maldita terquedad, meow…
Ferris envió una exasperada expresión hacia Subaru y Julius, discutiendo a pesar de la situación.
— Los chicos pueden ser tan estúpidos. Y Subaru, especialmente estúpido.
— Viendo desde afuera, el orgullo de un hombre a menudo puede ser visto como algo trivial. ¿Te suena de algo, Ferris?
— ¿… Quién sabe? Puede haber habido alguien igual de terco alguna vez…
De alguna manera, las respuestas de Ferris a las palabras de Wilhelm sonaron extrañas. Volviendo su cara, como para evitar la mirada del viejo espadachín, Ferris suspiró pesadamente.
Con ese intercambio tomando lugar detrás de Subaru, él reportó las buenas noticias a todas las personas concentradas en él.
— Entonces las cosas fueron como se esperaba. ¡Acabamos con el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales!
— Ohhh…
Narrando con poses y gestos, Subaru hizo su explicación tan vívida como le fue posible, transmitiendo los puntos más importantes del éxito de su operación contra el arzobispo, alegrando los rostros de aquellos molestos por tener que esperar.
— ¡E-esperen, esperen! ¡Sin gritos! ¡Los escucharán!
— ¡…!
Y llegaron al borde de estallar en gritos de alegría, lo que habría hecho que acamparan fuera del bosque sin sentido. No quedó ninguna duda de que el resultado fue óptimo para todos ellos.
— Una vez hecho eso, eso deja a los rezagados, cosas bastante simples. Si no nos damos prisa, “la dama será la abuela cuando terminemos” … Ah, eso es solo una broma mía.
— De alguna manera, no siento ganas de reírme de eso… Bueno, aunque está bien.
Dejando de lado el sentido del humor de Ricardo, era un hecho que era la mejor opción moverse ágilmente de ahora en adelante. Desafortunadamente, también era un hecho que el trabajo restante no era tan simple como Ricardo lo hizo ver.
— Solo porque vencimos a Petelgeuse no significa que todo esté envuelto en un lazo, después de todo.
— No será nada bueno celebrar la victoria y tropezarnos solos, meow. Y si ellos saben que el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales murió, el resto de Cultistas de la Bruja no serán atraídos tan fácilmente, huh…
— Hey, estos son Cultistas de la Bruja. Mejor no esperar que tengan pensamientos racionales y sanos.
Ferris y Ricardo continuaron donde lo dejó Subaru, aparentemente compartiendo sus preocupaciones. Las caras de los otros parecían indicar que estaban de acuerdo; ni una parecía relajarse ante las noticias de su primera victoria.
— Primero que nada, aplastar a los dedos bajo su comando es nuestra prioridad. Además de eso, nadie aquí es tan extremo para masacrar a todos los Cultistas, ¿verdad? Me gustaría capturar uno de ellos si es posible…
— Aunque siento que ellos solo se suicidarán… Eso es lo que siempre ha hecho hasta la fecha después de todo.
Con Subaru planeando capturar a algunos vivos, los labios de Ferris se soltaron en consternación. Esta no era un rechazo de la idea, sino una expresión de disgusto hacia los Cultistas, quienes se matarían para sellar sus propios labios.
Para un sanador tal como él, tales acciones del Culto de la Bruja eran probablemente cosas difíciles de ver.
— Entiendo tu escepticismo, Ferris. Pero si podemos abstenernos de quitarles la vida, nos corresponde hacerlo. Estoy de acuerdo en que deberíamos priorizar la captura cuando nos enfrentamos a los Cultistas de la Bruja restantes. Dicho esto, no debemos perder de vista el hecho de que nuestro bienestar es lo primero, para evitar cualquier inversión repentina de la fortuna.
Con Ferris molesto, Julius fue considerado con él mientras estaba de acuerdo con la opinión de Subaru.
— … Y mientras que localizar a los dedos restantes es lo primero, no debemos olvidar que los carruajes dragón que preparaste deberían alcanzarnos pronto.
— ¿Es así? También está eso, sí.
Ante la declaración, Subaru juntó las palmas de sus manos, recordando el destacamento que se dirigía a la fuerza de expedición.
Los carruajes dragón, los cuales habían reclutado al juntar a mercaderes ambulantes de lugares cercanos, estaban para evacuar a Emilia y al resto. Dicho esto, con Petelgeuse muerto y nada más que restos del Culto de la Bruja, parecía altamente probable que no había necesidad de una evacuación completa, haciendo que todo ese esfuerzo extra fuera para nada.
— Aunque eso es planeado, seguramente sería difícil para la fuerza de expedición actuar junto con los mercaderes. Deberíamos ordenarles quedarse en el campamento, o ir al pueblo para proseguir con la evacuación según lo acordado. En ese caso, deberíamos asegurarnos de no causar pánico por la llegada de un gran montón de personas. ¿Qué piensas?
— ¿Pensar?… ¿Acerca de qué?
— Si hay alguien familiar con el pueblo y con la mansión, creo que el pánico innecesario puede ser evadido.
— …
Habiendo seguido alegremente el liderazgo de Julius, Subaru mordió sus labios, controlando sus emociones. El mensaje implícito era extremadamente simple: Ahora Subaru podía volver a la mansión en nombre de una causa justa.
Considerando que alguien tenía que explicar todo, enviar a Subaru a la mansión como mensajero tiene aún más sentido.
Pero…
— No me hagas mezclar los asuntos privados con los públicos. Aún tengo cosas que hacer aquí.
— Seguramente tú también estarás animado. Nadie aquí lo llamaría mezclar lo público y lo privado.
— Me ofrecí ser carnada contra el Culto de la Bruja, y aún soy el mejor para el trabajo… Además, aún no merezco volver a la mansión.
Sacudiendo su cabeza ante la sugerencia de Julius, Subaru miró hacia el bosque, y la mansión que estaba más allá.
La propuesta era Julius siendo considerado a su manera. Incluso Subaru no era lo suficientemente desconfiado para verlo como un acto de malicia. Pero Subaru tampoco mentía acerca de creer que no podía mostrar su cara aún.
— ¿Aún piensas eso, después de todo esto?
El momento de reflexión de Subaru hizo que Ferris girara los ojos mientras hablaba con una mirada de incredulidad. Ferris dijo esas palabras porque sabía todo lo que Subaru había hecho hasta ese punto.
Él había formado una alianza con Crusch y su gente, cooperando en la subyugación de la Ballena Blanca y aplastando al Arzobispo de Pereza. Puestos en línea, estos éxitos eran más que suficientes para conseguir unas palabras de admiración.
Pero dentro de Subaru, su peso combinado no era suficiente para borrar su propia estupidez.
— Sin importar lo que hagas, no puedes cambiar el pasado. Cuando cometes un error, debes remendarlo.
— …
— Eso es lo que Anastasia me dijo antes. Es duro, pero… también pienso de esa manera. Encima de la montaña de cosas que he apilado hasta la fecha hay una gran burbuja de estupidez. Es por eso que no puedo detenerme a medio camino.
En realidad, esas palabras se le habían sido dichas en la última vuelta. Por lo tanto, Anastasia nunca lo había regañado tan duramente en este mundo. Pero no era así dentro de Subaru.
Incluso si nadie más lo recordaba, Subaru no lo olvidaría, ni era algo que deseaba hacer.
— Así que finalmente puedo regresar cuando el problema, encargarse de todos los del Culto de la Bruja en el Bosque, esté terminado.
— Si eso es lo que dices, será así. Para empezar, es un hecho que tenerte es una ventaja.
Cuando Subaru declinó volver a la mansión, Julius honró su decisión. Casi todos alrededor de Subaru demostraron un entendimiento por su afirmación.
Ferris, el único con una mirada insatisfecha hasta el amargo final, dijo—: Estoy algo preocupado de que estés de esa manera… realmente no entiendo por qué inventarías tantas razones para no encontrarte con la persona que en serio, en serio, en serio, quieres. Puedes solo irte si quieres, meow…
— No insistas a las personas así. Y no es que no quiera. Entiendes, ¿verdad?
— No lo hago. Ferris nunca ha tenido una discusión así con Lady Crusch, meow. No me culpes si tienes remordimientos por no encontrarte con ella cuando tuviste la oportunidad.
— … No insistas, geez.
Quizás el enfado de Ferris era el de un sanador que había experimentado tanta vida humana y muerte. Sus palabras sin duda tenían un gran peso.
— Señor Subaru, no hay necesidad de preocuparse tanto. Cuando las personas son jóvenes, son emocionales, y sus sentimientos los llevan al mal camino. Sin embargo, estas cosas no son irreparables.
— Muuu, Viejo Wil, engríes demasiado a Subaru.
— Si debo decirlo, tú eres excesivamente estricto con el Señor Subaru, aunque entiendo la razón del por qué.
— … No vayas hablando como si lo entendieras.
Las palabras de Wilhelm hicieron que Ferris cayera en silencio con una mirada culpable. La conversación entre antiguos conocidos tenía sentimientos que solo ellos podían entender, volando por encima de la cabeza de Subaru.
Aunque no conocía los detalles, Subaru le dio a Wilhelm un pequeño movimiento con la mano y dijo—: Gracias por el seguimiento. Me siento un poco mejor acerca de eso ahora… No es como si no me molestara para nada.
— Al menos pareces más relajado. Después de todo, si todo lo que tomara para resolver malentendidos entre hombres y mujeres fuera un consejo de un hombre viejo, menos personas necesitarían preocuparse por tales cosas.
— Wilhelm, te sentías mal cuando discutías con tu esposa también, ¿huh?
La manera en que Wilhelm parecía hablar desde experiencia personal hizo que Subaru preguntara con interés renovado. Cuando lo hizo, Wilhelm cerró sus ojos, aparentemente recordando días pasados.
— Por supuesto. En mi caso, mi esposa era físicamente invencible cuando se enojaba. Me dejó en el suelo unas cuantas veces.
— ¡¡Los Santos de la Espada no hacen las cosas a medias, geez!!
— Después, la rodeaba con mis brazos, abrazándola hasta que su ira disminuyera.
— ¡¿Es como un Easter egg en la vida de casado?!
De alguna manera, la cara de Wilhelm se veía más brillante mientras relataba la historia de la vida con su amada.
El Demonio de la Espada había llegado a un acuerdo con los eventos de su pasado. Subaru, abrumado por la envidia, golpeó sus propias mejillas. Por muy raro como fuera, Wilhelm estaba siendo considerado con él. Estaría avergonzado de llamarse a sí mismo hombre si no respondía a esos sentimientos.
— Creo que aún lo estás pensando demasiado, Subaru.
— Err, no es como si lo hubiera hecho hablar sobre su esposa así… ¿verdad?
— … Ahora entonces, parece ser que estamos preparados para partir.
Cuando Subaru tímidamente hizo la pregunta, Wilhelm pretendió no escuchar mientras miraba a las personas en espera. Justo como el Demonio de la Espada había dicho, todos estaban preparados para la siguiente salida.
Que la expresión de Wilhelm fuera, en buen sentido, sin tensión era el resultado de la consideración que todos mostraron por él. En un sentido bastante normal, la gran cantidad de adultos habían salvado a Subaru.
— Hombre, seguro que me veo joven y estúpido, ¿no es así…?
Era indudablemente pequeño de su parte preocuparse de verse así a los ojos de los adultos. Incluso así, no estaba en Subaru Natsuki no detenerse en eso.
— Bueno, de todas formas, así es como es, así que… todos, por favor y gracias por su cooperación para que me pueda reunir con Emilia-tan en buenos términos.
— Es un poco desalentador pensar en eso como nuestro objetivo.
Subaru habló bromeando para pasar por alto su sonrojo, Julius respondió con amabilidad. Instantáneamente, las caras de todos los que se alinearon se formaron en amplias sonrisas, y esa fue su oportunidad para partir.
Para aniquilar de lo que quedaba del Culto de la Bruja y clamar victoria con todos los miembros a salvo.
En ese momento, Subaru creía, sin ninguna duda, que podrían hacerlo.
Parte 4
Inmediatamente después, la caza del Culto de la Bruja procedió sin problemas.
Naturalmente, cuando la fuerza de expedición se redistribuyó, su primera parada fueron los dedos que ya habían sido localizados.
Observados por los enviados por la fuerza de expedición, los dedos que se encontraron justo antes de acabar con Petelgeuse estaban en un campo dentro de una arboleda, una base de primera línea con excelentes líneas de visión en todas las direcciones.
Pero…
— Hey, soy yo. ¿Están todos de buen humor?
— …
De manera descuidada, Subaru se mostró a sí mismo, atrayendo la atención de todos los Cultistas presentes; ellos no lo miraron con enemistad, al contrario, con una solidaridad indescifrable que se dio en solo una dirección.
Si Subaru no conociera nada de sus retorcidos métodos y los hubiera reconocido como simples combatientes enemigos, podría haber sentido punzadas de culpa. Pero Subaru conocía los resultados de los viles esfuerzos de los Cultistas, y que su maldad los hacía indignos de simpatía.
— Siento engañarlos, pero… no, eso es una mentira. No lo siento para nada.
Observado por sus ojos, Subaru lanzó tales palabras a los Cultistas que estaban parados en el lugar. Ellos reflexionaron sobre la declaración, pero ya era demasiado tarde para darse cuenta que Subaru era hostil.
Un número de brillos plateados cruzó el campo de batalla, y los Cultistas, reaccionando demasiado tarde, cayeron uno tras otro.
— Esto es más efectivo de lo que yo…
— ¡Ha-ha-ha-ha! ¡¿Qué demonios?! ¡Ese es el Culto de la Bruja, y míralos! ¡Hey, chico, esto podría convertirse en un gran logro para ti!
La conquista del campamento terminó en cuestión de segundos. Los ojos de Julius se abrieron ante los Cultistas, cortados con poca resistencia; mientras Ricardo, cargando su gran hacha, sonreía animado.
Por derecho, un campamento construido en una arboleda como esta debía ser abandonado a la primera señal de ataque. El terreno, abierto por todos lados, facilitaba la dispersión y escape; en el peor de los escenarios, algunos podrían escaparse y llegar a otros campamentos, alertándoles de la presencia del enemigo. Tales medidas habían terminado antes que tuvieran una oportunidad para empezar.
Era el resultado de ser atraídos por Subaru Natsuki, el Asesino de Cultos.
— Habiendo dicho eso, ni siquiera pensé que funcionaria así de bien.
Los abrumadores resultados sorprendieron a Subaru mismo más que a nadie.
Era una victoria perfecta: la fuerza de expedición no había sufrido muertes, y ninguno de los enemigos se le fue permitido escapar. Si algunos habían dudado que Subaru fuera la fuerza impulsora detrás de su éxito, no dudaron más.
Sin embargo, sembrando confusión inmediatamente después de contactar con el enemigo era el límite de lo que Subaru podía hacer. Si tuviera que poner en palabras lo que significaba.
— ¡Ah, maldición! ¡Este muerto! ¡Y este! ¡¿Qué pasa con estas personas?!
Era Ferris, con su cola en punta, dejando salir un grito enojado mientras ataba a los Cultistas. Varias figuras con túnicas negras descansaban a sus pies, para nunca moverse de nuevo.
