Un destello de pereza




Capítulo 1
Un destello de pereza
Parte 1
Subaru Natsuki comenzó la reunión estratégica, a la cual él llamó “La Fácil Cacería del Culto de la Bruja”.
Todavía no había amanecido en las llanuras de Lipha. Un grupo de 50 guerreros y mercenarios se habían juntado. Parado, siendo el centro de atención de mucha gente consumada, era un poco incómodo para los nervios de Subaru.
Estas personas eran mayores soldados veteranos y mercenarios animales matones y duros. Desde la perspectiva de Subaru, ellos eran de un mundo diferente. Exceptuando circunstancias muy específicas, Subaru nunca hubiera tenido la oportunidad de cruzarse con ellos. Y ahora, estos residentes de un mundo no relacionado con el suyo estaban sentados en un círculo con Subaru en el medio.
Que su camino serpenteante lo haya puesto al mando de toda esta gente le enviaba un vendaval de ansiedad y debilidad al corazón de Subaru. Pero su pasión y voluntad de lucha eran igual de intensos.
— Figuras…
La escena ante los ojos de Subaru era lo que había anhelado cada vez que experimentaba el Regreso de la Muerte, algo que había parecido casi imposible de conseguir. La preparación de poca monta de Subaru y respeto propio dio lugar a un impulso tan grande que era casi doloroso; él no quería fallarle nunca más a una cantidad innumerable de gente que lo habían guiado tan lejos. Él se criticó a sí mismo por esto más duramente que nadie lo podría haber hecho.
— …
— ¿Qué pasa, Subaru? Te callaste de repente.
Cuando Subaru puso su puño en su pecho como auto amonestación, alguien mirándolo desde un costado lo llamó. Era el otro hombre que se destacaba incluso entre su compañía actual, un hombre espectacular llevando el uniforme de un caballero de la guardia real: Julius Juukulius.
— Difícilmente estoy pensando que te estás poniendo nervioso, pero… el tiempo es la esencia, tú mismo dijiste que no hay momento para descansar, ¿no?
— Sí, sí, lo sé. No necesitas remarcármelo todo el tiempo. La primera cosa que dices en momentos como estos es importante, entonces estaba pensando en cómo hacer para decirlo mejor.
— Tal preocupación es innecesaria. Todo el mundo aquí conoce que tu conducta ante una gran cantidad de personas es problemática. No te preocupes y simplemente sé tú mismo.
— ¡Ga-ha-ha-ha! ¡Seguro lo dijiste, Julius! Hey chico, él realmente te agarró allí.
— Grr…
Una vena surgió en la frente de Subaru mientras su momento más oscuro fue sacado a la luz. Ricardo, comandante de la banda de mercenarios hombres-bestia llamado Colmillos de Hierros, comenzó a reír mientras que unas expresiones simpáticas se esparcieron entre todos los caballeros de la fuerza de expedicionaria. Aparentemente, noticias de la humillación de Subaru en el palacio real habían viajado más lejos de lo que él pensaba.
— Esto es muy humillante…
— Sí, sí, ahora deja de sentirte avergonzado. Subaru, es tu deber trabajar duro para limpiar la pizarra para que puedas vivir sin vergüenza, ¿verdad? Y Julius, entiendo tu urgencia de criticarlo, pero piensa en tu manera de decir las cosas.
— Parece que lo malinterpretaste, Ferris. No tenía esa intención. Ciertamente, sería un día feliz si se ha convertido en un mejor orador para eso.
— Tú de verdad tienes una manera peculiar de hacer las cosas…
Ferris suspiró, mirando detalladamente molesto a la respuesta sarcástica de Julius. Viendo su reacción, Subaru finalmente entendió el propósito detrás de las palabras y andanzas de Julius. Aunque eso solo le provocaba los mismos sentimientos que Ferris.
— Una pequeña broma está bien. Dicho esto, yo creo que deberíamos dirigirnos al tema en cuestión. Nuestra prioridad debería ser realizar contramedidas al Culto de la Bruja.
Era el hombre de mirada afilada Wilhem quien arrastró la conversación de vuelta a lo importante.
De todos sus compañeros, Subaru era el que más expectativa tenía del espadachín demoniaco, en términos de combate y mentalmente. Subaru había cooperado con él en la cacería de la ballena blanca, el enemigo mortal del viejo guerrero por muchos años. Como recompensa, él le prestó a Subaru su fuerza.
Uniéndose a las fuerzas de Subaru y Wilhem, estaban las fuerzas sobrevivientes de la cacería de la Ballena Blanca, así también como los refuerzos de los Colmillos de Hierro. Estos cincuenta y tantos individuos formaron “la Alianza Anti-Bruja”, la cual desafiaría al Culto de la Bruja.
— Bueno, ya que Wilhem preguntó y porque el tiempo apremia, iré al grano. El tema de la discusión de hoy es la operación “La Fácil Cacería del Culto de la Bruja”. Los contenidos actuales son muy simples. Como con cualquier cosa, los métodos más simples dan resultados intensos.
— Lógico. Entonces, ¿cuál es tu plan?
— Que tal si les pateamos el trasero, ir a por un ataque preventivo para tomar la cabeza de su comandante y vitorear junto a ella.
— …
La conclusión de Subaru envió un leve olor de sorpresa en el ambiente entre todos los presentes. Sus palabras eran la definición de audacia. Esa “cabeza de comandante” pertenecía a uno de los arzobispos de los siete pecados capitales dirigiendo el culto de la bruja.
— Bueno, eso es definitivamente simple. Asumiendo que lo logremos, sería un gran golpe hacia el Culto de la Bruja.
En medio de la inquietud del grupo, que comenzaba a bordear el malestar, Ricardo fue el primero en hablar con admiración. El gran hombre-perro mostró sus colmillos mientras sonreía, tocando esos dientes caninos afilados con un dedo mientras hablaba de nuevo.
— Eso es SI es que lo podemos lograr. Cualquiera puede hablar a lo grande. No puedes ir contando nuestros pollos antes de que nazcan.
Ricardo fue el primero en mostrar que él entendía a lo que Subaru apuntaba, pero también se aseguró de darle importancia a la precaución. Subaru se golpeó su propio pecho en respuesta, e inmediatamente siguió hablando.
— Por supuesto que tengo un plan. Ya probé que no soy lo suficientemente temerario de cazar una ballena sin un anzuelo, ¿no es verdad?
— Chico, yo ya te creo. Es por eso por lo que quiero escuchar tu razonamiento, ¿me entiendes?
Mientras Subaru estaba rebosante de confianza, Ricardo le pidió que siguiera mientras él enterraba ambos colmillos. Subaru se dio cuenta de que sus otros camaradas compartían los sentimientos del perro cuando él vio cómo todos se acercaban atentamente, esperando los detalles de la propuesta.
— Okey, voy a explicar esto, parte por parte. Primero, el Culto de la Bruja quiere atacar el dominio Mathers, donde se encuentra Emilia. Esto lo sé debido a todo tipo de información desde abajo. Lo dejaremos ahí, ¿OK?
— Entonces, ¿esas son las condiciones iniciales? Muy bien. La verdad, nosotros nos anticipamos que iba a haber un incidente relacionado con el Culto de la Bruja en el dominio Mathers. La aparición de la Ballena Blanca, al mismo tiempo que no puede pasar como mera coincidencia.
— Entonces… ¿El Culto de la Bruja usó a la Ballena Blanca para sellar la carretera con la niebla, y aislar el dominio Mathers, meow? Parece que el culto va en serio. Bueno, considerando su dogma eso es un hecho.
Cuando Subaru comenzó a repasar la situación, Julius y Ferris añadieron sus pensamientos. Aparentemente, aunque el Culto de la Bruja era todavía insondable en muchos aspectos, las actividades oscuras de los fanáticos fueron apuntalados por una penetrante hostilidad a través de medio-elfos. Con eso dado, el ataque al dominio Mathers era inminente, debido al anuncio de que Emilia participaría en las elecciones.
Esa crueldad indiscriminada, eventualmente, resultaría en la masacre de los aldeanos. Subaru genuinamente creía que los cultistas estaban más allá de la redención.
— El Culto de la Bruja está detrás de la vida de Emilia. Pero eso no significa que ignoren a los humanos cerca de ella. Ellos no discriminan… van a matar a mujeres y niños sin piedad.
— No cabe duda en eso, por más repugnante que pueda ser.
Viendo la ira de Subaru, Julius asintió. No había sorpresa en sus ojos, solo una indignación furiosa. La capacidad que tenía el Culto de la Bruja para hacer el mal era muy reconocida en este mundo después de todo.
— Quiero salvar a Emilia, la gente de la mansión y, por supuesto, a todos los aldeanos. Estaba pensando en llevarlos a todos a la mansión y refugiarlos allí, pero…
— Contra el Culto de la Bruja, cuyos miembros pueden aparecer donde sea sin que nadie se de cuenta, refugiarlos allí parece un plan pobre.
— Sí, descartemos eso.
El punto de esconderse era para esperar refuerzos y, para cuando llegaran, tener una victoria inminente. El ejército de Subaru no contaba con refuerzos, por eso, no era una opción viable.
Además, gastar sus fuerzas en una batalla a la defensiva, actualmente, malgastaría tontamente la ventaja clara que poseía. La información que había acumulado con el Regreso de la Muerte sería no valiosa, ya que los eventos instantáneos se divergieron enormemente. Si un grupo armado acamparan en la mansión incluso Petelgeuse probablemente revise sus planes. Él podría cambiar el método de ataque, o, incluso cancelar todo el ataque.
Además, si Subaru fuera a maximizar el valor que tenía de lo que había obtenido a través del regreso de la muerte…
— Necesitamos ir tras la guarida en el bosque del Culto de la Bruja, antes de que descubran de lo que estamos tramando. Mientras que ellos están preparados para atacar primero, nosotros tenemos que atacar incluso antes que ellos y aplastarlos.
— Aprecio el entusiasmo, meow. Pero entonces, ¿cómo vamos a hacer para encontrar al Culto de la Bruja en el bosque? Nadie ha podido agarrarlos en más de cuatrocientos años. Necesitamos una pista.
— Sí… hablando de eso… Larga historia, es como pescar a la ballena blanca.
— ¿Meow…?
La explicación repentina y críptica de Subaru hicieron que los ojos grandes de Ferris se hicieran aún más grandes.
— ¿Usé mi esencia para atraer a la ballena, me equivoco? Puedo hacer lo mismo con el Culto de la Bruja.
— …
— Sí, la condición que tengo es bastante aterrador. Es un dolor en el culo, ha-ha.
— …
— Ha-ha-ha…
La risa seca de Subaru era el único sonido en la silenciosa atmósfera; cuando esta se desvaneció, un aire intranquilo ocupaba la planicie. Él miró a las caras de todos a su alrededor, preguntándose cómo reaccionarían a su tan esperado y tan tardío plan. Subaru no podía explicarlo mejor; él no tenía ningún razonamiento por el cual él podría atraer a las bestias demoniacas y cultistas de la bruja más allá de sus características físicas. Todo lo que podía hacer, era reconocer el hecho y decir—: Así es como es.
Algún día la verdad sobre eso se revelaría, pero incluso si fuera una razón terrible, lo mejor que podía hacer en ese momento era depender de eso. Por lo tanto…
— Supuse en un principio que mi historia no iba a sonar muy persuasiva.
Subaru revisó a los silenciosos caballeros y gente bestia, diciendo la verdad de la forma más honesta en la que él pudo pensar.
— Yo creo que llamarlo palabras de un loco, algo increíble, es la reacción natural. Pero, aun así…
— Señor Subaru.
— … Por favor, créanme. He dicho cosas estúpidas en mi vida, pero es en serio lo que les digo. Así es como decidí ser, y es por eso por lo que necesito su ayuda.
Hasta ese momento, todos alrededor de Subaru habían intentado pedirle ayuda una y otra vez, solo para que él los rechazara e ignorase sus sentimientos. Él solo notó eso en ese momento, en el cual estaba enfrentándose a su primer desafío real.
Subaru no era inútil e ignorante frente a la tarea a la cual se enfrentaba. Por sí solo, sería imposible. Él necesitaba ayuda de otros, de todos.
— Solo tengo una cabeza, así que es la única cosa con la que puedo pedirles. Pero si esta cabeza no es suficiente, me arrodillaré ante ustedes todas las veces que quieran, así que, por favor, denme su fuerza.
— …
Subaru les pidió, inclinando su cabeza de forma que todos lo vieran.
Aquellos alrededor de Subaru estaban en silencio; el único sonido era el del viento cruzando las llanuras.
Tras unos momentos, el primero en hablar fue un pequeño hombre-bestia, un teniente de los Colmillos de Hierro, llamado TB.
Con su cara adorable, él ajustó la posición de su monóculo, y entonces miró directamente a Subaru—: Entiendo lo que estás tratando de decir. Sin embargo, si pides que te creamos sin ninguna base para… ¡¿gah?!
— ¿De qué te preocupas tanto, TB?
En medio de su lección a Subaru, TB fue interrumpido por un golpe de su hermana menor, Mimi, quien se paraba a su lado. Golpeó la espalda de su hermano, y mientras su hermano mayor gemía de dolor, ella se reía de forma inocente.