— ¿Tomaron sus propias vidas?
Pasando cerca al indignado Ferris, Wilhelm le quitó la capucha a una de las figuras negras caídas, revelando la cara de un hombre de mediana edad muy ordinario y muy muerto. La sangre había salido de sus ojos, nariz, y orejas mientras expiraba; si algo destacaba, era su mirada neutral e inexpresiva en la muerte.
— La lengua está intacta. Sin signo de usar una espada en sí mismo.
— Probablemente todos tienen cristales mágicos incrustados en sus cuerpos, del tipo que te mata enviando veneno por tu sistema cuando se activa. Las antitoxinas no funcionarán si los elementos mágicos no son descifrados antes de la muerte, así que se tomaron el tiempo para poner diferentes rituales en cada uno… ¡la sofisticación me disgusta!
Ferris, mortificado, gritaba mientras revisaba el abdomen del hombre vuelto cadáver y encontraba un débilmente decolorado cristal mágico. Siete Cultistas se habían suicidado, pero Subaru no dudaba que todos los diez Cultistas en el campamento tenían esos cristales incrustados en ellos.
— Quizás no son solo ellos, ¿y estas cosas están metidas en todos los otros dedos también…? Así que se matan a sí mismo con veneno que ni siquiera Ferris puede detener.
— Imperdonable. Esto es… una blasfemia contra la vida. ¿Qué piensan que es la vida…?
Mientras la voz de Subaru temblaba en shock, Ferris usó el dorso de su mano para limpiarse fuertemente las lágrimas provocadas por la emoción feroz, transfiriendo sangre a sus pálidas mejillas en el proceso. Sin embargo, visto desde un lado, su justa ira hacia los que jugarían con la vida misma estaba cubierta con horror y exquisita belleza.
No había duda porque, como un sanador, Ferris sabía las incertidumbres y milagros de la vida y la muerte más que nadie; miró el campo de batalla, uno separado de las espadas y los hechizos, con un diferente tipo de resolución.
— …
Parado al lado de esa furia justiciera, Subaru no podía desviar sus ojos de los cuerpos de los Cultistas puestos en fila. Cualquiera podía ver que Subaru no tenía la compostura para mirarlos y decir: Aquí están los frutos de mis labores, la victoria sin perder una única gota de sangre.
Con las túnicas encapuchadas despojadas de los cadáveres alineados de los Cultistas, sus caras, escondidas en vida, fueron expuestas. Pero las caras que emergieron fueron todas de hombres y mujeres ordinarios. Era difícil creer que ellos idolatraban la forma de vida de los Cultistas de la Bruja.
— Señor Subaru, sería mejor no prestarles mucha atención.
Wilhelm se interpuso en el camino de la mirada de Subaru, sacudiendo su cabeza.
— No estás acostumbrado a esto, y no hay necesidad que te fuerzas a hacerlo. Si te sientes responsable o culpable, también son innecesarios.
— ¿Lo dices por el tipo de enemigo al que no enfrentamos?
— Eso es correcto.
La firme e indudable respuesta a Subaru era la idea de consideración de Wilhelm. Subaru intentó sonreír ante la dura muestra de preocupación, pero falló. Solo podía suspirar a sí mismo.
— No es que simpatice con ellos, o que me esté golpeando a mí mismo con culpabilidad. Incluso yo entiendo porque no puedo estar haciendo ninguna de esas cosas.
Subaru no tenía derecho a lamentarse por la muerte de los Cultistas. Ni siquiera lo haría, pero fue él quien pidió a la fuerza de expedición que los aniquilara. Ni siquiera Subaru era así de estúpido.
Pero al mirar sus cadáveres, Subaru estaba incómodo con el pensamiento de que se había acostumbrado a la muerte.
— No es que alguna vez me acostumbraré a mi propia muerte…
Subaru ya había experimentado más de diez muertes, pero no estaba acostumbrado a morir para nada. El sentimiento de pérdida por su muerte siempre era crudo, y su miedo de ella probablemente nunca disminuiría.
Debido a esto, el corazón de Subaru se estaba volviendo insensible a la muerte de otros, y este hecho lo asustaba.
— Ver cuerpos alineados así los hace ver como muñecos para mí… Eso me asustó.
— Ciertamente, pueden parecerse a muñecos, haciendo lo que se les ordena.
Sin embargo, Subaru no había transmitido con precisión su sentimiento a Wilhelm. Esta vez, Subaru esbozó una sonrisa forzada al ver que el Demonio de la Espada estaba de acuerdo con esa parte.
Como era extremadamente natural, su visión del valor de la vida difería. Subaru, abrumado por las modernas nociones japonesas de la vida o muerte, aceptaba la muerte de diferente manera que Wilhelm, un hombre que había visto incontables vidas terminar en el campo de batalla.
En consecuencia, el abismo entre sus perspectivas no podía ser llenado. Pero Subaru no pensaba que necesitaba serlo.
— Estos Cultistas…
Cuando Wilhelm frunció el ceño ante la sonrisa forzada de Subaru, Subaru continuó sin cambiar de tema. Aparte de los asuntos de muerte, ver sus cuerpos trajo a la mente un problema diferente.
— Me pregunto por qué querían hacer todas esas cosas. La Bruja es este extraño ser siendo odiado por todo el mundo, así que ¿por qué la adoran tanto…?
— …
Su murmullo profundizó los pliegues de la frente de Wilhelm. Miradas severas aparecieron en las caras de las personas a su alrededor que lograron escuchar su conversación. Pero fue un joven quien rompió el silencio.
— ¿… Quizás porque adoran la destrucción?
Fue TB quien habló, con su propio bastón en mano. Él no levantó su cara gatuna, dándole un ligero empujón a su monóculo mientras decía—: El Culto de la Bruja es infame en todo el mundo, pero como puedes ver, no hay escasez de nuevos miembros… Aunque creo que tales pensamientos son un lujo.
— ¿Lujo?
— Creo que es una opción hacer tiempo para tales pensamientos cuando podríamos estar tomando acción para destruirlos. No es como si merecieran tales pensamientos.
Manteniendo su cabeza agachada hasta el final, TB cayó en silencio. La vista de su adorable cara gatuna rechazaba la continuación del asunto. Quizás estaba recordando memorias dolorosas del pasado.
— ¿Hmm? ¿Qué? ¿Señor, pasó algo?
Aunque el hecho que Mimi, quien debería haber compartido sus circunstancias, no reaccionara a las palabras de su hermano menor significaba que ni siquiera ella podía suponer a que se refería.
Pero TB tenía un punto.
— Desesperación por todo y anhelo por destrucción… huh. No puedo decir que no lo entienda, pero…
Seguramente cualquiera presionado por circunstancias desesperadas anhelaría la destrucción, un deseo de arremeter y destruir todo lo que los rodea. Esa inclinación era especialmente fuerte en Subaru, así que podía entender esa parte.
— … No necesitas entender a gente como ellos ni un poco. No me hagas repetirlo una y otra vez.
Escuchando el comentario de Subaru, Ferris volvió sus ojos severos hacia él. Habiendo terminado de examinar los cadáveres de los Cultistas, miró a Subaru con una mirada llena de cansancio y de odio.
— No puedes darle al Culto de la Bruja el beneficio de siquiera un pelo de tu pelaje, o sino serás consumido en la oscuridad también… Tú eres particularmente vulnerable Subaru, así que sé cuidadoso.
— Ya lo entiendo, no necesitas seguir repitiéndomelo. Así que es suficiente con las miradas sospechosas, por favor… Me molestó un poco.
Respondiendo a la mirada afilada de Ferris, Subaru levantó sus dos manos, excusándose mientras miraba a los cuerpos una vez más.
Ahora que las caras de los Cultistas estaban expuestas, parecían hombres y mujeres, jóvenes y viejos por igual. No podía ni siquiera suponer que los había estimulado para entrar al Culto de la Bruja. Considerando lo escalofriante de ese hecho, desestimarlos como monstruos incomprensibles podría ser la mejor opción.
Era solo que Subaru, la razón de sus muertes, sentía que desestimarlos como monstruos incomprensibles era… huir de ello, de alguna manera.
— ¿Subaru?
— Nada. ¿Alguno de los Cultistas tenía información útil con él?
— Nada en absoluto. Empezaron a caminar con nada más que armas con ellos, ni siquiera un Evangelio, como si nunca pretendieran volver a casa vivos desde el inicio. Que estúpido.
No habían cosechado información, ni sensación de éxito. Por la ira ardiente y hostilidad en el comentario de Ferris, realmente se le había metido en la piel. Así que Subaru lo dejaría enfadarse contra ellos por el momento.
— Bueno, mejor me quedo tranquilo. Es momento de empezar a moverse y atacar un campamento diferente, supongo.
Subaru hizo una pocas sentidillas en el lugar, cambiando su mentalidad para llevar su rol de señuelo a una mayor escala. A diferencia de tratar con Petelgeuse y los dedos en campamentos establecidos, atraer a los Cultistas acechando en el bosque sería el evento principal de la caza del Culto de la Bruja.
Subaru empezó a adelantarse al bosque, buscando un nuevo lugar para pescar.
— ¡Solo mira, bastardo! ¡No subestimes el poder de mi pose…!
— Gran manera indirecta de hablar. No puedo decir si estás emocionado por esto o no…
Escuchando la declaración, un ferviente llamado al poder de otros, dejó a Ricardo fuera de sí mientras sonreía.
Pero a pesar de la débil declaración de Subaru, su avance continuó a buen ritmo.
Parte 5
— … Subaru, los comerciantes ambulantes que preparaste se han reunido con el campamento exterior.
Julius informó justo después de que la fuerza de expedición había aniquilado al cuarto dedo.
Después del campamento en la arboleada, destruyeron dos campamentos más, uno en una orilla del río, otro en un pantano, y habían determinado dos cosas del Culto de la Bruja: los grupos llamados dedos estaban organizados diez en cada campamento, y sin un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales, los grupos eran más frágiles que lo que habían esperado.
Esta vez, los Cultistas quienes habían planeado el asalto a la mansión y al pueblo, tenían muy poca habilidad para responder a las inesperadas circunstancias. Con el aroma de la Bruja flotando a su alrededor, prácticamente hacían lo que Subaru les decía a primera vista. La efectividad de la operación señuelo de Subaru no era una maravilla única, sino más bien, un tema recurrente.
— ¡Ohh! ¡Realmente vinieron!
Secretamente eufórico como estaba que las cosas fueran tan bien, la voz de Subaru saltó al reporte.
Fue él quien preparó los dragones carruajes, pero en realidad no sabía cuántos habían aceptado la oferta. Escuchando que se habían reunido realmente alivió sus sentimientos de preocupación.
— Aunque parece que juntarlos a todos podría ser un esfuerzo inútil. ¿Pero el hecho de que hayan llegado aquí a salvo significa que las llanuras están completamente abiertas entonces?
— No parece haber error acerca de eso. El enemigo no se ha dado cuenta que la niebla terminó fallando. En consecuencia, justo como imaginamos, dejaron la carretera sin defensa, seguramente pensando que estaba sellada.
— Supongo que realmente no tenía ninguna razón para mentirme. Petelgeuse es el último tipo que quería tomar al pie de la letra, pero esas son buenas noticias.
El loco había dicho la verdad. Ahora que esto estaba aclarado, no estaba seguro que decir.
De cualquier forma, Subaru quería encontrarse con los mercaderes ambulantes que se habían reunido por su petición. Necesitaba hablarles acerca de la situación especial en que se habían metido también.
— Así que volvemos al campamento, pero…
Habiendo roto la operación señuelo, Subaru volvió a las afueras del bosque, rascando su cara con una mirada conflictiva. La tropa comerciante reunida era la causa de esa mirada. El número de carruajes era espectacular más allá de sus expectativas, hasta unos quince. Aparentemente, las palabras Di tu precio tenían mucho impacto. No es que haya tomado un recuento exacto, pero los residentes de la Villa Earlham eran menos de cien, los carruajes eran más que suficientes para evacuarlos.
— Pero están acurrucados terriblemente juntos.
— Están intimidados por la atmósfera turbulenta. No puedes culparlos.
El grupo juntado en una esquina del campamento, se encogió por la vista de caballeros manteniendo su guardia. Viendo esto, Subaru estuvo de acuerdo con la explicación de Julius, doblando su cuello mientras intentaba descubrir cómo explicar todo.
Estaba agradecido de que hubieran venido. Pero si sus almas de mercantes estaban ahí era un asunto diferente.
— Si es así como son de amistosos, ¿no correrán a las colinas si saben que esto involucra al Culto de la Bruja?
— Cada individuo tiene su propia cantidad neta de coraje. Pero probablemente tengas razón en preocuparte.
Cuando Julius estuvo de acuerdo con las preocupaciones de Subaru, los hombros del dúo se hundieron juntos. Por derecho, aquí era donde Subaru aclararía la situación, pidiéndoles su cooperación. Pero mirándolos ahora, no podía decir cuántos tenían el coraje para no retroceder al involucrarse con el Culto de la Bruja.
— Bueno, hacer que se escapen es malo. Perderíamos la capacidad de transporte, pero lo que es más importante, no quiero que los restantes se enteren de que algo está pasando.
Fue insensible, pero ya estaban involucrados en una situación insensible. Si la ignorancia les ayudaba a obtener cooperación en términos más felices, sin duda era lo mejor para ambas partes.
— No te gusta lo que estoy pensando, ¿no es así?
— No lo llamaría elegante. Pero no soy tan tonto para pensar en eso en una emergencia. Todo tiene un tiempo y lugar. Y en este caso, creo que las condiciones de tiempo y lugar han sido cumplidas.
— Dices mucho, pero es un sí, ¿huh?
Aceptando el consentimiento indirecto de Julius, Subaru vio a los ojos de los otros miembros de la fuerza de expedición para ver que pensaban del asunto. Afortunadamente, Wilhelm y Ferris no levantaron opiniones contrarias; por ello, la propuesta de explicar la situación mientras evitaba las partes importantes pasó con consenso general.
— Para empezar, es posible que también tenga que mentir a los del pueblo para que evacúen, así que debería pensar de esto como un ensayo.
Ocultar la participación del Culto de la Bruja era una medida necesaria para evitar pánico innecesario. Subaru se lo dijo a sí mismo por su propio beneficio mientras daba un paso hacia la dirección de los nerviosos mercaderes.
— Er, muchas gracias por venir. Dado que soy el que los llamó, explicaré las circunstancias.
— ¿… Tú lo hiciste?
Viendo a Subaru dar un paso adelante como representante, los mercaderes ambulantes se miraron unos a otros con caras sorprendidas. Sus reacciones hicieron que Subaru pusiera una sonrisa tensa mientras recordaba a las principales figuras de la fuerza de expedición. Con el viejo Wilhelm y el caballeroso Julius presente, nadie esperaba que Subaru los representara.
Aceptando eso como una reacción natural, Subaru se preparó mentalmente. Cuando lo hizo, se dio cuenta que la alineación de mercaderes contenía caras familiares, particularmente uno en medio de ellos.
— Si es… verdad, no recuerdo tu nombre, pero me presentaste a Otto la primera vez. Y muchos otros estaban ayudándome cuando me encontré con la Ballena Blanca la primera vez.