— ¡El señor de aquí se esforzó reeeaalmente para poder derrotar a ese pez gigante, saben! ¡Nadie que haya trabajado tan duro trataría de engañarnos, así que está bien!
— ¡¿Her-hermana, podrías por favor hacer silencio?! Esta es una conversación muy importa-
— Siempre tratando de ser ingeniero… Espera, ¿ingenuo? ¿ingenuero?
— ¿Ingenioso?
— ¡Eso! ¡No vas a crecer para ser grande si siempre haces eso!
Mimi no paró de corregir de forma bruta a su hermano menor de ojos llorosos. Después, dejando de mirar a TB, ella apuntó a Subaru.
— ¡Tú no luchaste contra ese pez gigante, TB! Así que, si no puedes creer en el señor de aquí, ¡cree en tu hermana!
— …
— Tu hermana cree en el señor, así que como crees en tu hermana, puedes confiar en el señor, ¿no es así, TB? ¡Además, Mimi protegerá a TB pase lo que pase!
Mimi golpeó su pecho a medida que hablaba, rebozando de confianza. A pesar de que esas palabras sorprendieron a TB, inmediatamente lo cansaron. La hostilidad que él mostraba desapareció totalmente de su cara. La visión de esos hermanos hizo que involuntariamente todos sonrieran ampliamente.
Entre toda la risa, Mimi giró su cabeza con mirada curiosa y preguntó—: ¿Qué?
— Nada, no te preocupes. Fue perfecto. Lo dijiste de forma genial.
Con sus ojos suavizándose, Ricardo acarició la cabeza de Mimi con tanta fuerza, que parecía que su gran palma podría aplastar la cabeza de Mimi.
— Aún hay cosas que me molestan, pero habiendo llegado tan lejos, no hay que dudar de bro ahora. Ya pasamos ese punto hace mucho tiempo.
— … —Los ojos de Subaru se abrieron enormemente frente a las palabras de Ricardo, Wilhelm dio un paso adelanteꟷ: Señor Subaru, un hombre no debe bajar su cabeza de forma tan ligera. De hecho, evitar cruzar ojos con una persona a la que le estás pidiendo algo es inaceptable. De haberte visto, lo habrías notado por ti mismo.
Las palabras solemnes del demonio de la espada causaron que Subaru levantara la cabeza y mirara a sus alrededores, Subaru notó que sus sentimientos no habían cambiado. Nada había cambiado desde el comienzo de la discusión.
— Ya sabes, meow, nos comprometes bastante si simplemente nos juntas a todos así. No todos creen que tu historia es una mentira, Subaru.
Con una mirada sumisa, Ferris pasó su dedo por su pelaje mientras hablaba. La ausencia de objeciones probaba que todos los presentes estaban de acuerdo. Frente a la vista de Subaru, Julius mantenía su elegante atractivo mientras se paraba recto.
— Además, Subaru, tu plan de carnada fue lo que decidió la batalla contra la Ballena Blanca. Fue Lady Crusch quien decidió apostar por eso… lo que significa que dudar de Subaru equivale a dudar de Lady Crusch, y no hay forma de que Ferris haga eso.
— Eso es una cosa muy propia de ti para decir, Ferris, pero Sir Subaru ganó nuestra confianza con sus acciones. Esa es la simple verdad para todos los que experimentaron esa batalla.
— ¡¿H-hey, viejo Will?!
— Obviamente, yo estoy incluido en eso.
Ferris estaba visiblemente nervioso, con su voz volviéndose chillona, pero Wilhelm simplemente movió su cabeza en dirección a Subaru, sin prestar atención a la respuesta.
Semejante consideración inmerecida causó que las mejillas de Subaru se pusieran calientes, mientras apreciaba la atmósfera que lo rodeaba.
— Soy tan poco genial… Supongo que soy malo leyendo la atmósfera como siempre.
— ¿La atmósfera no es algo que se respira, sino leerse?
— ¡Cállate! ¡Ya sé eso! ¡Y lo menos que puedas leerla, lo más que te obsesionas sobre ella!
El comentario de Julius causó que su voz se desgarrase mientras eliminaba el sentimentalismo innecesario.
Él se avergonzó a sí mismo de nuevo. Considerando todo, no era un precio tan malo que pagar.
— Nuestra confianza en ti es el resultado de tus propias acciones, Sir Subaru.
A pesar de que él no podía aclarar el razonamiento detrás de un plan tan importante, había hecho lo suficiente para ganar su confianza. Justo como Rem había de alguna forma empezado a creer en él, a pesar de que el contenido de sus palabras podría haberles dado pausa, no dudaban de sus motivos.
Era una forma propia de alguien que había Retornado de la Muerte, teniendo información de un mundo perdido, para coexistir con otros, y en ese momento, Subaru sintió que todo encajaba, justo delante de sus ojos.
Parte 2
— ¡Y-Yo no estaba llorando! Solo sentí que el sufrimiento por el que pasé finalmente estaba dando sus frutos, y cuando me empecé a distraer, un poco de agua imbuida de proteínas cayó sobre mis ojos. ¡Eso es todo! ¡No tengan una idea equivocada!
Subaru hizo su mejor esfuerzo para esconder sus lágrimas mientras, a su ritmo calmaba sus sentimientos conflictivos, levantando su mirada para centrarse en el tema principal.
— De todos modos, si todos me creen, eso acelera las cosas un montón. Mi principal ventaja es que el Culto de la Bruja y las bestias demoniacas reaccionan a mi esencia, lo que usaremos para atraer a los miembros del Culto.
— ¿Así que tenemos que eliminar a todos los que aparezcan? Puede ser solo una teoría impráctica, que suena como buen plan, pero solo en teoría. ¿Cuántas crees que son las chances de que funcione?
— ¿Chances?
— Las probabilidades de que te detecten y se muestren.
Julius, quien no había cuestionado el plan hasta ese momento, presentó su duda por primera vez.
Para ese punto, los miembros de la fuerza de expedición que participó en la batalla contra la Ballena Blanca no necesitaban una explicación para la razón de la habilidad particular de Subaru. Pero Julius y los refuerzos que se les unieron no habían visto eso por sí mismos. Naturalmente, deseaban confirmar el valor de Subaru como carnada, estaban apostando sus vidas.
— Dada la naturaleza de esta estrategia, no podemos dejar este asunto como algo vago. ¿Qué piensas?
— La probabilidad de que vengan es de 100%. Vendrán seguramente.
— Esa es una declaración audaz.
— Esos cultistas vendrán por mí, seguro. Es porque ellos son ellos y yo soy yo.
Julius recibió una explicación que realmente no explicaba nada. Cuando se trataba de confianza en sí mismo, Subaru no era segundo a nadie. Los hechos descubiertos tras volver de la muerte eran absolutos. Esa era ciertamente su única ventaja.
— Has mencionado antes… Que tienes una historia con el Culto de la Bruja, ¿no?
— Sí, son de los peores recuerdos que tengo. No les voy a permitir salirse con la suya nunca más.
Estrictamente hablando, su “historia” era algo que aún no había pasado, pero a menos que las acciones de Subaru y otros lo cambiaran, ese horrible futuro se realizaría. Este era el momento y lugar para destruir ese destino.
— … Ya veo. Muy bien. Vamos a usar tu presencia para atraerlos, ¿es eso verdad?
— Fuiste… más fácil de convencer de lo que pensaba.
— Nunca pensé en oponerme a tu plan. Simplemente quería confirmar que tuvieras la resolución para dirigir una operación tan peligrosa. Si te faltaba determinación, hubiera tenido que encontrar un substituto.
— Di lo que quieras, pero es demasiado tarde para retroceder ahora.
Subaru resopló frente al comentario de intención hostil de Julius, mientras eliminaba sus preocupaciones personales. Si él actuara tímidamente ahora, habría caído directamente en manos de Julius. Subaru recordó pararse más rectamente.
— Voy a decir esto fuerte y claro. El Culto de la Bruja va a aparecer donde sea que yo esté. El arzobispo de los Siete Pecados Capitales no es excepción. Así que básicamente, cuando aparezcan, los vencemos. Es un plan simple.
— Eso realmente suena simple cuando lo pones así… tengo que decir, Subaru, entre esto y la Ballena Blanca; tú realmente disfrutas de ser carnada.
— Hey, no digas eso como si lo hiciera todo el tiempo. Es solo una coincidencia, no es como si yo siempre…
Pensándolo de nuevo, en la pelea contra Elsa, él fue una distracción; seguido por atraer a Urugarum en el bosque de las bestias demoniacas. Luego, fue la carnada para atraer a la Ballena Blanca. Incluso ahora, él estaba planeando una operación contra el Culto de la Bruja, centrado en ser la carnada…
— ¡¿Huh?! Espera- ¡Es realmente todo el tiempo!
— Empieza a parecer que tienes mucha experiencia y éxito bajo tu cinturón. Podemos confiar con tu actuación hoy también.
— ¡Puedes…! ¡Puedes, pero…!
Pese a que Subaru se quejó mientras escuchaba las palabras de Julius, no encontró forma de responder.
— Ahora que decidimos que actuaré como carnada, hay que centrarse en todo lo demás. Primero, el Culto de la Bruja se está escondiendo en el bosque, alrededor de la mansión. No hay mejor lugar para eso. Respecto a la posibilidad de que haya otros lugares donde estén… la niebla se encarga de eso. Ellos querían usar la niebla para invadir las tierras de Mathers. Eso significa que se están escondiendo en algún lugar de esta región. Cerrar todos los caminos también funciona contra ellos.
No había necesidad de persuadir a nadie más llegados a ese punto, la Ballena Blanca lo dejó claro. Su obediencia al Culto de la Bruja significaba que la aparición de esa bestia era necesaria para el plan de esos cultistas. Obviamente, la ballena no los ayudaría ahora, considerando que ya había sido asesinada…
— La Ballena Blanca fue derrotada apenas apareció. Llegaremos a los cultistas antes de que sepan que fue lo que pasó.
— Entonces esta será una batalla contra el tiempo. Si presionamos nuestras espadas contra los que se esconden en el bosque, pasará a ser una competición directa de fuerza. Con los refuerzos de Julius y los Colmillos de Hierro, junto a mi fuerza modesta, no creo que vayamos a perder.
— Bueno, así es como es.
Subaru coincidió con la frase de Wilhelm.
La habilidad de combate de los discípulos del Culto de la Bruja que seguían a Betelgeuse no podía ser subestimada. Sin embargo, muchas de las tropas, siguiendo las órdenes de Subaru, eran fieros guerreros quienes habían sobrevivido a la batalla contra la Ballena Blanca. Incluso teniendo en cuenta a Betelgeuse, ellos eran capaces de enfrentar a los cultistas.
Incluso Subaru podía darles pelea si el combate fuese mano a mano. Pero considerando las habilidades de Wilhelm, no sería raro ver cabezas volar tras cada ataque. En otras palabras, todo dependía de cuanto podían inclinar las circunstancias a su favor, con la victoria dependiendo de solo una gran batalla.
— Preparar una gran emboscada significa que tendremos una gran ventaja abrumadora…
En primer lugar, Betelgeuse no tenía idea de que había una fuerza de combate tras él.
El Culto de la Bruja siempre fue atacante. Su nombre era sinónimo de irracionalidad y contradicción. Sin una duda, ellos nunca considerarían que alguien los amenazaría.
Subaru destruiría esa convención en pedazos.
— Tal vez todo fue genial para ustedes bastardos hasta ahora… pero no vamos a dejar que eso pase esta vez.
— …
Todos los que escucharon la convicción en la voz de Subaru portaban una expresión tensa.
Ellos lo sabían. La batalla que los esperaba era una oportunidad para dar un golpe contra la vil existencia conocida como el Culto de la Bruja, lo que no había sido posible hasta ese momento.
— Cuando entremos a la tierra de Mathers, yo atraeré a los cultistas ocultándose en el bosque. Pero el arzobispo de los Siete Pecados Capitales es alguien astuto. Tiene un grupo de gente bajo su mando distribuidos en, aproximadamente, 10 grupos.
— ¿Dónde aprendiste eso?
— Por la última vez que Pereza mostró su cabeza. Él llamaba a sus sirvientes dedos, separándolos por nombres como dedo medio, dedo anular izquierdo, y similares. Él no pareció haber ido tan lejos como para incluir dedos del pie, así que no creo que haya que preocuparse de 20 o más grupos apareciendo.
Betelgeuse distinguía entre los grupos bajo su comando de acuerdo con dedos. Subaru no pudo darse el lujo de confirmar que el líder del culto tenga diez dedos, pero él seguro tendría los mismos diez que el resto de los humanos. Además, su estado de locura convenció a Subaru que sus seguidores estaban divididos en grupos iguales al número de dedos.
Por alguna razón, aun así, la respuesta de Subaru causó intranquilidad en la fuerza de expedición. Subaru levantó sus cejas frente a su reacción, pero la siguiente pregunta de Julius le ayudó a entender que andaba mal.
— ¿Subaru, acaso la historia que mencionaste que tenías con ellos involucraba al Arzobispo de los Siete Pecados Capitales? Más importante, ¿está Pereza liderando el ataque?