— ¿Primera vez? ¿Ballena Blanca? ¿De qué estás hablando?
— Disculpa, estaba hablando conmigo mismo. Así que lo que va a estar pasando de ahora en adelante…
Sus palabras profundamente movidas confundieron al hombre, pero Subaru pasó sobre ello con una sonrisa. Por si acaso, buscó para ver si Otto estaba entre los mercaderes ambulantes, pero aparentemente, no estaba. Aparentemente, la conexión entre su destino y el de ese joven cargando una gran cantidad de aceite había sido cortada. Subaru se sintió muy decepcionado.
— De cualquier forma, esta es una discusión de negocios importante para todos ustedes, ¿verdad? De todos modos, la oferta era nombrar el precio por lo que están cargando, ¿así que asumo que aceptan esos términos?
— S-sí, no estás equivocado. Y en esos términos, ¿tu lado dijo la verdad?
— Por supuesto. Pero los términos eran tomar prestado los carruajes dragones de todos. Estoy seguro que ya se los han dicho, pero necesito su cooperación para evacuar a los pueblerinos cercanos durante la caza de la montaña.
— ¿Caza de la montaña…?
Surgieron voces escépticas, y todos los mercaderes ambulantes ladearon la cabeza ante el tono discordante de las palabras.
Era verdad que, al momento, estaban ocupados en una caza de la montaña, para acabar con el Culto de la Bruja, Pero no podía simplemente decirles eso, alimentando las llamas de la cobardía. Así que este era el plan B.
— Bestias demoníacas llamadas Urugarum han construido un nido en el bosque. Como pueden ver, hemos reunido una muy larga fuerza de expedición. Me gustaría que nos ayudaran a poner a salvo a los pueblerinos durante la caza.
Una descarada y desvergonzada exageración de la situación, unos dos meses tarde.
— Armaste una historia bastante realista. ¿Quizás tienes un talento para escritor?
— Eso no es un cumplido, ¿verdad?
Así es como Julius juzgó a Subaru, quien había elocuentemente persuadido al Equipo Mercader y asegurado su cooperación. Los detalles parecían resultar en una pelea, causando que una vena se hinchara en la frente de Subaru.
— Detente, Subaru. Es solo Julius siendo él mismo. Además, para ser sincero, Ferris también piensa que es una historia bien hecha.
— Fezz, ambos… En primer lugar, no tuve que hacer mucho. Es una historia real de hace dos meses.
Cuando Subaru recibió la triste evaluación de Ferris, quizás en un intento de suavizar las cosas (o quizás no), dejó que el comentario se deslizara con una mirada de resignación. Mientras lo hacía, los dos caballeros intercambiaron miradas ante ese detalle particular.
— Por historia real, ¿te estabas refiriendo a este bosque siendo colonizado por bestias demoníacas?
— No estoy seguro si usaría la palabra colonizado, pero estuvieron aquí, sí. Pero las barreras en el bosque separan el hábitat de las bestias demoníacas de las personas. Esto de aquí es un área de seres humanos, sin ningún problema.
Al ver la cautela en los ojos del par, Subaru rápidamente explicó porque el área a su alrededor era segura. La explicación deja a Julius tranquilo, pero Ferris habló en lugar de Julius.
— Subaru, no estás dirigiendo a Ferris y a los otros felizmente a su muerte, ¿verdad, meow? ¿Podemos confiar en ti?
— ¡Eso es demasiado duro! ¡¿No dijiste que Crusch decidió confiar en mí, por lo que no dudarías de mí tampoco?!
— Con todo esto viniendo después del hecho, me hace querer empezar a dudar, meow… Aunque por las bestias demoníacas, creo que el Marqués Mathers tiene un tornillo suelto por construir su mansión cerca de un hábitat de bestias demoníacas.
Subaru hizo una mueca ante la mirada de Ferris viendo hacia la mansión y hablando así. Para ser sincero, para Subaru, la vida en Roswaal Manor se sintió como el sentido común de este mundo. Por ello, había asumido que era normal tener una residencia protegida de bestias demoníacas cercanas con una barrera, pero…
— No hay forma que eso sea verdad, meow.
— Sin excepción, las bestias demoníacas instintivamente buscan atacar a los seres vivos. Son simplemente criaturas peligrosas, inadecuados para domesticación o sustento. Barreras o no, poner residencias a su lado es impensable.
Las negaciones instantáneas del par dejaron en claro que tan sin sentido era haber puesto la mansión y el pueblo ahí. Aparentemente, la excentricidad de Roswaal iba más allá de su apariencia y personalidad.
— Además de que él no está cerca en este momento, tengo demasiadas cosas que decirle a ese bastardo…
Sintiéndose harto, Subaru empujó la creciente sensación de cansancio a un lado. Lo hizo porque sin importar que Roswaal estuviera cuerdo o loco, Subaru había experimentado a primera mano que él siempre tenía una excusa convincente. Aunque Subaru tenía sus dudas sobre si tales excusas eran siquiera necesarias, pero no era momento para pensar en ello.
— De cualquier forma, el Equipo Mercader está felizmente prestándonos sus recursos. Dicho eso, no podemos llevarlos a la caza de la montaña. Así que esperarán en el campamento, preparados para moverse en cualquier momento en que los necesitemos.
— Entonces, no deberíamos exigir una evacuación, ninguna recompensa como parte de…
— ¡Como si pudiéramos hacer algo tan malo! Verbal o no, un trato es un trato. Mantendremos nuestra promesa… Es verdad, ¡es importante mantener nuestras promesas! ¡¿Entendido?!
— E-entiendo, meow, ¿pero por qué estás tan emocionado acerca de eso…?
Ferris se encogió, asustado por la dramática acción de Subaru a la cuestión del trato.
De pie a un lado de ese intercambio, Julius tocó sus propios mechones mientras miraba hacia los mercaderes—. Pero sería descuidado dejarlos aquí por sí mismos. Incrementar el número de personas para protegerlos a todos significaría que necesitamos poner a más personas a defender el campamento…
— Sí, creo que deberíamos dejar cerca de la mitad en el campamento, Ahora mismo, la pesca está yendo súper bien, y si encontramos un campamento de los dedos, quiero tener la opción de pelear o correr… Hmm, pero…
Julius cerró sus ojos y sacudió su cabeza ante la falta de confianza de Subaru. Justo cuando Subaru pensó que esa reacción significaba rechazo, Julius continuó—: Está bien, respetaremos tus deseos. Creo que poner la mitad de nuestros números a la defensa es una decisión apropiada. Si los dedos son todos grupos de diez, el doble de sus números es más que suficiente para acabar con ellos.
— La manera en que actúas hace que sea súper difícil saber si estás de acuerdo o no.
— Me suelen decir que es atractivo.
— Es misterioso, al menos. Pero con esa cara bonita… Sí, creo que puedo verlo.
Aunque estaba obligado a aceptar, esto molestó a Subaru. En consecuencia, le sacó la lengua a Julius.
— Los Colmillos de Hierro están hechos para cazas de montaña, así que haremos que los caballeros defiendan el lugar.
No fue exactamente una orden, pero la declaración de Subaru reorganizó la fuerza de expedición en poco tiempo. Como fue señalado, veinte caballeros se quedaron en el campamento para proteger los quince carruajes dragón. Las preocupadas expresiones en los mercaderes ambulantes no disminuyeron, pero Subaru les dio un saludo especialmente alegre, para no asustarlos, antes de dirigirse al bosque.
Si las cosas iban mal, su cooperación sería indispensable. Pero el resultado ideal era que todas sus preparaciones anteriores con ellos fueran en vano.
Y en ese momento, Subaru estaba convencido que esto no era un simple sueño, sino una perspectiva realista.
Parte 6
— ¡Con eso, son cinco!
— Es cierto.
Limpiando sangre de su atesorada espada, Wilhelm, habiendo terminado su danza de la espada, reaccionó al grito de celebración de Subaru dibujándose.
El lugar era una parte baja de la parte occidental del bosque, y acababan de destruir el campamento de los dedos localizado ahí. Dividir la fuerza de expedición a la mitad no había tenido ningún efecto en el resultado; habían destruido a la mitad de los Cultistas con el ataque inicial. Eso no dejó tiempo al enemigo a reagruparse y recuperarse; cayeron rápidamente por las espadas del Demonio de la Espada y “El mejor”.
— Ferris, ¿qué hay acerca de eso?
— … lo siento. Aún no. Lo consiguieron de nuevo.
Pero como era ahora normal, el éxito en detenerlos de sellar sus propios labios seguía siendo imposible. Subaru y Julius vieron a Ferris bajar sus ojos con horror; ninguno pudo encontrar las palabras para hablar con él. Si Ferris no podía, nadie podía, pero eso no era un consuelo para él.
— Hey, no te desvíes de la marcha, piensa en otra cosa. Dirijámonos al siguiente.
— ¡¿Meow?!
Ferris estaba aún consternado cuando Ricardo frotó su cabeza fuertemente, haciendo que su delgado cuerpo se pusiera de pie instantáneamente. Por un momento, Ferris estaba sorprendido por el insistente intento de consolar, pero inmediatamente golpeó sus mejillas y empezó a caminar de nuevo. Viendo a Ferris así hizo que Ricardo mostrara sus colmillos, sonriendo con satisfacción.
Viéndolo comportarse de esa manera, Subaru pudo apreciar que Ricardo había dirigido por mucho tiempo su organización.
— Mmm, las victorias son demasiado fáciles, necesito más ejercicio… ¿Cómo te sientes, TB?
— Pienso que es bueno cuando los trabajos son simples. Si hago que mi querida hermana haga cosas peligrosas, nuestro hermano hará un escándalo, así que esto es preferible.
— ¡Nnn! ¡Ustedes son tan débiles!
A pesar del choque de personalidades, la hermana mayor despreocupada contra el hermano menor intelectual, los hermanos hicieron una gran combinación en combate. Mimi no dejó aperturas en ataque o defensa, y TB fue sorprendentemente agresivo en sus seguimientos.
Ricardo era el líder del grupo en poder y habilidad de mando, con los poderosos hermanos tenientes siguiendo sus pasos. Había sido tan difícil conseguir su cooperación como conseguir la de Wilhelm y Ferris.
Como aliados, eran increíblemente confiables, y así un pensamiento llegó a la mente de Subaru.
— Supongo que cuando todo esto acabe volveremos a ser rivales, ¿huh…?
— Parece que tienes tiempo para preocuparte sobre el futuro.
Cuando Subaru se dejó llevar por el sentimiento, Julius se paró a su lado, limpiando la sangre de su espada de caballero. Su apariencia atractiva nunca parecía agitada en medio del combate. Rozó el borde de su manto blanco con un gesto elegante.
Subaru odiaba admitirlo, pero el punto de vista de Julius era sólido. Desvió la mirada mientras se rascaba la mejilla.
— Mi error. Quizás estoy bajando mi guardia un poco porque las cosas han ido muy bien.
— No iría tan lejos para llamarlo error. De hecho, estamos funcionando tan bien, que ninguno de nosotros pensaría que nos reunimos apresuradamente. Puedo entender por qué consideras que las relaciones entre nosotros son tan… lamentables.
— … Hombre, no esperaba eso de ti.
Subaru había anticipado el sarcasmo, pero la muestra de simpatía de Julius lo hizo abrir mucho los ojos. Por su parte, los hombros de Julius se hundieron, la reacción de Subaru fue inesperada.
— La selección real ha comenzado, y nos encontramos en bandos rivales. Pero donde sea que estemos en la disputa, podemos aceptar la ayuda de otros en una causa común. ¿Quizás deberíamos considerar este encuentro como nuestra buena fortuna después del inicio del proceso de selección?
— … Realmente no puedo pensar la persecución del Culto de la Bruja hacia Emilia como “buena fortuna”.
— Supongo que no. Lo siento, eso fue desconsiderado de mi parte.
Julius inmediatamente se disculpó por su paso en falso, tocando sus propios mechones mientras suspiraba. Subaru se sintió pequeño por su indignación reflexiva en contraste con el comentario directo de Julius.
En lo profundo, Subaru y Julius se sentían de la misma manera.
Por supuesto, no podían ignorar la amenaza acercándose a Emilia y a los del pueblo. Con ese trágico espectáculo en mente, Subaru no podía llamarlo “buena fortuna” para salvar su vida. Pero si dejabas esa circunstancia detrás, las relaciones entre las personas reunidas no eran para nada pobre.
Lo suficiente para hacerte pensar que sería un desperdicio que volvieran a ser enemigos después de alejar al Culto de la Bruja.
— Aunque realmente es despreocupado de mi parte preocuparme acerca de eso. Estoy siendo un idiota.
Sin importar qué tan bien iban las cosas, todavía estaban a medio camino para resolver el problema. No es que se estuviera poniendo una corona de laurel en la cabeza, pero el enemigo ni siquiera estaba en jaque mate; era demasiado temprano para tratar la victoria como asegurada.
En los tiempos antiguos o modernos, occidentales u orientales, una regla era cierta: el peligro siempre era mayor cuando pensabas que todo estaba de tu parte.
— … Lo siento por distraerte así. Volveré a pescar, así que cuento con todos ustedes.
Presionando un puño en su propia mejilla, Subaru usó el dolor sordo para ponerse en marcha nuevamente.
“Pescar” significaba poner a Subaru como carnada para el Culto de la Bruja, eso significaba que Subaru entrara en contacto con los Cultistas sin la intervención de nadie más. Por ello, durante el tiempo que habían caminado por el bosque buscando, Subaru había actuado solo, o al menos, con sus aliados sin verse por ningún lado a su alrededor.
La fuerza de expedición estaba siguiendo a Subaru a una distancia mediana a larga detrás. Sus aliados necesitaban no dejar ningún rastro, lo mejor para atraer a los Cultistas a Subaru como polillas a la luz.
Y la siguiente vez no fue la excepción.
— Oh…
Cuando terminaron de buscar en lo profundo de la parte occidental del bosque, inmediatamente decidió que debían cambiarse a la orilla del río. Subaru estaba tranquilamente sintiendo el aire fresco a su alrededor cuando vio sombras deslizándose frente a él.
— …
Aparecieron cuatro Cultistas de la Bruja, el mayor número con el que se había topado. Este desarrollo, que difiere de los eventos en los tres campamentos ya aplastados desde el comienzo de la “pesca”, hizo que el corazón de Subaru saltara con fuerza.
— ¡…!
Aplaudir era la señal de que algo imprevisto había sucedido. Pero si la “pesca” fallaba una vez, los otros dedos empezarían a sospechar, y el combate directo con el Culto de la Bruja sería inevitable. Por lo tanto…
— … Hey. ¿Les importa si doy un vistazo?
Subaru forzó a su corazón a tranquilizarse, de alguna manera logrando hacer una sonrisa hacia ellos. El Culto de la Bruja miró con tranquilidad su cara sonriente, la cual habrían juzgado duramente en tiempos normales. Como era típico, los Cultistas estaban en silencio, incluso con mayores números, no demostraron enemistad por Subaru.