— … Perdón. No expliqué suficiente. Sí, el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales, con quien nos encontraremos, es ese bastardo de la Pereza. Es con quien tengo una conexión. En este mundo, él es el propietario de la cara que más odio.
— Hmmm… incidentalmente presumo que tu segunda cara más odiada me pertenece a mí.
— No te dejes llevar. No pienses que eres una parte importante de mi vida, ¿de acuerdo?
Parecía que Julius bromeaba para esconder su admiración, mientras Subaru solo podía fruncir el ceño como respuesta.
Cuando pensaba en caras que él despreciaba, Betelgeuse definitivamente estaba en el top, con la suya propia ocupando el número dos. Julius estaba bastante arriba en las tablas, pero le faltaba un montón para alcanzar a los dos primeros.
— Ese hijo de puta me hizo pasar un infierno. Pero, gracias a eso, sé que mi olor es efectivo, además de saber que divide a sus seguidores en dedos.
— Meow, ya veo. Es por eso que estás tan confiado… ¿Mejor no preguntar qué pasó, hmm?
— … Sí, es verdad. Por favor, no lo hagas. Les contaré todo lo importante de todos modos.
— Fuerte y claro. Preguntar se siente como que dejaría un sabor agrio de todos modos.
De algún modo, Ferris actuó con simpatía con Subaru al ver su furia al hablar sobre el Culto de la Bruja. Tal vez Ferris conectaba con él por un tipo de pasado trágico personal. Eso habría sido un malentendido, pero Subaru no se movió para corregirlo.
— Además, para no arruinar el ataque, le pregunté a Anastasia y Russel por cierto “seguro” para cuando enfrentamos a la Ballena Blanca.
— ¿Un seguro que le pediste a la señora? ¿Qué clase de plan malévolo es este…?
— ¡Solo fue un pedido normal! ¡¿Geez, acaso quién crees que es tu empleador?!
La cara genuina de duda en la cara de Ricardo provocó un grito por parte de Subaru.
— Lo que realmente les pedí fue que contraten los carros dragón de cada mercader ambulante en la vecindad. El cliente es el Marques Mathers, y la condición es que él paga el precio de todo lo que transportan esos carros.
— … Ha. Eso debería hacer que se enciendan.
— No hay duda de que esto romperá el banco, pero es un costo necesario para salvar vidas humanas. Es la decisión obvia, ya que Roswaal está fuera en algún lugar cuando lo necesitamos de nuevo.
El atractivo del oro atraería un montón de ayudantes. El dinero realmente pertenecía a Roswaal, pero era su propia culpa por no cumplir sus deberes feudales que mencionaba todo el tiempo.
De todas formas, Subaru había terminado de hacer la parte inicial del plan de evacuación: conseguir que Emilia y los aldeanos abandonaran la zona antes de que el Culto de la Bruja ataque, a pesar de que había fallado antes.
— Esto nos deja con un pequeño problema… principalmente que no nos gustaría que el Culto de la Bruja se entere de lo que estamos haciendo, así que quiero hablar con los mercaderes contratados en el camino.
— Ciertamente, sería sabio no ponerlos en guardia cuando dependemos del elemento sorpresa. Nosotros asignaremos gente que sepa las circunstancias para dirigir el grupo mercante, TB.
— Entiendo. Si la señorita está involucrada, es mejor que enviemos gente de nuestro campamento. Tus instrucciones, por favor.
— Oh, eso fue rápido. Realmente lo aprecio.
Subaru se sintió aliviado tras ver las decisiones rápidas de Julius y TB.
— Además, quiero enviar un mensajero de Crusch a la mansión. Si no dejamos a Emilia saber del tratado de alianza y los refuerzos encaminados, todo caerá en el caos.
— Ahhh, una carta escrita a mano. Meow, ahora que lo pienso, tú escribiste una, ¿no?
Ferris juntó sus manos en un aplauso. Propiamente hablando, sin embargo, Subaru solo tenía una carta escrita por él. Rem había escrito un mensaje con detalles de la alianza, más una interpretación liberal de sus planes frente al Culto de la Bruja.
Encargarse de escritura tan compleja era algo por encima de Subaru.
Si esa carta llegaba a la mansión, ellos seguramente podrían encargarse de cualquier situación inesperada de su parte. Esto les daría una chance de prepararse de antemano; incluso si fueran forzados en depender del seguro que Subaru preparó.
— Eso es… probablemente todo lo que hacía falta decir. Es un plan que deja muchas cosas que arreglar en el camino, pero todos aquí debemos saber lo que esta batalla significa.
— ¡Significa que esta es nuestra mejor chance de dejar al Culto de la Bruja con la nariz sangrante!
Mientras Subaru terminaba de cerrar la charla, Ricardo comenzó a reírse de forma feroz mientras que se mantenía con sus peludos brazos cruzados junto a su pecho. La conclusión del hombre-bestia levantó la moral de todos los miembros de la fuerza expedicionaria.
— … A lo largo de toda la historia, nunca ha habido una batalla contra el Culto de la Bruja con una posición tan aventajada.
Wilhelm posicionó su cuerpo de forma más recta, conduciendo una filosa hostilidad mientras hablaba. Hacia el Demonio de la Espada, el Culto de la Bruja, al cual la Ballena Blanca obedecía, era tan despreciable como la bestia misma. Lo único que acompañaba su exagerado deseo de pelear era su fuerte sentido de seguridad.
— El recibir una oportunidad tan rápido tras cumplir mi deseo más profundo… El principal problema es prevenir que mi sangre hierva.
— Estoy contando contigo, Wilhelm.
— Como desee.
El hombre anciano, que dedicó toda su vida a la espada, respondió muy brevemente. Su postura producía un sentido de confianza insuperable. Subaru tomó esto en cuenta, mientras observaba alrededor de cincuenta caras de sus camaradas.
Gracias a ellos; él podía pelear. El instante en el cual eso cruzó por su mente, sus palabras empezaron a fluir.
— La pelea contra la Ballena Blanca fue tan difícil que podría haber jurado que era hombre muerto. De hecho, algunas personas murieron, mientras que otros fueron borrados y nunca volverán a casa.
Durante la batalla, muchas vidas habían sido extintas por la amenaza de las bestias demoniacas. Su niebla había eliminado las memorias de su existencia; incluso sus nombres habían sido borrados del mundo.
— Ahora mismo, no creo que haya mucha lógica por la cual estamos aquí parados en lugar de ellos. Si tuviera que decir que fue algo, es que tuvimos un poco más de suerte. Eso es todo.
Hubo muchos sacrificios y un montón fueron para obtener una oportunidad de asesinar a la Bestia Demoniaca de la Niebla. Posiblemente, es lo mismo con los desastres naturales, la gente olvidaba sus diferencias personales, cuando apuntaban sus armas a la bestia demoniaca. Por eso, Subaru pensaba que tanto quienes sobrevivieron como quienes no, lo habían dado todo.
— …
A pesar de que no es lo que él tenía la intención de hacer, las palabras de Subaru se volvieron algo similar al discurso que daba un comandante antes del despliegue. Para cada persona que estaba escuchando atentamente, les dio la sensación de una amable promesa que abrazaba sus corazones mientras estaban al borde de entrar en combate.
Era algo similar al discurso de Crusch antes del combate contra la Ballena Blanca.
El combate no conocía la piedad y no hacía distinción entre las vidas de los nobles y la gente pobre. Eso era por lo cual tenían que hacer todo lo que pudieran.
Pero Subaru simpatizaba tanto con ellos, que él había llegado a aceptar que no podía leer la atmósfera.
— Incluso si la menor de las cosas fuera distinta, todos nosotros estaríamos muertos. Todos estamos aún vivos tras una pelea como esa. Si ese es el caso, entonces solo superemos una más.
— ¡¿…?!
— Ganemos con tanta ventaja que ni uno solo de nosotros muera esta vez. Encarguémonos de que cada uno sobreviva y pueda volver a casa. Ya vencimos un monstruo como la Ballena Blanca. No vamos a perder contra gente como el Culto de la Bruja.
Esas eran las idealistas ilusiones de un joven hombre, quien no podía entender la realidad de la situación. No importa quien tuviera la ventaja, las bajas eran parte inevitable de la batalla. Subaru sabía esto, y los guerreros, con toda su experiencia, lo entendían más que él.
Porque lo entendían, dentro de sus corazones había algo separado de su resolución para marchar hacia la muerte: una aceptación de la muerte. Subaru quería desafiar su resolución a morir.
— Nos vamos a asegurar de que nadie muera. Morir por el bien de esa escoria, es simplemente estúpido.
Subaru le tenía miedo a la muerte. Morir constantemente llenó su vida de una sensación de miedo insoportable y pérdidas. Él pensó que todos sentían lo mismo; él asumió que así es cómo debería ser. Subaru, que había experimentado la muerte más que nadie gracias al Regreso de la Muerte, no quería que nadie más supiera lo que era pasar por eso.
Eso explicaba por qué todas sus acciones eran un rechazo de eso.
Sus palabras finales para finalizar la reunión de “La Fácil Cacería del Culto de la Bruja” fueron explosivas.
Ante los miembros sorprendidos del grupo, Subaru levantó su mano, abriendo su boca mientras miraba las caras de todos. Después de todo, le habían dicho que un hombre no debería inclinar su cabeza, debe mirar a la gente a los ojos cuando tenía que pedir algo.
— En esa observación, voy a preguntarles directamente, déjenme aferrarme a ustedes mientras confío en ustedes para todo.
Parte 3
— De todos los Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, los dos más famosos son probablemente Pereza y Avaricia.
Julius le hablaba a Subaru mientras montaba su dragón de tierra junto a él. Aunque estaban cabalgando juntos, había una diferencia abismal de cómo los dos se sentaban a horcajadas de sus dragones. Subaru estaba aferrándose desesperadamente al dragón negro que Subaru llamaba Patrasche, mientras que Julius lo montaba elegantemente.
— Y por eso es por lo que no te soporto…
— Debo dejar eso de lado y continuar con lo que estábamos discutiendo. Incluso entre los famosos Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, dos se destacan. En términos de registros confiables, la información de Pereza es más prevalente, pero en términos de escala de daño, los imperdonables crímenes de Avaricia son insuperables.
— Entonces… Confiabilidad versus cantidad de daño, ¿huh? Nada bueno por parte de ninguna…
— Ciertamente no.
Julius parecía desanimado cuando se ponían a hablar del Culto de la Bruja, como si él hubiese sufrido gracias a ellos.
— El individuo que conoces como Pereza es sospechoso de haber sido responsable de más de la mitad de las actividades del Culto de la Bruja. Considerando que el Culto de la Bruja opera en escala global, uno solamente puede decir que él posee una movilidad milagrosa.
— Entonces el bastardo realmente va de lugar en lugar.
— El nombre en sí suena muy extraño para un hombre que se nombra a sí mismo Pereza, él es un trabajador diligente. Dicho esto, aplicando tal energía en una dirección que nadie quiere, sugiere a una mente de que está más allá de la ayuda.
Las características de un loco, cachetes huesudos y ojos brillantes ardientes, cruzaron por la mente de Subaru. El arzobispo de la Pereza, Petelgeuse Romanée-Conti, se esforzó seriamente para ser el más diligente, e incitaba a otros a ser muy trabajadores como él. Aunque él se llamaba a sí mismo Pereza, él tenía un odio bastante sustancial hacia la vagancia. Su grado de actividad, inusual para el Culto de la Bruja, debe de haber sido una expresión de ese odio.
— Me duele decir esto, pero los caballeros saben muy poco del Culto de la Bruja. Para empezar, debido a que están escondidos, es difícil encontrarlos en tiempos de paz. Cuando causan daños, los primeros testigos son siempre dudosos, incluso entonces, todo lo que queda en su memoria es algo parecido a una llanura carbonizada.
— Entonces, el dilema aquí es como el de los detectives que no investigan a no ser que un crimen sea cometido. Aunque te entiendo.
Viendo el arrepentimiento de la cara de Julius hacía que incluso Subaru no se burlara. Estaría mal criticar la habilidad de investigación que tienen los caballeros. Después de todo, no ha cambiado el hecho de que el Culto de la Bruja estaba en falta.
— Aunque, esta vez, va a ser diferente.
Era Wilhelm, aproximándose detrás de ellos, el que interrumpió la conversación. Cabalgando a su montura favorita, el Espadachín Demoníaco se colocó al lado de Subaru por el lado opuesto al de Julius, mirando fijamente adelante. Sus ojos estaban tranquilamente llenos de un afán de pelear mientras tocaba la empuñadura de su atesorada espada colgando de su cadera.
— Vamos a derribar al líder, dejando que nadie escape. Al igual que la Ballena Blanca, él va a pagar por sus maldades. Esa es la voluntad de todas las almas del reino, y el fervoroso deseo de todos los caballeros.
— Exactamente como dices. Estos cobardes se han escapado de la hoja de la justicia. Sin embargo, esta vez, no debemos de darles una chance. Nuestras espadas los encontrarán.
Wilhelm asintió, y por una vez, la expresión de Julius se endureció mientras su cruda emoción se volvía visible.