— Bien pensado, moverse en grupos más grandes, pero no hay problema por aquí. No hay problema, pueden volver a su lugar. Mmm, sí, hagan eso, por favor.
— …
— Tengo más rango que ustedes aquí, ¿verdad? Es mejor aceitar las ruedas y hacer lo que les dicen, ¿creo?
— …
El silencio después que diera la orden era malo para su corazón. De hecho, el estrés y la inquietud hicieron que su sonido y ritmo se disparará mientras el sudor frío empezó a formarse en la parte posterior de su cuello.
Pero la atmósfera sofocante no fue tan larga como lo fue para Subaru. Después de decenas de segundos, o quizás solo diez, los Cultistas se inclinaron respetuosamente e hicieron como Subaru había ordenado.
— … Phew.
Aliviado de la tensión haciendo que incluso sus pulmones se endurecieran, Subaru se limpió su sudor frío. Con los Cultistas moviéndose, hizo la señal con la mano del éxito y rápidamente empezó a seguirlos.
Normalmente, los dedos solo se movían en un rango limitado del campamento más cercano. Lo más probable era que no estaban patrullando, sino habían sentido la presencia de Subaru y habían sido atraídos por ella. Cuando Subaru le dijo que volvieran a su guarida, volvieron al campamento sin la más mínima sospecha.
Gracias a eso, les había tomado menos de cinco minutos seguirlos al campamento. Aunque el número con el que se encontró había sido más alto esta vez, su total debería ser el mismo de…
— ¡¿…?! ¿Se separaron?
Subaru miró asombrado mientras el grupo de cuatro personas que estaba siguiendo se comportó contrario a sus expectativas, una primera vez. Repentinamente, el grupo de cuatro se dividió en dos, con tres en un lado y uno en el otro. Empezaron a caminar en diferentes direcciones sin la menor duda en sus pasos.
— …
Con uno actuando solo y los otros en un grupo de tres, el riesgo de perder al solitario era mucho mayor. Después de un segundo de pensamiento, Subaru inmediatamente llamó a sus aliados con un signo de la mano. Pocos segundos después, miembros de los Colmillos de Hierro se alinearon a su lado.
— Se separaron. Iré por el que está solo. Los otros tres…
— Ahora mismo. Nosotros nos encargamos de ellos.
El hombre-zorro, literalmente un hombre joven con una cabeza de zorro, aceptó las instrucciones de Subaru, dirigiéndose hacia donde el grupo de tres había desaparecido de la vista de Subaru; él advirtió—: No les pongas una mano. Si descubres su campamento, reúnete con los otros.
— Entendido.
Tocando su delgado bigote, el hombre-zorro saltó hacia el bosque a la derecha de Subaru sin hacer ningún sonido. Subaru lo vio irse, pero no tenía tiempo para descansar en sus laureles. Urgentemente retomó su persecución del Cultista que iba solo.
Afortunadamente, inmediatamente alcanzó al solitario Cultista. Suave y cuidadosamente, siguió a la figura a lo más profundo del bosque. Manteniendo su cabeza abajo, Subaru fuertemente se secó el sudor que amenazaba meterse en sus ojos.
De hecho, no tenía sentido para Subaru mantener su aliento bajo y seguir al Cultista en secreto. Subaru no poseía ninguna habilidad para ocultar su presencia, y el Cultista caminando frente a él había estado probablemente consciente de la persecución de Subaru todo el tiempo.
No dijo nada debido a que estaba obedeciendo la orden de Subaru, quien lo “superaba”. Había juzgado que las acciones inexplicables de Subaru eran por el beneficio del Culto de la Bruja. No es como si pudiera leer sus mentes, pero podía deducir que estaba probablemente entre eso.
Pero si era así, Subaru se preguntó incluso más porque el grupo de cuatro hombres se separaría.
No era su intención, pero Subaru tenía una autoridad de mando que rivalizaba con la de un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Él no sabía que haría que alguien haga algo como desafiar sus órdenes e ir por sí mismo. El corazón de Subaru empezó a latir un poco más rápido mientras se preguntaba si esto estaba conectado con algún tipo de error fatal de su parte.
— …
Entornó los ojos, concentrándose en los movimientos del Cultista delante de él. El escenario rodeándolo lo estaba molestando, quizás porque estaba abusando de su vista. Todo el bosque se veía igual para él, como si estuviera atrapado en un lugar dándole una sensación de déjà vu. Sintió como si estuviera entrando a un territorio conocido.
¿Es realmente solo un sentimiento?
Mientras bajaba por un sendero indigno de ser llamado un camino, paso por encima de grandes raíces de árboles, salto sobre un barrando a sus pies, y camino junto a unos hongos que se veían venenosos, la inquietud dentro de Subaru cambio a certeza.
¡No puede ser!
La mayor alarma en el cráneo de Subaru sonó. Apretó sus dientes y corrió hacia adelante. Cuando parecía que iba a tropezar, lo soportó, cayendo hacia adelante hasta que el bosque ante él se abrió de par en par. Entonces…
— ¡¿Qué demonios estás haciendo?!
Cuando el verde salió de su campo de visión, saltó a la escena gris ceniza ante sus ojos.
Muchas horas antes, el rocoso lugar que se había convertido en un campo de batalla había sido una caverna derrumbada y una tumba sin nombre. Pero los retorcidos Cultistas estaban profanando la tumba, aparentemente intentando desenterrar los restos del loco enterrado ahí.
Porque este es el lugar del descanso final de Petelgeuse Romanée-Conti.
— …
Cuando Subaru espontáneamente levantó su voz, los ojos de los Cultistas se reunieron en él. Los Cultistas que profanaban la tumba eran nueve; el hombre solitario que había seguido hizo diez, un dedo.
Se habían dado cuenta de la muerte de Petelgeuse. Por lo menos, este dedo tuvo que ser aniquilado.
— …
El dedo se movió como uno casi al mismo tiempo que Subaru internamente llegó a esa conclusión. Los Cultistas, quienes sabían que Petelgeuse estaba muerto, instantáneamente se acercaron a Subaru.
Subaru no sabía si estaban intentando matarlo o acogerlo como un repuesto por su Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Él nunca lo sabría, porque los resultados fueron permanentemente borrados por el destello plateado que siguió.
Salpicaduras de sangre se dispersaron cuando el golpe diagonal cortó a un Cultista a la mitad. La figura vestida de negro escupió rojo oscuro mientras colapsaba. Su agonía silenciosa señaló el inicio de la batalla.
— Señor Subaru, póngase detrás de mí.
Wilhelm, tomando la primera muerte, levemente empujó a Subaru detrás de él. Mientras Subaru se tambaleaba, la enorme figura de Ricardo y el delgado físico de Julius pasaron a su lado, con sus diferentes formas de enemistad flotando.
La batalla estaba desigualada.
Debido al error de Subaru de saltar impulsivamente hacia adelante, la batalla empezó bajo condiciones injustas. Pero la fuerza de expedición no le prestó atención a esto, aplastando a los Cultistas con una abrumadora fuerza marcial. En unas pocas decenas de segundos, la batalla fue decidida, y el campo de batalla pronto solo contenía los cadáveres de los Cultistas.
— ¿Qué estaban tratando de hacer aquí igualmente?
Viendo el final de la batalla, Subaru levantó su voz en el lugar vacío que se había vuelto un campo de batalla una vez más.
Nadie respondió a su pregunta. Los Cultistas estaban en silencio, sin decir nada; el último se mató a sí mismo en los brazos de Ferris a pesar de sus últimos mejores esfuerzos. No tuvieron tiempo para exaltarse al aplastar un nuevo dedo.
— Es como si estuvieran cavando en la tierra, buscando algo…
— Lo que estaban excavando era la tumba del Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Bueno, lo llamo tumba, pero Mimi solo lo enterró con tierra, y fue Mimi quien lo explotó también.
Habiendo sido desenterrado de la tumba, el cadáver del loco estaba en la superficie, alineado con los otros. En primer lugar, los restos no eran más que un torso sin cabeza; como resultado de la explosión, incluso eso había sido cruelmente cambiado a fragmentos. Subaru siquiera podía suponer lo que los Cultistas habían estado buscando entre los fragmentos, un poco más que pedazos de carne. Pero…
— … Tengo un mal presentimiento sobre esto.
Los Cultistas de la Bruja habían desenterrado al Arzobispo de los Siete Pecados Capitales en busca de algo. Habían tenido una razón para persistir incansablemente en el trabajo, incluso tan lejos para desobedecer la orden de Subaru. Había cuatro dedos restantes.
— Reagrupémonos con los otros siguiendo al grupo de tres. Debemos apresurarnos.
La inquietante preocupación que se agitaba dentro de su pecho no disminuiría. Presionando un puño contra su pecho, Subaru se forzó a sí mismo a ignorar el dolor mientras se apresuraba a reunirse con el grupo del hombre-zorro. Volvieron al bosque, siguiendo a ese grupo a un lugar diferente.
Confiaba que esa inquietud desaparecería una vez los alcanzaran.
Parte 7
— …
El cruel olor de sangre manchó el aire.
Aire tibio flotaba entre los árboles, y el hedor de órganos internos dispersos punzaba su nariz.
Trajes de cuero con capucha blanca estaban esparcidos por el área, cada uno con sus “contenidos” aún dentro.
Ninguno quedó en una pieza. Algún poder sobrenatural los había desgarrado miembro a miembro.
— … No parece… que alguien sobrevivió, ¿huh?
Subaru estaba aturdido, incapaz de hablar. Frente a él, Ricardo habló con un bufido.
Un hombre-perro como él, con un olfato sensible incluso entre los hombres-bestia, había sentido algo mal antes que nadie, empezando a correr. Cuando Subaru y los otros lo alcanzaron, miró atrás y dijo esas palabras. Ellas resumieron brevemente el trágico final.
— C-curar… Debemos… curar a los heridos, o…
— Te dije. Sin supervivientes. No hay heridos aquí, hombre.
Cuando Subaru habló con voz temblorosa, Ricardo sacudió su cabeza, con su habitual altivez silenciada. No estaba tratando de restregárselo; era simplemente obvio a primera vista.
Es decir, que los compañeros que debían estar aquí habían sido masacrados, sin dejar un solo superviviente.
— … Una situación inquietante. La batalla estuvo completamente unilateral
— Coincido. Considerando cuan bien los Colmillos de Hierro están entrenados, es difícil pensar que podrían ser tan abrumados.
Con la mente de Subaru golpeada por la vista irreal, incapaz de avanzar, la conversación continuó sin él. Cuando vio alrededor, vio a Julius y a Wilhelm coincidir que era inquietante.
— ¿Unilateral?
— Es precisamente eso. No hay cuerpos más que los de Rajan y nuestros aliados aquí. No es natural de ninguna manera.
— …
— Incluso contra el Culto de la Bruja, es impensable que serían asesinados sin resistir. Los Colmillos de Hierro son demasiado habilidosos, que es casi inimaginable que el enemigo acabaría con incluso uno… Una situación extraña, ¿no es así?
Cuando Subaru se quedó en silencio, Julius reflexionó sobre la situación, pero Subaru no tuvo tiempo para pensar.
En primer lugar, era algo más que lo molestaba. No era simplemente la situación inquietando los pensamientos de Subaru. Era el impacto inicial, mucho antes que eso, el cual no podía superar.
— ¿Por qué están actuando como si esto fuera normal…?
— ¿Subaru?
— ¡¿Vinimos corriendo y nuestros compañeros están muertos, saben?! Así que por qué están actuando como si esto no fuera la gran…
— No podemos cambiar lo que pasó, al igual que alguien no puede cambiar el pasado.
Subaru estaba sin palabras, y Julius apartó su mirada, caminando hacia Ferris.
Ferris no había dicho nada hasta este punto. Él estaba mirando a un hombre-bestia después de otro, examinando sus heridas.
Cuando los juntaras, estos pedazos de carne seguramente se volverían en sus antiguos compañeros.
Cuando Subaru se preguntó si el joven hombre-zorro que estaba persiguiendo a los Cultistas era el que Julius había llamado Rajan, Subaru recordó su cara distante y frases ingeniosas pronunciadas con el acento Kararagi. Él y los otros cuatro hombres-bestias habían sido cruelmente desgarrados hasta el punto que era irreconocibles.
— Ferris, ¿comprobaste algo?
— … Empecemos con no supervivientes. Basado en el estado de las heridas, parece ser que fueron asesinados por la misma persona, pero no son heridas de espada. Por supuesto, tampoco fue magia. Fueron destrozados por fuerza.
— Alguien dijo que había bestias demoniacas a los alrededores, ¿huh? Denme un respiro…
Cuando Ferris calmadamente dio su reporte, Ricardo hizo un sonido apropiado a través de sus dientes caninos. Subaru, devuelto a la realidad por el sonido, se tambaleó hasta el intercambio.
— Destrozados… ¿No estás diciendo que fueron bestias demoniacas?
— Estas no son heridas de mordedura, así que no creo que necesitemos preocuparnos sobre eso. Parece más como fuerza bruta. Pero parece que murieron casi instantáneamente, así que no creo que sufrieron mucho.
— ¿… Por qué mencionas algo como eso…?
— Porque pensé que te aliviaría un poco, Subaru.
Desafortunadamente, la muestra de consideración de Ferris no tuvo tal efecto en la mente de Subaru.
No había nada más que muerte en la muerte. Como resultado, si sufrían o no era de poca importancia. No cambiaba el hecho que Subaru y los otros no los habían salvado, o que ellos murieron sin pelear.
— ¡D-debí estar… más atento de las cosas…!
— Señor Subaru, entiendo sus sentimientos de arrepentimiento., sin embargo, este no es el lugar ni el momento.
— Wilhelm…
— Un lugar del Culto de la Bruja está probablemente cerca. Dado que nuestros aliados fueron atacados, debemos asumir que el terreno favorece al enemigo. Debemos retirarnos y reagruparnos.
Con Subaru amenazando ser envuelto por la escena, Wilhelm sacudió su cabeza mientras agarraba los hombres del chico, haciendo que Subaru pusiera sus lamentos a un lado.
Las palabras del Demonio de la Espada eran crueles, pero verdaderas. Si insistían en quedarse parados por la muerte de sus aliados, solo pondrían a sus otros aliados en peligro, una actividad tonta. Al igual que con el dedo en el lugar rocoso, Subaru era inservible, nada más que peso muerto.
— Entonces retrocedamos por ahora, volveremos por venganza después.
Con un tirón de su mandíbula, Ricardo anunció su salida de la trágica vista. Preguntó si alguien objetaba, pero nadie lo hizo, ciertamente no Julius o Wilhelm, o incluso Mimi mientras consolaba al lloroso TB.
— … Deberíamos al menos tomar algo de ellos.
— Eso ya está hecho. Aunque no más que anillos o pelo.
Ferris tranquilamente respondió al reacio Subaru. Cuando le dio a su bolsillo una pequeña palmada, Subaru se dio cuenta que Ferris se había hecho cargo de eso mientras él había estado parado sin hacer nada.
Habiendo perdido todas sus razones para quedarse, Subaru parecía colgarse de la trágica vista mientras miraba hacia atrás una última vez.