Subaru no era el único con una razón para despreciar al Culto de la Bruja. Para algunas personas, que habían vivido toda su vida maldiciendo a los cultistas, les vino naturalmente como la respiración.
— Ya que estamos hablando sobre Pereza, ¿quién es Avaricia?
— Diferente a Pereza, Avaricia es un nombre asociado con unas pocas calamidades. Pero el contenido de esos registros es más que suficiente. El incidente del Imperio es particularmente conocido.
— ¿Con eso te refieres a que el daño fue masivo?
Cuando Subaru dijo su pregunta con un gesto, Julius dijo que sí asintiendo con la cabeza.
— La ciudad fortificada de Gackler, localizada en el imperio de Volakia, que se encuentra al sur del mapa mundial. Era conocida como la ciudad más defendida de las regiones fronterizas de la nación. Tenía una guarnición estándar de miles de tropas, mientras que el asentamiento estaba defendido por un set de paredes defensivas. Era un lugar que verdaderamente merecía el nombre de Ciudad Fortificada, pero Avaricia la conquistó sin ayuda.
— ¡¿Él derribó una ciudad entera?! ¡¿Por sí solo?!
Este no era un mero cuento de un caballero que vale mil lacayos. La voz de Subaru se entrecortó cuando oyó esta impactante historia.
— ‘Los soldados siempre deben ser fuertes’, la gente común consideraba esta forma de pensar como ‘el camino imperial’. El Imperio es una nación que vive y respira ese ideal, e incluso la infantería básica son luchadores feroces. La Ciudad Fortificada fue hecha por esos soldados, pero cayó frente a un solo arzobispo de los Siete Pecados Capitales que se llama a sí mismo Avaricia. Se dice que incluso Kulgan ‘ocho brazos’, héroe de Volakia, fue asesinado en esa batalla.
Fue Wilhelm el que explicaba cuando Subaru expresó su sorpresa. Emociones complejas aparecieron en los ojos del Espadachín Demoníaco cuando dijo el nombre del héroe que fue derrotado por Avaricia. Wilhelm bajó su cabeza cuando Subaru se dio cuenta.
— Una vez tuve la oportunidad de cruzar espadas con Kulgan. Para evitar un conflicto internacional, nosotros representamos a nuestras dos naciones en un duelo. Él era un hombre muy habilidoso. Aunque me las arreglé para cortar seis de sus ocho brazos, él me ensartó por el estómago. El duelo fue cancelado con nosotros al borde de la muerte… y así, el duelo terminó sin ningún ganador declarado.
— Eso fue realmente una manera muy casual de contar semejante historia…
Puesto claramente, era difícil para el corazón de un hombre joven permanecer calmado después de haber escuchado la historia del Espadachín Demoníaco, que era potencial material de una novela. Él sentía la necesidad de contar más detalles, pero Wilhelm ya mencionó que su digno rival le dio un golpe; incluso Subaru no era lo suficientemente insensible de hablar de las viejas cicatrices de Wilhelm.
Dicho esto, el peligro que Avaricia presentaba pesaba mucho en la mente de Subaru.
— Pereza y Avaricia… después, encima de eso, Orgullo, Lujuria e Ira, ¿huh? Incluso sin Gula, suena como que vendrá un futuro muy siniestro, ¿huh?
— Parece que estás mirando muy a futuro.
— No estoy ansioso por verlo. Pero, creo que la probabilidad de conocerlos es muy alta.
En la víspera de su batalla contra Pereza, pensando en lo que se venía hacía que el pecho de Subaru palpitara. El inevitable choque con Petelgeuse significaba ganarse la ira permanente del Culto de la Bruja. Y si el culto veía a Emilia como un enemigo, luchas contra los otros Arzobispos de los Siete Pecados Capitales eran inevitables.
— Bueno, la charla sobre Avaricia me revolvió el estómago. Tírenme un hueso ahí.
— No tengo nada bueno que decir sobre inquietar el corazón con discusiones de un futuro incierto. Tú deberías concentrarte en la batalla que se postra delante de ti, por el bien de la Señorita Emilia.
— Sí, ya entendí. Solo que estoy un poco nervioso antes del evento principal de la operación.
Chasqueando su lengua ante los intentos de Julius por tranquilizarlo, Subaru desplazó su mirada más por debajo de la carretera. A lo lejos, en el cielo, al este, la noche comenzó a dar paso a la luz, con la punta del Sol matinal todavía escondida más allá de la tenue luz del cielo.
La fuerza expedicionaria, buscando al Culto de la Bruja, ya había entrado al dominio Mathers. Los jinetes y monturas iban juntos en regocijo, con la moral alta mientras atravesaban las llanuras. Por lo que parece, no les había molestado la petición temeraria de Subaru, por eso, él respiraba tranquilo y aliviado.
Lo que Subaru había dicho antes eran simplemente sus sentimientos más honestos. Él no quería perder ni a un solo miembro de la fuerza expedicionaria. No había ninguna razón para que haya damnificados en contra del Culto de la Bruja.
Subaru estaba determinado para hacer lo que sea necesario para lograr ese resultado.
— Dicho esto, hacer de señuelo es lo único que puedo hacer…
— ¿Dijiste algo?
— ¡No, nada de nada! Solo estoy pensando si el desapego se une con nuestro “seguro” o no.
— Ahhh… no hay de qué preocuparse, estoy seguro. Ellos son conscientes de sus roles. No podemos declarar como exitosa esta operación, a no ser que ambos nos encontremos con nuestros objetivos. Están más determinados a cumplir con su deber que tus apreciados pensamientos de preocupación.
Subaru estaba intentando cambiar de tema, pero la inesperada y fuerte respuesta lo dejó un poco desconcertado. Las palabras de Julius no mostraban ni un poquito de preocupación, haciendo que Subaru se sienta más pequeño.
Antes de que él pudiera suavizar todo eso, el escenario delante de él cambió.
— Está a la vista.
— Sí.
Subaru asintió cuando Julius murmuró, notando el cambio de escenario. En la carretera, en la dirección del amanecer aproximándose, empezaron a ver una fila delgada de árboles verdes. Esa línea marcaba el fin de las llanuras mientras que mostraba la entrada al gran bosque que envolvía el Señorío Roswaal y la Aldea Earlham.
Significaba que pronto, Subaru vería el poder combinado del Culto de la Bruja y a ese odioso loco una vez más.
— …
Igual que durante la batalla de la Ballena Blanca, se sentía tenso, como si algo le estuviera apretando el pecho. Subaru puso su puño en el abdomen para suprimir un dolor con el cual no podía acostumbrarse sin importar el número de veces que lo experimentaba.
Luego, enseñando sus dientes, dejó de lado su sentimiento de debilidad y soltó una carcajada, en un intento aparente de agitar su alma.