— …
Los restos, alineados sobre la tierra desnuda, eran camaradas con los que había intercambiado palabras hace diez minutos. Mientras contemplaba esa muerte, la mente de Subaru dejó salir un fuerte y doloroso grito.
¿Por qué la mente de Subaru continuaba con esos gritos frenéticos en ese momento? Eso era porque…
— Subaru, tenemos que irnos.
— … Lo sé.
Ni el tiempo ni sus aliados le dieron tiempo a Subaru para revolcarse. Ferris llamó a Subaru, aún incapaz de encontrar las palabras que decir a los restos, y Subaru siguió a los otros, el último en dejar el lugar.
Y entonces notó algo.
La presencia de manos negras como el azabache deslizándose a través de los huecos entre los árboles, acercándose sin hacer ningún ruido.
— ¡¡Todos abajo!!
— ¡…!
Cuando las manos malvadas parecían deslizarse fuera de la oscuridad, Subaru estaba aterido mientras gritaba.
Los capaces de responder instantáneamente a la repentina orden fueron Wilhelm y los otros pesos pesados. No preguntaron por qué como un montón de idiotas, ellos instantáneamente se agacharon, escapando de las manos moviéndose sobre el suelo.
Sin embargo, las manos atraparon a aquellos que reaccionaron demasiado lento, demostrando su poder completamente perverso.
— ¡Gya…!
Aquellos que se quedaron parados gritaron… no, no eran solo gritos, eran gritos de muerte.
Los brazos de color negro estiraron los cuellos de los caballeros que reaccionaron tarde, desgarrando fatalmente sus gargantas. Los dedos parecían moverse sin ninguna resistencia, desgarrando carne humana con la facilidad de pasar a través del agua.
La sangre brotó, y múltiples vidas fueron apagadas justo ante los ojos de Subaru. Subaru estaba en shock por esto, pero inmediatamente después, otros se descongelaron y levantaron sus propias voces.
— ¿… Qué es? ¡¿Qué sucedió?!

— ¡No lo sé! La sangre salió de sus gargantas de la nada…
Ellos, asustados por la masacre de sus aliados, no podían ver lo que había causado sus muertes. En otras palabras, esta era la mayor prueba que estas eran las negras y malvadas manos que conocía Subaru.
Por lo tanto, Subaru puso a un lado sus sentimientos de incredulidad.
— ¡¡Son las Manos Invisibles!! —gritó.
Las manos negras que habían traído la muerte a sus aliados, estas no eran otras más que las Manos Invisibles de Petelgeuse.
Pero eso era imposible. El loco controlándolas había muerto con seguridad. Su torso había sido cortado a la mitad, y las únicas cosas que encontraron de su cuerpo eran fragmentos. Ferris había firmemente declarado que la recuperación era imposible.
— Así que, ¡¿quién demonios está usando las Manos Invisibles?!
La voz de Subaru estaba seca con sorpresa. Las manos de color negro que estaban bailando en el cielo reaccionaron. Múltiples manos se movieron como cabezas de serpientes, con sus dedos volviéndose amenazadores hacia él.
Sus números eran probablemente treinta, una amenaza invisible con mayores números de los que Petelgeuse había controlado.
— ¡Señor Subaru! ¡Indique las posiciones de los brazos!
Wilhelm gritó, con su espada lista, y con Ferris tumbado a sus pies. La petición del Demonio de la Espada causó que aquellos que inicialmente habían huido miraran a Subaru. Su moral apenas estaba rota, pero no tenían más contramedidas más allá de Subaru.
Entendiendo su deber, Subaru se concentró en las manos malvadas. Él no las dejaría que aumentara los cadáveres de sus aliados.
Sin embargo, como para burlarse de su determinación, las manos malvadas…
— ¡¿Desaparecieron…?!
Las manos hechas de niebla negra lentamente se disolvieron en polvo desde las puntas de los dedos hacia abajo. En un instante, las treinta manos se disiparon. Subaru, incapaz de discernir la intención de su oponente, miró con una cara tensa.
— ¡¿Chico, que pasó con el ataque?! ¡¿De dónde están viniendo?!
— ¡Desaparecieron! ¡Fueron retiradas! ¡No sé por qué!
Respondiendo al grito enojado de Ricardo con uno mismo, Subaru desesperadamente miró a sus alrededores.
Subaru era el único que podía detectar las Manos Invisibles, las cuales atacaban sin sonido ni presencia. La vida o muerte de sus aliados dependía de sus acciones. Ese hecho hizo que Subaru se esforzara.
En consecuencia, descuidó su propia seguridad.
— ¡¿Ugh…?!
El mal sentimiento repentinamente subiendo por la parte de atrás del cuello de Subaru le hizo dejar salir un grito de dolor. En el siguiente momento, sus huesos del cuello parecieron crujir por el poderoso agarre levantándolo, elevando sus pies del suelo. Flotando en el aire, no podía ni patear el suelo o pararse firmemente. Sus miembros se retorcieron y agitaron, pero el cuerpo de Subaru fue arrastrado dentro de la oscuridad con un solo movimiento.
— ¡No! ¡Subaru…!
— ¡Julius, no! ¡El enemigo está aquí!
Julius inmediatamente lo persiguió, pero fue interrumpido por el grito espeluznante de Ferris.
El instante antes que fueron separados, los ojos de Subaru divisaron un grupo de figuras negras saliendo del bosque, eran los Cultistas de la Bruja atacando a sus cautelosos aliados desde un lado.
— ¡Mierda! ¡Déjame ir, maldición…!
Mientras las espadas empezaban a chocar contra espadas, solo Subaru estaba siendo alejado del campo de batalla. Mientras movía sus miembros, fueron golpeados por ramas de árboles, consiguiendo dolorosas raspaduras en el proceso, pero no tenía tiempo para preocuparse por ello.
La mano sosteniéndolo poseía una fuerza física tremenda, cargando a Subaru con movimientos imposibles para cualquier dispositivo humano. Eso, y el hecho de que no podía liberarse, hizo que sea fácil para él suponer que lo estaba jalando. En ese mismo momento, Subaru estaba siendo alejado por las Manos Invisibles. Por lo tanto, su enemigo era….
— ¡Gu… aaah!
El impacto forzó una interrupción en sus pensamientos.
La fuerza faltando en medio del aire llegó a un fin cuando su espalda fue lanzada contra un árbol grande. Después de eso, Subaru fue presionado contra el tronco, con sus piernas aún lejos del suelo, suspendido en medio del aire mientras se encontraba cara a cara con su enemigo.
— ¡Geheh! ¡Mierda! ¿Quién demonios es…?
— Ahh… mi cerebro… está… temblando.
— …
Cuando Subaru tosió, volviendo sus ojos hacia sus alrededores, esa frase hizo que su corazón se congelara.
La línea sin sentido parecía fluir dentro de sus orejas como si estuviera probándolo, pero era demasiado malvado para ignorarlo.
Lentamente, la oscuridad parecía disolverse mientras una delgada figura salía de ella.
Hasta donde Subaru sabía, todos los Cultistas de la Bruja vestían las mismas túnicas negras con capucha, y esta figura no era la excepción. Pero este individuo dejó la capucha abajo, dejando su cara expuesta.
— …
Por un instante, Subaru alucinó que esta figura era el doble del cuerpo de Petelgeuse. Pero un instante después, rechazó la idea. La figura se parecía al loco, pero era diferente de alguna manera. Después de todo, la persona apareciendo frente a Subaru era una joven pelirroja mujer con pecas conspicuas.
— ¿Así que por qué…? ¿Qué estás…? ¡¿Qué… Qué demonios…?!
Con una fuerte presión sobre todo su cuerpo, Subaru se retorció, gimiendo de dolor mientras miraba hacia la mujer.
Las anteriores exterminaciones de dedos ya habían establecido que los Cultistas era hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Tener a una mujer como su enemigo no era nada por lo que sorprenderse. Pero el miedo de Subaru no disminuiría.
El problema no era el género de su oponente, era que la mujer y el loco eran dos de la misma especie.
La mujer hizo que Subaru sintiera disgusto y terror rivalizando con aquellos causados por el mismo Petelgeuse Romanée-Conti. Absolutamente no tenían nada que ver con el hecho que las sombras retorciéndose a sus pies mantenían a Subaru atado.
— ¡¿Qué… eres… de Petelgeuse…?! ¡Quítame esas manos de encima…!
— … Un dedo, VES.
— ¿Ah?
Forzando su estremecimiento a calmarse, Subaru lanzó una voz ronca con la que hablarle. En el instante después que esa voz levantara las dudas de Subaru, la mujer sacudió la cabeza con fuerza como una muñeca accionada por un resorte.
Entonces levantó su mano derecha y se llevó un dedo a la boca; esto, ella mordió y aplastó violentamente. El sonido sordo, las gotas de sangre fresca, eran la autolesión blasfema de ese loco, de principio a fin.
— ¡Soy un dedo! ¡Una recompensada con Su favor! ¡Una discípula diligente llevando a cabo el juicio, fielmente obedeciendo la guía de Su amor! ¡Ahh! ¡¿Ahh, eres perezoso?!
— ¡Uu…!
La mujer agitó su dedo ensangrentado, esparciendo gotas de sangre alrededor mientras revelaba instintivamente su locura. La vista de la mujer rabiando furiosamente que se hacía llamar a sí misma dedo hizo que Subaru se retorciera, olvidando todo lo difícil que era respirar.
Esa locura, esa demencia, ese comportamiento irritable, repitiendo esa misma frase estúpida para denigrar a su oponente, no era sólo su habilidad para usar la autoridad. Incluso dejando de lado los gestos excéntricos, la mujer tenía demasiado en común con el loco como para ignorarla.
Confidente. Sucesora. Sacerdotisa de los Siete Pecados Capitales en vez de arzobispo. Varias posibilidades aparecieron dentro de su cabeza.
Pero ella no entraba en ninguna de ellas. Si tuviera que poner una etiqueta más adecuada y más precisa de lo que sentía…
— ¿Un doble… una copia? ¡Con la personalidad exacta de Petelgeuse…!
No pudo sino pensar de la mujer como Petelgeuse mismo en vez de alguien que simplemente se parecía. Quizás eso mismo era lo que el término dedo significaba.
Quizás los dedos habían sido literalmente parte de Petelgeuse…
— ¡Si es así, el peor de los casos ni siquiera se acerca…!
— ¡Ser capaz de recuperarme tan temprano es un gran alivio! ¡Eres problemático, eres peligroso, eres particularmente vil! ¿Tú puedes ver las Manos Invisibles, no es así?
— … Sin comentarios…
— ¡No puedes mantener tu SILENCIO conmigo! ¡Tú has sido capturado por Su favor, cuando por deeeerechos debiste ser descartado como basura! ¡Eeeeesto no puede ser casualiiiiiidad! ¡Cuando no es solo una, sino dos veces, no es una casualidad, sino algo inevitable! ¡Y algo inevitable INCULCA diligencia!
Su incapacidad de escuchar a otros era justo como el del original.
Mientras abría sus ojos lo suficiente para que sus ojos amenazaran con salirse, se esparció saliva de larga lengua de la loca. Ordinariamente, eso sería suficientemente malo, pero la fealdad de su furia iba mucho más allá de esa superficie.
— Ahora, ahora, entonces, entonces, entonces. Aunque ESTO es extremadamente lamentable, hay algo que DEBO SIMPLEMENTE confirmar. ¿Quién eres, y cuál es tu objetivo?
— ¿Qué estoy yo haciendo…?
Subaru hizo una mueca ante la pregunta, con disgusto hacia su desagradable oponente. Cuando repitió las palabas de vuelta, la loca estiró una mano hacia el cielo.
— ¡Sí! ¡Eso es precisamente lo que pregunto! ¡El favor que posees es mayor queeee el de un creyente ordinario, rivalizando con los mismos Arzobispos de los Siete Pecados Capitales! ¡Si es así, eres en efecto el Orgullo de esta generación! ¡¿Orgullo, que vino a este lugar para llevar a cabo el juicio en lugar de Pereza?!
— ¿Sacas esto tan pronto como me haces pensar que te lo tomarás con calma y me perdonaras la vida…? Y si crees que soy él, ¿por qué me haces esto…?
— Incluso si eres un Arzobispo, ¡es una regla sin escribir que no interfiramos entre nosotros! ¡Más allá de eso, si esto resulta en conflicto, solo hay mayor diligencia! ¡Seguir adelante y persistir contra cualquier obstáculo en EL camino del amor! ¡Después de todo, los enfrentamientos ilógicos están lejos de ser raros!
La loca mujer respondió a la pregunta de Subaru con una fuerte, burlona loca risa.
Seguro, avivar las flamas de competiciones internas sonaba genial en teoría, pero ella había orgullosamente expuesto su organización como una colección de maniacos egoístas. En otras palabras, en lo que a ella respectaba, si Subaru era Orgullo, eso lo convertía en su enemigo.
— ¡Si eres Orgullo, el asiento vacío entre los pecados ha siiiiido llenado! ¡Una vez que el juicio sea completado, debemos reunir a los pecados restantes para que la Bruja pueda demostrarnos su favor! Y por eso, entre otras cosas…
— …
— Debo comenzar el juicio temprano para que puedas cortar tus apegos persistentes. ¿Mañana? ¡No, empezando ahora! ¡Naturalmente, te pido que observes hasta el final!
La loca mujer lanzó alegremente su demanda al rostro de Subaru desde una posición de absoluta superioridad, este era el peor escenario posible. Ella intentaba mover el momento del juicio, en otras palabras, apresurar el plan de ataque. La loca mujer continuó exaltando en voz alta su malentendido, haciendo que sus impulsos asesinos fueran demasiado claros para Subaru.
Por supuesto, él no la dejaría llevarlo a cabo. Había poco mérito en intentar ganar tiempo, manteniendo a la loca mujer atada en ese lugar. El peor pensamiento que lo golpeó fue que era posible que esta copia femenina de Petelgeuse no era la única que podía usar la autoridad.
Por ello, Subaru tenía que transmitir esto a sus camaradas sin un segundo que perder.
— ¡Incluso así… mierda! ¡Incluso si los veo, no puedo hacer nada acerca de ellos desde aquí!
El gran obstáculo para conseguir su libertad eran las Manos invisibles manteniéndolo aún fijado. Cuando sintió que le agarraban el cuello y se estiró hacia atrás, los dedos de Subaru atravesaron las manos, incapaces de afectarlas.
Cuando Subaru maldijo el fenómeno completamente antinatural, la loca mujer asintió.
— Así que realmente puedes ver mis Manos Invisibles. ¡Estoy extremadamente insatisfecho, perturbado, consternado, descontento por lo absurdo de esto, pero esto prueba que eres Orgullo de verdad!
— No me hagas decirlo dos veces… Ahh, es la primera vez para ti, ¿no es así? ¡No soy tu Orgullo, ni siquiera he recibido mi libro de admisión especial todavía…!
— ¡Qué obstinación! Sin embargo, incluso tú te volverás más cooperativo, y…
Cuando Subaru continuó luchando, el rostro de la mujer se retorcía en perverso deleite mientras observaba la vista. Pero en el instante que su brazo inconscientemente palpó en uno de sus bolsillos, las palabras de la mujer se detuvieron, con su expresión desapareciendo.
— … Eso es cierto.
La mujer sacó su mano de su propio bolsillo mientras hablaba vacilando. No tenía nada en él. El hecho que no contenía nada hizo que la mujer se arañara su propia cara, arrancando la carne mientras gritaba—: ¡¡… Evangelio!!
— ¡¿…?!
El cuerpo de Subaru se puso rígido ante el resonar del desgarrador grito.
Era una repentina explosión de emoción. Sus heridas de arañazos no se ajustaban a la crudeza de la palabra, así que la mujer profundizó las laceraciones en sus mejillas mientras miraba hacia Subaru, el objeto de su ira, con carne bajo la uña del dedo que volvió hacia él
— ¡Incluso si este diminuto cuerpo ofrece diez mil palabras, diez mil vidas tomadas, diez mil lamentos humanos, no es suficiente! ¡Una guía es necesaria para que mi tonto e inmaduro yo PUEDA devolver Su favor debidamente! ¡Y por eso propósito, el Evangelio! ¡El cual está más allá de mi alcance!
— Uu…
— Si se perdió, ¡¿entonces dónde?! Ahh, pero entiendo. ¡Mi Evangelio, la guía de mi amor! ¡Tú, tú, tú, tú, tú, tú debes haberlo tomado!
Cuando ella dirigió su inestable furia hacia Subaru, la malicia paso a través de él, enfriando su columna vertebral. La loca mujer, heredera legítima del espíritu de Petelgeuse, acercó su sangriento rostro a Subaru.
— ¡Aléjate…!
Su acercamiento hizo a Subaru sentir la presencia de la muerte, algo que no había sentido en un buen tiempo.
Cuando la muerte se acercaba, tenía un aroma que solo Subaru podía distinguir. Fue esta muerte la que se envolvió sobre el cuerpo de la mujer mientras sellaba el destino de Subaru Natsuki.
— Es inútil luchar más. Esto es lo más lejos que…
Respondiendo a la voz burlona de la loca mujer, el agarre de la mano malvada hizo crujir los huesos del cuello de Subaru. Estaba a punto de perder el conocimiento, hundiéndose en un abismo letal.
— ¿… Qué es esto?
— … Aah…
La voz en pregunta condujo a un aflojamiento del agarre, permitiendo que Subaru respirara más fácil en ese instante. Subaru obligó a sus ojos brumosos a abrirse para ver por sí mismo lo que le había creado ese tiempo.
Entonces Subaru lo vio: un grupo vacilante y parpadeante de luces rojas, justo delante de sus ojos.
— ¿Qué…?
— ¡¡Espíritu…!!
Antes de que Subaru pudiera descubrir qué eran las luces, la loca mujer lanzó un vívido y odioso grito. Por su parte, la luz respondió con una claridad vibrante.
La luz surgió, como si fuera a explotar, quemando los ojos de Subaru y de la mujer con una luz blanca.
Parte 8
— …
Cuando la luz explotó sin ningún aviso, Subaru dejó salir un grito y se inclinó hacia atrás. El dolor, como agujas pinchando sus retinas, trajo un torrente de lágrimas, haciendo que cubriera sus manos con sus palmas, y en el siguiente momento, fue arrojado libre.
— ¡Whoaaa!
En el instante en que Subaru, sorprendido por la sensación flotante, se dio cuenta de que había escapado de la mano, se movió para detener su caída. Rodó después de caer de pie sobre la raíz de un gran árbol, minimizando el daño de la caída. Gracias a las lecciones del Demonio de la Espada, fue un experto en detener caídas después de ser enviado a volar. Se frotó los ojos con el dorso de las manos y levantó la cara.
— Eso fue… er, ¡uh-oh!
Cuando levantó la cabeza para comprobar la situación, la mano negra llegó a gran velocidad para derribarlo. Subaru se estremeció ante el ataque, que le habría arrancado la cabeza si lo hubiera golpeado, y miró furioso al culpable. Cuando lo hizo, la loca mujer en cuestión se estaba cubriendo la cara con las palmas de las manos mientras ciegamente se sacudía en el área circundante con innumerables manos malvadas.
— ¡Espíritu…! ¡¡Espírituuuu!!
La mujer vertió odio sobre el espíritu, tal vez simplemente molesto por el golpe que le había dado. Sin embargo, la luz no se veía por ninguna parte. La loca mujer estaba simplemente destrozando el bosque con ira, como si tratara de infligir incluso un golpe de mirada al espíritu ofensor.
Había quitado completamente su atención de Subaru. En ese momento, era libre de elegir si atacar o huir.
— ¡Entonces correré!
Una elección codiciosa, como evadir las manos agitadas y dar un solo golpe a los signos vitales de la loca mujer estaba más allá de los medios de Subaru. En lugar de participar, la mejor opción era asegurar la capacidad de combate.
— No podemos dejarla así. ¡Pero necesito a alguien del nivel de combate de Wilhelm aquí! Debería ser…
— … ¿Llamó, Señor Subaru?
En su prisa en reunirse con los otros, los tímpanos de Subaru fueron recibidos por la voz que más quería escuchar. Cuando se dio la vuelta, sus ojos se encontraron con la vista de un hombre mayor de pelo blanco, el Demonio de la Espada, pasando a través de un hueco en la arboleada y corriendo hacia él.
— ¡Wilhelm!
— Eso fue muy preocupante. Siento mucho no estar aquí mucho antes.
Wilhelm, llevando su atesorada espada en su búsqueda, suspiró de alivio cuando vio que Subaru estaba a salvo. Subaru, feliz ante los mejores refuerzos que podía esperar, parpadeó fuertemente cuando se dio cuenta de la luz roja flotando encima de la cabeza de Wilhelm.
Ese brillo no era otro que el del espíritu que acababa de salvar a Subaru del peligro.
— Ese es el espíritu de antes… ¡¿Wilhelm, no me digas que usas espíritus?!
— Desafortunadamente, no tengo más talentos además de la espada. Solamente lo he pedido prestado de su verdadero contratista. Sin embargo, parece ser que necesitas mi especialidad.
Wilhelm se había parado enfrente de Subaru para el momento en que terminó de decir esas palabras. La amenazadora aura radiando del Demonio de la Espada era suficiente para que la loca mujer, con sus ojos chamuscados por la luz, se diera cuenta y se volteara hacia ellos.
— Ahh, ASÍ que estás ahí… ¡Tú, tú no escaparas…!
La locura de la mujer manchada de sangre fue dirigida tanto a Wilhelm como al espíritu acompañándolo.
— ¡El enemigo está al mismo nivel de un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales! Viste antes que tan fuertes son las Manos Invisibles. Incluso tú no puedes simplemente enfrentarte a ella desde el fren…
— No importa. Siempre que sepa que los brazos son invisibles, tengo formas de lidiar con ellos.
Cuando Subaru le advirtió de la hirviente locura de la mujer, el Demonio de la Espada hizo esa firme respuesta mientras daba un paso adelante. El repentino movimiento sorprendió a Subaru, e incluso dentro de su villanía, la mujer también tenía dudas.
— ¿Qué es eso? ¿Tu cabeza, tu vida… vienes a regalármelos? ¡Si es así, esa es una decisión SABIA y diligente! Me gustaría responder con el debido respeto. Sin embargo…
— ¿Manos Invisibles, es así? Un truco de salón muy interesante, debo experimentarlo al menos una vez.
— ¿… Lo llamaste truco de salón?
Por un momento, las palabras de Wilhelm hicieron que la locura de la mujer se desvaneciera. Wilhelm respondió a su declaración bajando su espada, haciéndole señas con la mano abierta: Ven, se burló.
— ¡…! ¡¡Este tonto esfuerzo es abandonar toda lógica! ¡Y descartar lógica es pereza!!
— Wil…
Loca de rabia, la mujer empujó sus dos manos hacia adelante; simultáneamente los brazos salieron de su sombra, asaltando al Demonio de la Espada.
Su ferocidad obligó a Subaru a instantáneamente gritar para que esquivara, pero no estuvo a tiempo. Las manos negras y malvadas debieron agarrar las extremidades de Wilhelm, cruelmente desgarrando su piel en pedazos.
Pero no lo hicieron.
Un brillo plateado cruzó el cielo, y gotas de sangre salieron del cuello de la mujer.
— Si el humano lanzando el ataque está a la vista ante ti, puede ser anticipado, invisible o no. Mirando el movimiento de sus ojos, sintiendo su hostilidad, leyendo como respira mientras apunta, todo estaba claro.
— …
El Demonio de la Espada hizo esa aterradora declaración habiendo anticipado completamente las manos completamente negras, golpeándolas con su espada. Sin exageración, su tiempo de evasión fue perfecto; su charla de leer su respiración no era un simple alarde. Su impactante habilidad de combate había denegado la ventaja poseída por las manos invisibles.
¿Cómo, cómo, cómo puede esto…?
Y sin duda, la conmoción de la mujer era incluso mayor que la de Subaru. Ella presionó con una palma el lado derecho de su cuello, tomando la sensación de sangre manchándola por el corte fresco. El mismo hecho que la mujer había esquivado justo antes del corte de la espada de Wilhelm, la acción que le había salvado la vida, era anormal.
— Maldición, se lanzó a sí misma con su propio poder…
Debido al corte de la espada, la mujer había saltado hacia atrás en una pose no natural y con una velocidad incalculable. El brazo sombrío había agarrado y lanzado el cuerpo de la mujer, a las justas salvando su vida de la hoja del Demonio de la Espada.
Sin embargo, como consecuencia, el poder de agarre de la mano malvada había aplastado su hombro izquierdo. Era una maniobra evasiva de emergencia violenta sin espacio para sutilezas. Sin embargo, la mujer palmeó su hombro aplastado, mirando a Subaru mientras decía—: ¡Que… que concepto más diligente, que habilidad más diligente, unaaaa diligente manera de vivir!
Sus mejillas se sonrojaron, la mujer alabó a Wilhelm con deleite en sus ojos. Recibiendo lo que era, por sus estándares, adulación sin reservas, Wilhelm hizo una mueca de disgusto visible. Sin embargo, la mujer no le prestó atención a eso.
— ¡Nadie nunca ha desafiado mi amor con tal método, tal técnica, tal astucia! ¡Qué diligencia! ¡Ahh, espléndido!
— Incluso este mundo no es tan árido que desperdiciaría palabras de gente como tú.
— No digas cosas tan hirientes. ¡Quiero que me muestres más! ¡De ti! ¡Tú espada! ¡Todo DE ti! ¡¡Cautívame más!!
Con su cuerpo manchado a la mitad con sangre, la loca mujer estiró sus manos hacia Wilhelm como si buscara su afecto. El Demonio de la Espada no ocultó su disgusto ante su declaración, blandiendo su espada mientras cargaba una vez más.
— ¡Entonces, entonces, entooooonces! ¡¿QUÉ tal esto?!
Junto con su pronunciamiento, las Manos Invisibles brotaron del suelo, formando una pared negra frente a la mujer, era una pared que Wilhelm no podía ver. Si seguía embistiendo así, sería enredado en las manos malvadas, incapaz de evadir.
— ¡Ella hizo una pared de brazos al frente! ¡Ve alrededor!
— … Entendido.
Ante el grito de Subaru, Wilhelm pateó el suelo, evadiendo justo antes de la pared negra frente a sus ojos. El Demonio de la Espada procedió a saltar a los lados, escapando del alcance de los brazos, clavando su espada en el suelo y balanceándola hacia arriba.
— ¡…!
El corte angular de la espada salió de la tierra, enviando una lluvia de tierra hacia la loca mujer. Él había levantado una cortina de humo completamente mundana con polvo. Naturalmente, la mujer no mostró señal de daño de eso.
— ¿…? ¿Eso tenía un punto…?
— ¡Esperaba que no me decepcionaras! ¡Ven! ¡Ven, ven! ¡Huesos viejos y diligentes! ¡Tú, el amado niño que sabe que el amor es lo más grande de este mundo! ¡¡Demuéstrame tu diligencia!!
El comportamiento del Demonio de la Espada sacó comentarios de tanto Subaru como la loca mujer. Pero Wilhelm no dijo nada a ninguno de los conjuntos de palabras. El viejo espadachín simplemente continuó corriendo ágilmente mientras la tierra caía sobre la mujer una y otra vez.
Limpiándose la desagradable lluvia de tierra, la loca mujer volvió sus ojos hacia el Demonio de la Espada como una doncella enamorada. Los brazos de muerte golpeaban instantáneamente dondequiera que estuviera mirando.
— ¿Terminaste? ¿No hay más? ¡Si es así, mal! ¡Decepción! ¡Abatimiento del alma, desesperación! ¡Ahí, AHH! ¡Eres perezoso?
— ¡¿N-no puede ser?!
Ante el grito de la mujer, la sombra explotó; era una aterradora descarga de poder que bloqueó a Wilhelm. Las manos malvadas hasta ahora temporales ahora sumaban más de treinta, literalmente llenando el cielo en los estrechos espacios entre los árboles. Subaru se sintió mareado por la abrumadora cantidad de ellos.
Fatalmente, había treinta y algo de ellos, y Subaru solo podía señalar una o dos como máximo.
— ¡De cualquier forma, es malo, Wilhelm!
Al mismo tiempo que el llanto lamentablemente insuficiente de Subaru, las manos cayeron en cascada directamente sobre el Demonio de la Espada. Esta vez, la malicia que destruía todo lo que tocaba sin piedad aplastaría a Wilhelm.
Mientras corría por el suelo, Wilhelm miró por encima, con sus ojos azules estrechándose mientras decía—: Te dije.
La tranquila voz del Demonio de la Espada viajó con la cálida brisa del bosque mientras esquivaba fácilmente las manos invisibles atacantes.
— ¿Huh?
Ambos, Subaru y la mujer, se sorprendieron; ni siquiera ellos sabían quién había dicho la palabra.
Las manos malvadas cayeron en todos lados, dando vueltas para asaltar las extremidades del Demonio de la Espada. Con agilidad sobrehumana, Wilhelm esquivó, evadió, y las abrumó.
Cuando finalmente se sacudió todos los feroces ataques, una sonrisa viciosa apareció en las mejillas del Demonio de la Espada mientras miraba a la mujer.
— … Siempre que sepa que los brazos son invisibles, tengo formas de lidiar con ellos.
Ciertamente, acababa de probar que su proclamación anterior no era de ninguna manera falsa. Pero los resultados fueron tan majestuosos que Subaru apenas podía cerrar su boca abierta. Incluso Wilhelm no debería haber tenido los súper sentidos para detectar tantos brazos yendo por él.
— ¡Absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo, absurdo…!
Afligida como estaba por frustrar su mejor movimiento, los ojos de la mujer perdieron toda concentración. Temblando, la mujer aplastó sus dedos restantes al estilo de Petelgeuse, pero su arrebato emocional no cedió cuando la sangre fluyó de su nariz. La hemorragia nasal seguía goteando cuando la mujer empujó su mano derecha manchada de sangre hacia Wilhelm.
— ¡Imposible, imposible, imposible, imposible! ¡¿Cómo escapaste de mis Manos Invisibles?!
— Por supuesto, las evadí por vista. Una vez que supe su naturaleza, frustrarlas era un simple juego de niños.
Wilhelm tediosamente hizo esta declaración mientras una vez más hacía que tierra lloviera de la punta de su atesorada espada.
La tierra cayó sobre la loca mujer, con incomprensión en su cara roja como la remolacha. Pero después de verlo repetirse una y otra vez, Subaru finalmente entendió el objetivo de Wilhelm al hacer ese movimiento. Y al mismo tiempo, estaba en shock.
Las repetidas lluvias de tierra eran sus movimientos iniciales para hacer visibles a las Manos Invisibles.
Las manos por sí mismas eran invisibles a simple vista, interactuando con lo que sea que toquen destrozándolo. En otras palabras, las manos malvadas dejaban rastro mientras rasgaban el aire a través de las lluvias de tierra.
Por supuesto, incluso si pudiera ver los feroces ataques de treinta y algo manos, evadirlas no era una tarea fácil. Y, aun así, las capacidades sobrehumanas y divinas de Wilhelm hicieron que incluso esto pareciera un juego de niños.
— Ahora entonces, ambos de nuestros trucos han sido suficientemente expuestos. Obtendré venganza por mis camaradas.
Lanzando la punta de su preciada espada hacia adelante, Wilhelm amenazó con ira reprimida. La hostilidad que irradiaba de la punta de su espada hizo temblar a Subaru, ni siquiera el objetivo directo de esa espada. Naturalmente, su miedo no era nada comparado con el de la loca mujer en el extremo receptor de esa punta de espada.
A pesar de esto, la loca mujer extendió sus brazos manchados de sangre, riendo como si le diera una cálida bienvenida a su sed de sangre.
— ¡Ahh, ahh, es espléndido! ¡Tus acciones son la diligencia personificada! ¡Para infligir esta situación, este desarrollo, este predicamento sobre míii…! ¡Yo, siempre esforzándome para ser la primera entre Sus adeptos para pagar su favor y amor con diligencia! ¡Y, aun así, tú has…!
— Repetir diligencia y pereza una y otra vez es una tontería.
Exhalando una vez frente a los horrendos llantos de la mujer, el Demonio de la Espada la miró con enemistad ganando contra la sed de sangre en sus ojos.
— “… Si hago esto, seré amada. Si hago lo suficiente, seré amada”. La frivolidad con las que dices tus palabras pudre mis oídos. No es amor de lo que hablas. Es tu propia presunción.
— ¡¿Qué sabes tú de amor?! ¡¡El amor es tooooodo para mí!!
Wilhelm no respondió al chillido de la mujer; en su lugar puso su espada abajo y avanzó. La lluvia de tierra comenzó, y el Demonio de la Espada pisó con fuerza, dejando una huella en el suelo mientras su cuerpo se disparaba como una bala.
A pesar que, como un látigo, como una lanza, como un mazo, como una espada, las malvadas manos de la loca mujer corrieron para derribar a Wilhelm; él vio a través de todas ellas, y fue así capaz de acercarse.
Y entonces…
— Se acabó, hereje.
Mientras declaraba esto, la atesorada espada en la mano de Wilhelm se hundió hasta la empuñadura, profundamente en el vientre de la loca. La espada la atravesó, saliendo por su espalda; cuando tiró de la espada con un giro, una gran cantidad de sangre y entrañas se derramaron.
Cuando Wilhelm retrocedió, la mujer cayó sobre sus rodillas y se dobló hacia adelante mientras tocaba la herida con una mano.
— Ahh, esto no puede…
Su palma era incapaz de detener su sangre de salir a borbotones, con sus intestinos derramándose.
Wilhelm miró silenciosamente a la loca mujer, incapaz de detener el derrame de su vida. Habiendo cortado tantas vidas, el Demonio de la Espada sabía que ella tenía poco tiempo restante para vivir.
— ¿Parece que requieres un golpe de misericordia?
— … La misericordia es innecesaria. Mi vida se drena, mi sangre desaparece… Mi diligencia, el latido del corazón que me sostiene, se detiene, desa… pare… ciendo…
Negándose a la piedad del Demonio de la Espada, la mujer cayó de lado con una sonrisa en sus labios. La luz procedió a desvanecerse de los ojos de la mujer. Subaru se mantuvo clavado en el lugar mientras observaba sus últimos momentos.
— ¡…!
— Ahh, mi cerebro se estreee…
Mientras Subaru miraba, la mujer dejó solo esas palabras finales antes que su respiración cesara completamente.
Era la muerte de la segundo usuaria de las Manos Invisibles, la segunda Pereza…
Observando hasta el final, Subaru dejó salir su aliento. La conclusión de la batalla le hizo prácticamente olvidar respirar. Su cuerpo reanudó sus funciones vitales, como si recordara lo que se le había olvidado.
— ¿S-se… acabó?
— … Al menos, esta mujer sin duda ha dejado de respirar.
Limpiando la sangre de su espada, Wilhelm respondió así a Subaru, quien estaba mirando nerviosamente al cuerpo. Subaru mordió su labio, sintiendo como si el significado de sus palabras reforzara su deducción anterior.
Pero Subaru sacudió su cabeza inmediatamente, cambiando su mentalidad. Sabía que no había tiempo para hundirse en la contemplación.
— Dejándola de lado… de todas formas, ¡debemos regresar! ¡Estoy preocupado acerca de todos los demás! ¡Si no nos reunimos con ellos…!
— … No, Señor Subaru. Me acaban de informar que terminaron su parte.
— ¿Informar…?
Con Subaru agitado, Wilhelm le ofreció una mano. Una pálida luz estaba flotando encima de su mano. El espíritu se balanceó de derecha a izquierda, emitiendo una débil luz roja, afirmando su propia existencia.
— ¿Ese es el espíritu de… er, un espíritu menor? ¡De todas formas, dices que este espíritu te dijo que los otros están a salvo en su lado?
Subaru habló hacia la luz parpadeante en la mano de Wilhelm en esperanza a una respuesta, sin embargo, el espíritu no respondió con palabras; simplemente flotó en el aire, entrando al bosque como para señalar el camino.
— ¿Eso significa Sígueme, no es así?
— … Vayamos, Señor Subaru.
Entendiendo que deseaba guiarlos, Subaru y Wilhelm persiguieron al espíritu.
Ellos volvieron con sus camaradas después de repeler un enemigo rivalizando con un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales; considerando las circunstancias, era buenas noticias con las que regresar, pero emociones graves estaban grabadas en las caras del par.
— … Mierda.
Pero en ese momento, la única cosa en la mente de Subaru era el estado de los aliados con los que se había reunido.
Parte 9
— ¿… Quién está ahí?
— ¡Espera! ¡Somos nosotros! ¡Siento alarmarte!
Comprobado por un grito agudo, Subaru salió del matorral, mostrándose con las manos en alto.
Los caballeros que los habían sentido regresar de las profundidades del bosque y, por lo tanto, apuntaron con sus espadas, inmediatamente relajaron su guardia, aliviados en sus rostros mientras bajaban sus espadas. Pero ese alivio se vio empañado por tristeza y arrepentimiento.
Subaru tenía la sensación de que el resultado de la lucha en el bosque no había sido una victoria pura, algo de lo que alegrarse.
— Parece que ambos regresaron.
— Julius…
Mientras Subaru y Wilhelm revisaban el área, Julius vino corriendo. Viendo que Subaru y Wilhelm estaban sin ninguna herida, se mantuvo firme sin ningún cambio en su expresión.
— Al menos, es bueno que ustedes dos están a salvo… ¿Debo hacer el reporte de daños?
— … Sí, por favor hazlo.
Habiendo confirmado que el otro estaba sano y salvo, Subaru le dio permiso a Julius de cambiar al reporte de daños.
Aceptando, Julius indicó el bosque vuelto un campo de batalla con su mano.
… Un bosque cubierto de árboles caídos y rastros de derramamiento de sangre, las secuelas del combate.
— Cinco murieron instantáneamente por el ataque inicial invisible. Dos más murieron mientras estaban en combate con el Culto de la Bruja en el ataque que siguió inmediatamente, nuestro total de bajas de este encuentro han sido siete.
— Siete…
Subaru había esperado eso, pero el número golpeó pesadamente dentro su corazón.
Habían perdido cinco en la emboscada inicial de la Manos Invisibles. Era una pérdida muy cruel
— ¿… Los Cultistas de la Bruja que intentaron derribarlos?
— Los nueve Cultistas de la Bruja aquí perecieron. Dos fueron capturados vivos, pero se suicidaron como en todos los casos anteriores hasta este punto… a pesar de los arduos esfuerzos de Ferris.
— Así que el enemigo fue eliminado completamente. En nuestro lado, si incluimos a los cinco exploradores, nuestras pérdidas son doce en total…
— No puedo decir que dividir nuestras fuerzas fue… un movimiento pobre. Si hubiéramos hecho lo contrario, es muy probable que hubiéramos simplemente incrementado nuestras bajas iniciales. Por supuesto, también es posible que el enemigo hubiera dudado en atacar a tantos números, pero…
Aunque las bajas dolieron profundamente, ni Julius ni Wilhelm dieron pistas de perder la calma. Por su parte, Subaru se había mordido el labio lo suficiente como para extraer sangre desde que comenzó el informe de daños.
— Con eso concluye mi reporte. ¿Y el tuyo?
— ¡…! ¿No tienes algo más que decirme?
— Los informes necesarios son lo primero. Había pensado pedirle su informe antes de todos los demás asuntos, pero…
En contraste con el emocional Subaru, Julius tenía un comportamiento muy tranquilo. Pero cuando respondió, sus mechones estaban ligeramente torcidos, y había rastros de sangre en su uniforme de guardia real. Por supuesto, incluso él no había salido ileso.
Mirando los vestigios del intenso combate, Subaru contuvo sus emociones dispersas.
— … Al menos, vencimos a la Pereza que nos atacó justo ahora.
— “La Pereza que nos atacó justo ahora” … dices. No parece un informe para consolar.
La sombría respuesta de Subaru contenía buenas noticias, pero Julius inmediatamente se centró en el problema. La loca mujer que usaba la autoridad y había lanzado un ataque sorpresa contra la fuerza de expedición, alejando a Subaru del campo de batalla, era un mal a la par con el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales asesinado, un ser digno del título de Pereza.
— El primer escenario de esta operación debió haber acabado con el Arzobispo de la Pereza. Tú estabas más confiado de eso que nadie… ¿y, aun así, llamas al anterior enemigo Pereza?
— … Sí, es verdad. El de ahora era una Pereza, un segundo Pereza.
La última parte de su declaración, “un segundo Pereza”, hizo que Julius frunciera el ceño preocupado. Pero dada la seriedad de la mirada de Subaru, combinado con los eventos que había realmente tomado lugar, no refutó.
— Así que el primer Pereza vencido era una persona diferente de esta Pereza. ¿Estás absolutamente seguro de esto?
— Nunca olvidaría la mirada en la cara muerta de ese bastardo pedazo de mierda. Además, la segunda Pereza era una mujer. No hay manera en que podrías confundirlos. No hay manera que podrías, pero…
Cuando Subaru se había encontrado con la mujer por primera vez, había alucinado que era Petelgeuse. Eso fue porque sintió cosas más allá de sus apariencias que unieron a Petelgeuse y a la mujer juntos. Se sintió como si su locura había surgido de una misma raíz.
— La autoridad era la misma, las palabras y acciones eran las mismas. Tengo un sentimiento realmente malo sobre esto.
— Quizás el primer Pereza que vencimos era un doble, y la segunda Pereza era el real Arzobispo de los Siete Pecados… No, no hay manera de asegurarnos de eso. Además, en este caso, el verdadero problema…
— … Podría estar en una liga completamente diferente de cuál era el verdadero.
Cuando Julius pensó que había especulado demasiado lejos, Subaru agarró su conclusión y la continuó. La declaración hizo que brotara sudor de la frente de Subaru; incluso la cara de Julius se tensó un poco. Era una posibilidad aterradora. Sin embargo, en vista de las circunstancias actuales, era también una conclusión lógica.
Dada la aparición de Petelgeuse la primera vez, y de la mujer loca en el segundo, era inevitable que llegaran a la misma posibilidad.
— En otras palabras, hay múltiples Arzobispos de la Pereza… ¿o quizás el Arzobispo de la Pereza es en realidad un grupo con el mismo poder, actuando hacia un mismo objetivo?
— … La única Pereza que conocía era el bastardo enfermo que apareció primero. Pero ahora que he visto a la siguiente mujer, no puedo decirte que estás equivocado.
La mujer se había llamado a sí misma un dedo e identificado con el Arzobispo de la Pereza.
Encajaba. Es por eso que irían con ello: que Pereza eran múltiples Arzobispo de los Siete Pecados Capitales trabajando juntos.
— Así que, sin exageración, los dedos son partes del Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Si es un grupo compuesto de múltiples arzobispos llamándose a sí mismo Pereza, explicaría la amplitud de la agitación que han causado en cada nación.
— Así que Pereza es la parte del Culto de la Bruja llevando a cabo la doctrina de su fe. Solo el pensar me produce escalofríos.
Que fuera el brazo práctico de un grupo religioso más grande era en gran medida algo de fantasía. Subaru quería reír, pero incluso una risa seca no pudo surgir.
Si Petelgeuse Romanée-Conti no era más que un perezoso entre muchos, su avance agradable y ordenado no había sido más que una farsa. Esa era una perspectiva aterradora de hecho.
— Al final, esto no es más que una especulación. Preferiría evitar esparcir descuidadamente inquietud y malestar entre los demás.
Cuando el desagradable pensamiento cerró la boca de Subaru, Julius volvió sus ojos hacia la fuerza de expedición, amontonados en un grupo.
— Perdimos doce hombres, con tres dedos restantes… Esta es una tasa de desgaste que no podemos ignorar.
— … No doce, once.
Cuando una voz corrigió el número de sus pérdidas, Subaru y Julius se voltearon para ver a Ferris caminando hacia ellos. Su abrigo blanco estaba manchado con sangre mientras secaba el sudor de su frente y señalaba detrás de él.
— Logré salvar a uno de los heridos gravemente de la muerte. Aunque estuvo muy, muy cerca…
— Esas son buenas noticias. Estabilizar a alguien en esas condiciones… como se esperaba de ti, Ferris.
— Lo dije yo mismo, puedo traer a cualquiera que no esté muerto.
Cuando Julius dijo las palabras buenas noticias, Ferris esbozó una sonrisa irónica. Pero su sonrisa pronto se desvaneció cuando cambió su mirada en una dirección diferente.
Los ojos de Subaru, también atraídos hacia allí, fueron recibidos al ver a alguien cubierto con una tela delgada.
— No puedo salvar a todos… Ahora realmente entiendo el significado de las palabras del capitán.
— Lo has hecho bien. No es un papel que ninguno de nosotros podría esperar lograr.
— Mmm, gracias.
Ferris respondió brevemente a las palabras de consuelo de Julius, pero ahí sabían que eran de pequeño consuelo.
Con la cabeza inclinada, Ferris se lamió los labios y, después de una breve pausa, miró a Subaru.
— Entonces, sobre lo que dijiste antes, ¿dónde está el cuerpo de la segunda Pereza?
Inmediatamente después, Subaru hizo una mueca ante el repentino cambio en la conversación.
— En el bosque por ese camino, ¿pero por qué quieres saberlo?
Ferris debe haber escuchado el intercambio anterior con Julius. Miró en la dirección en que apuntaba Subaru, entrecerrando sus ojos amarillos.
— Solo quizás, si lo examino, puede que encuentre algunas diferencias.
— ¿Diferencias? ¿Qué tipo de diferencias?
— Entre los dedos que te preocupan y los otros Cultistas, Subaru.
Cuando Ferris señaló eso, el aliento de Subaru se detuvo—. Espera un poco, ¿okay? —dijo Ferris, tomando a varios acompañantes con él mientras iba a examinar el cadáver.
Quizás examinando a la mujer, la segunda Pereza, podría darles una pista sobre los repugnantes Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, permitiéndoles formar un plan de ataque. Subaru quería creer que eso era posible.
— Y además de eso…
Después de ver a Ferris irse, Subaru se dirigió hacia los miembros de la fuerza de expedición agrupados. Subaru no podía mirar directamente a la hilera de bajas que se encontraba justo a su lado. Los restos alineados estaban cubiertos con telas finas, lo menos que podían hacer por aquellos que nunca volverían a despertarse.
No había nada que nadie hubiera podido hacer por las cinco bajas iniciales que habían sido destrozadas. Sin embargo, las cinco vidas perdidas en el ataque sorpresa fueron otra historia. Subaru debería haberse dado cuenta, y nadie más.
— Debería haberlo sabido tan pronto como escuché que los primeros cinco fueron destrozados con las manos desnudas. Yo era el que conocía el poder con el que estábamos tratando. Debí haberlo notado.
Subaru, de todas las personas, debió haber reconocido la causa de muerte de aquellos que habían sido asesinados sin ningún signo de resistencia. Pero Subaru, sacudido por la muerte de sus aliados, dejó la oportunidad de escapar, llevándolo a más bajas.
Encima de eso, su propio alejamiento por el enemigo había forzado a sus aliados a dividir su fuerza de pelea, prolongando el combate. Si Wilhelm no se hubiera retirado, aquellos perdidos durante el encuentro podrían haber vivido.
— Incluso si fue un ataque sorpresa, el oponente era pequeño en números. Salvo una excepción, como la autoridad de un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales, no había posibilidad de derrota. Era precisamente por esta razón que envié al Maestro Wilhelm hacia ti.
— …
— Sin duda, esa autoridad, desafiando toda lógica, es una preocupación mucho mayor. Cumpliste con tu deber, ayudándonos a evadirlo. El resto era nuestro deber… como caballeros.
Al escuchar los murmullos de Subaru, Julius ordenó su cabello despeinado mientras ofrecía su propio punto de vista. Incluso Subaru no era tan insensible como para perder la consideración que le ofrecían las palabras.
Pero también fue un hecho que ninguna palabra de consuelo disminuyó el dolor en el corazón de Subaru.
La gente también había muerto en la lucha contra la Ballena Blanca.
Recordaba llorar por esas muertes, pero no tanto. Había lamentado el hecho de que, en comparación con sus propias muertes, las muertes de otros habían conmovido su corazón tan poco, pero estas muertes pesaban mucho sobre él.
La muerte era la misma sin importar la forma que tomara, ¿así que por qué estas muertes le afectaban tanto?
Eso era obvio.
— … Porque conocía a estas personas.
Solo entonces Subaru Natsuki se dio cuenta que cargaba con la responsabilidad de esas pérdidas.
Cuando desafiaron a la Ballena Blanca, ellos se habían parado en el campo de batalla contra la bestia demoníaca como resultado de su propia voluntad. Pero la batalla contra el Culto de la Bruja era diferente. Estas personas habían acudido al llamado de Subaru, compartiendo el deseo de Subaru de salvar a Emilia y a los otros; ellos habían estado cooperando con Subaru, nada más.
— … Muy pesado.
Subaru había usado la información recogida por Regreso de la Muerte para cooperar con Crusch y los otros en subyugar a la Ballena Blanca. Sin embargo, dicho diferente, fue la información de Subaru la que desencadenó el estallido de la batalla también. Un campo de batalla fue creado, y numerosas vidas humanas encontraron su final. Muchas vidas fueron borradas de las memorias de otros.
Subaru compartía esa pesada responsabilidad. No era solo porque inconscientemente había alejado sus ojos de la carga que no había notado. Era más porque Crusch había sido magnífica.
Ella dirigió la batalla contra la Ballena Blanca, compartiendo la responsabilidad de todo en ese campo de batalla. Ella estaba consciente de sus propias obligaciones, pero su desempeño fue tan grandioso, que hacía que te olvidaras de todo eso. Y así, Subaru no se había dado cuenta.
Regreso de la Muerte no era simplemente un asunto de cambiar el destino. Naturalmente, si Subaru tomaba acción por el bien de una decisión, alguna esperanza, algún propósito, él alteraba el mundo a su alrededor.
— …
Con esa realización demasiado tardía, él estaba furiosamente enfadado con sí mismo por ser tan tonto y sin valor.
Había sido descuidado. Se había dejado a sí mismo completamente abierto. El hecho de que todo haya ido demasiado bien debió haber activado las alarmas en su cabeza. Se había hablado mucho de asegurarse que todos salieran vivos, pero había subestimado el esfuerzo requerido para que eso suceda, y este era el resultado.
Y como resultado, once preciadas vidas se habían perdido, las vidas de personas que se pusieron de su lado.
El arrepentimiento llenó su cabeza hasta el borde. El remordimiento se hundió profundamente en sus entrañas. El pensamiento de que tenía que haber algo más que pudo haber hecho hizo que golpeara una ira sin fundamento contra su alma. Lo suficiente para que quisiera morir en un ataque de ira que…
— Señor Subaru.
— ¡…!
Subaru estaba envuelto por la rabia lo suficiente para que su visión se volviera roja cuando esa voz lo trajo de vuelta a sus sentidos.
Wilhelm estaba parado frente a Subaru, mirándolo directamente. Por un instante, el corazón de Subaru tembló mientras se preguntaba si Wilhelm lo regañaría por su ignorancia. Pero los ojos del Demonio de la Espada inmediatamente le dijeron lo contrario.
Los ojos del Demonio de la Espada estaban tan tranquilos como la superficie de un lago mientras miraba a través de los oscuros ojos de Subaru.
— Probablemente tienes un número de cosas pasando por tu cabeza en este momento, ninguno de ellas emociones triviales… pero perdona mi extremadamente grande rudeza y permíteme decir esto.
— …
Las palabras de Wilhelm hicieron que enderezara su espalda sin darse cuenta. No sabía lo que se le iba a decir, pero lo que sea que pudiera ser, necesita darle toda su atención.
Entonces, con Subaru vigorizándose a sí mismo, Wilhelm dijo…
— … Pelea.
Dicho en un tono grave, esa palabra hizo que el mismo aire temblara.
Pero también lo recibió como una espada, una que cortó su cuerpo, corazón y su propia alma.
La aterradora aura que brotaba de Wilhelm llenó el bosque convertido en campo de batalla, abriéndose paso en la mente y el cuerpo de Subaru. La hostilidad se extendió por toda el área y, naturalmente, los ojos de los caballeros cayeron sobre los dos.
En el centro de ese vórtice de miradas, Wilhelm continuó—: Ya sea que sientas arrepentimiento o estés afectado por el remordimiento, lucha. Si está destinado que debes luchar, que debes resistir, lucha con todo tu cuerpo y alma. No cedas por un segundo, un momento, una sola fracción de tiempo. Contempla la victoria y anhélala con cada fibra de su ser. Si aún puedes ponerte en pie, si aún puedes mover un solo dedo, si tus colmillos aún no están rotos, párate, párate, párate, párate, pelea, pelea”.
— …
Esas palabras eran muy similares a las que Wilhelm le había dicho antes a Subaru.
Cuando lo apaliaron con una espada de madera en el patio de la mansión de Crusch, Wilhelm había pronunciado palabras sobre cómo ceñir el corazón para la batalla; ese fue el único momento en que Subaru fue capaz de ver un poco del Demonio de la Espada.
En ese momento, después de que Subaru había escuchado esas palabras, Wilhelm lo consideró como una persona sin impulso para volverse más fuerte. De hecho, Subaru no lo había enfrentado con verdadera seriedad. Privado de fuerza de voluntad, Subaru no tenía idea en ese momento de lo que el Demonio de la Espada pensaba o estaba tratando de decirle.
Pero esta vez era diferente, y esta vez, pensó que el mensaje era diferente también.
— ¿Me estás diciendo que… me vuelva fuerte?
— No… te estoy diciendo que seas fuerte.
Esa demanda terriblemente elevada y aguda atravesó su pecho.
Subaru siempre había pensado, Quiero ser como Wilhelm, quiero ser como el acero.
Pero ahora, con el arrepentimiento y remordimiento golpeándose contra su corazón, no pensaba que esas palabras eran la respuesta.
— Quiero ser de esa manera también. Pero es difícil. No quería que nadie más muriera de esta manera, pero lo hicieron… ¡porque no fui lo suficientemente bueno!
Una vez más, había cometido el error de llenarse de sí mismo tan pronto como las cosas iban un poco bien. Como resultado de su error, algunas personas habían muerto. Si cometía más errores, nadie sabía quién sería el siguiente en morir.
Había desesperadamente pensado en una manera de evitar eso, y sin embargo nada vino. Estaba sin ideas.
— Si no lo hago… ¡Soy quien empezó esto!
— Hiciste que se involucraran, los llevaste contigo, y murieron, ¿es así? Te equivocas.
Con el remordimiento amenazando con arrancar el corazón de Subaru de su pecho, Wilhelm extendió ambos brazos.
— Ninguna persona aquí cree que nos involucraste en esto. Incluso si proporcionaste la chispa, elegimos esta batalla nosotros mismos. Todos están aquí por su propia voluntad.
— …
— Por favor, deja de responsabilizarte solo de las muertes. Ellos no desean que te sientas agobiado por esto. Simplemente haz espacio en tu corazón para que no los olvides. Eso es todo lo que necesitas hacer.
— ¿No olvidar que…?
¿Sus muertes? Se preguntó. Pero Wilhelm sacudió su cabeza, poniendo fin a la noción de Subaru.
—… Que ellos compartían esta carga contigo. Eso es todo.
Esta vez, sus palabras entumecieron todo el cuerpo de Subaru, como si hubiera sido alcanzado por un rayo. Con Subaru en estado de shock, Wilhelm asintió hacia él y tocó la espada en su propia cadera.
— Prestar la fuerza de uno no solo significa blandir la espada. Significa desafiar a los mismos enemigos, preocuparse por los mismos obstáculos, compartir las heridas y el peso de las cargas. Esto lo podemos hacer. Esta es la lección que aprendí en el pasado.
Wilhelm pronunció esas palabras y movió su barbilla. Abrumado, Subaru hizo lo indicado, notando que las miradas de todos los presentes estaban enfocadas en él.
Todos y cada uno de esos pares de ojos ardían con las mismas emociones que los de Wilhelm.
Sintió que alguien le había dicho una vez que no intentara luchar solo.
En desventaja contra un oponente misterioso, ni una sola persona parecía lista para cortar y correr. Ni una sola mirada le decía a Subaru, Este no era el trato, ni las voces más sabias lo condenaron.
— … Aunque tener al menos una persona más sabia parece algo bueno…
Dejó escapar un suspiro. Simultáneamente, las oscuras nubes que habitaban dentro de la cabeza de Subaru se iluminaron rápidamente. Esto no significaba liberarse de la angustia. Pero había dejado el callejón sin salida en el que se había quedado atrapado detrás de él.
A Subaru se le había sido recordado de los límites de su propia cabeza.
— ¡Mierda…!
Subaru rascó fuertemente su cabeza, apretó sus dientes, e impulsivamente pisó el suelo, y se volvió hacia todos, bajando su cabeza.
— Esta es la única cabeza que puedo bajar. Es de mala calidad, así que la bajaré cuantas veces sea necesario.
Subaru suplicó a sus camaradas, de quienes sus miradas se mantuvieron sin cambio, diciendo: Pelearemos.
De alguna manera, en algún lugar, había escapado de la resignación y el remordimiento.
— Un montón de cosas… en serio, un montón de cosas han cambiado. La Pereza del Culto de la Bruja es realmente dura. Poniéndolo simple, ni siquiera podemos ver el fondo. Entiendo por qué son tratados como dioses de la pestilencia por todo el mundo. Me chocó cuánto daño tomamos solo acabando con ellos. Me chocó, pero…
Le había chocado porque había erróneamente pensado que necesitaba pensar, oponerse, y pelear todo por sí mismo. Gracias a todos aquí, sus miembros habían finalmente parado de temblar.
Porque ellos pensaron: Luchemos.
— Aún no tengo ninguna idea firme de que deberíamos hacer. Pero sé que tenemos que hacer esto. Tenemos que derrotarlos. Tenemos que derrotar a Pereza, aquí y ahora.
Por misterioso que sea el oponente, era el lado de Subaru el que lo había iniciado. Todo lo que podían hacer era vencer al enemigo, sin importar lo que tomara, hasta que la batalla estuviera decidida.
— …
Volteándose, Subaru miró a los restos de los camaradas que habían fallecido en el bosque, restos que habían inculcado tal remordimiento y tal sentido de responsabilidad que había sido incapaz de mirar directamente a ellos todo ese tiempo.
Este era el pecado inescapable de Subaru. Como sea que quisieras disfrazarlo, Subaru era responsable por sus muertes. Y él no se permitiría seguir corriendo de sus pecados. Subaru se preguntó si había sido arrogante al pensar que tomar prestado la asistencia de alguien no era algo pesado.
Subaru había empezado esta batalla, así que él debía terminarla. Pero no pensó de ello como una carga muy pesada.
Y así, él estaba determinado a llevarlo a cabo, incluso si él mismo no sabía que tan grande sería.
— Salvaremos a Emilia y a los otros. Aplastaremos al Culto de la Bruja. Y para hacer ambas cosas…
— Hagamos lo que sea necesario… no por nadie más, sino porque ustedes lo quisieron.
Y por eso, nuestra fuerza es tuya, dijo el asentimiento de Wilhelm, y los de los miembros de la fuerza de expedición.
Él aún tenía una montaña de cosas sobre las que pensar, y el número de obstáculos bloqueando su camino era aún desconocido. Sin embargo, estos los podía superar, porque no necesitaba enfrentarlos solo.
Si Subaru hubiera sido lo suficientemente fuerte para pararse solo, nunca hubiera salido de ese callejón sin salida. Por lo tanto, por un momento, pensó…
— … Qué bueno que soy débil y cobarde.
— ¿… Deberíamos ir?
— Sí, vayamos. Y préstenme su fuerza e ingenio.
La muerte no se aligeró. Se mantuvo pesada. Mientras lo supiera, podría luchar contra ello con la cabeza bien alta.
Subaru Natsuki avanzó, continuando la batalla.
Y así, su batalla continuó.