— Entonces. Ya hemos hecho antes, pero… hagámoslo. “Señora esperanza”, cuento contigo.
Parte 4
— Aquí vamos…
Subaru sintió una sensación de haber pisoteado hojas caídas mientras pasaba por el camino difícil de navegar. Él pisó lodo y tres raíces mientras se adentraba en las profundidades del bosque, poco iluminado. Si miraba arriba, el Sol y el cielo azul se asomaban a través de los agujeros de las hojas; la brisa que soplaba a través era muy húmeda. Con el viento tibio recordándole el sudor frío de su frente, Subaru se lo quitó con el dorso de su mano, exhalando profundamente.
Hasta ese momento, Subaru estaba caminando en el bosque, aislado e indefenso.
Dejado solo con sus propios sentidos, Subaru no estaba más acompañado por los compañeros con los que él había atravesado la carretera; no estaba ni siquiera montando a Patrasche. Sin ningún arma en la que confiar, él era la definición de impotencia.
— Tuve que dejar a Patrasche. Esta es una batalla en la que no puedo contar con ella de mí lado.
Casi sin aliento, Subaru se rio ligeramente mientras las palabras salían poco a poco.
Él ya había recorrido una distancia considerable del terreno que era inadecuado para caminar. Metiéndose a través de los agujeros de árboles delgados, rompiendo las ramas caídas cuando pasaba y enredándose de colinas llenas de liquen, Subaru avanzó con rapidez.
Aunque eran llamados ‘caminos de animales’ por algunos, la tierra era tan pobre para viajar que los pocos caminos que había le bloqueaban el paso a Subaru.
Era la tercera vez que Subaru caminaba a través de un bosque en ese estado.
Él había cargado a alguien en sus brazos, tanto la primera como la segunda vez. Él parecía mucho más ligero en ese momento; él se preguntaba por qué sus pasos se sentían tan pesados en comparación a aquellas veces.
— Probablemente sea porque estoy asombrado por mi propia estupidez de hacer esto una tercera vez. Ya que este es el intento número tres, quiero tomármelo con calma e irme a casa… ahora, entonces.
Mientras estaba murmurando, justo cuando estaba saltando algunos hongos que parecían vagamente venenosos, la atmósfera cambió abruptamente. Era diferente de la sensación reflexiva de tensión que había sentido cuando confrontó a Elsa o a la Ballena Blanca. El disgusto de la atmósfera le llegó a él, haciendo que Subaru sienta realmente el sudor al que no le había prestado atención.
— Aquí viene… como cuando, de repente, ves una cucaracha en la esquina de una habitación tranquila…
Cuando encontraba un insecto negro nocivo, una extraña batalla de voluntades empezaría, una donde parecía que el primero en moverse perecería. El tiempo parecía extenderse más allá de todos los límites, sintiéndose infinito.
Esta ocasión producía esta sensación, con una plana trepidación desagradable, arrastrándose sobre toda su carne.
Abruptamente, él tensó sus ojos. De izquierda a derecha, el escenario del bosque parecía uniforme. Pero, él sentía como si él lo hubiera visto antes en algún lugar; de hecho, él en realidad reconocía este paisaje.
— He caminado todos esos caminos que no son dignos de nombre y sigo terminando aquí todo el tiempo. Es un poco gracioso. No sé si llamarlo un sentido de dirección o conjetura, pero es muy agudo, lo que sea que es.
O, quizás, él realmente tenía un buen olfato para lo malo.
Sería genial ser conocido como un perro de caza entrenado para rastrear el Culto de la Bruja, pero si Subaru fuese un perro, sería de la variedad perdedora, habiendo perdido todas las batallas hasta la fecha. Él quería quitarse esa etiqueta de una buena vez.
— Gracias por la acogedora bienvenida.
Subaru entrecerró los ojos en la tenebrosa oscuridad que estaba delante suya, mientras decía palabras de agradecimiento. Por supuesto, no había ni una pisca de amistad en su cara. Pero las personas a las que les estaba hablando no tenían ni un poquito de humanidad para que eso les importe. Ya era muy tarde, pero él se preguntaba quiénes eran.
— No creo que ustedes Cultistas de la Bruja me lo dirán, aunque les pregunte.
— …
En un instante, varias figuras habían rodeado a Subaru, vestidos en trajes negros que se mezclaban con la oscuridad.
En cierto punto, el sonido del viento e incluso el chirrido de los insectos habían desaparecido. Era más como una señal cliché de que ellos habían llegado. Ahora que él los conocía, el encuentro repentino no le sorprendía más.
Él sentía un alivio fuera de lugar, pero eso era solo porque él se había encontrado a los cultistas exactamente como estaba planeado.
— Perdón, sé que llegaron hasta aquí, pero quiero hablar con su líder. Eso significa que ustedes se están entrometiendo.
— …
— Para ser honesto, no se debe sentir bien no entender nada de esto, pero probablemente yo tenga más rango que ustedes, ¿verdad? ¿Por favor?
Subaru agitó su mano haciendo una seña para que se vayan. Mientras lo hacía, las figuras en túnicas negras inclinaron su cabeza hacia Subaru en una señal de respeto, manteniendo su postura mientras se desvanecían, fusionándose con la oscuridad una vez más. Esta también era la reacción que Subaru esperaba.
Aunque lo hayan dejado en conflicto, el Culto de la Bruja no tenía ninguna enemistad hacia Subaru. Siempre y cuando no indique signos de hostilidad hacia ellos, y Petelgeuse no los comandaba, de otra manera, ellos no le harían daño a Subaru.
Él no quería saber las circunstancias que yacían detrás de ese juicio.
— Estaría muy bien si tan solo pudiera ordenarles que empaquen sus cosas y se dirijan a su granja familiar…
Subaru suspiró profundamente, sus hombros, hundidos. Las cosas nunca eran tan convenientes.
De cualquier manera, estaba claro que estaba cerca de su destino. Él reconocía el escenario alrededor de él, y había conocido a lo que él asumía, que era la patrulla del Culto de la Bruja. Si mal no recordaba, todo lo que necesitaba hacer era seguir adentrándose en el bosque.
Sus tímpanos solo escuchaban el sonido de sus pisadas por el suelo y su propia respiración. Él sentía que estaba caminando a través de la prolongada oscuridad sin fin, pero ese sentimiento terminó rápidamente.
— Ohh.
Los árboles, obstruyendo su camino, se abrieron ante él, y Subaru saltó hacia un lugar rocoso; un acantilado escarpado llenó su visión.
Una interrupción repentina del bosque se expandía ante el alto y precipitado revestimiento de roca, casi como si el bosque hubiera sido arrancado por una garra gigante. Varios guijarros yacían al fondo del acantilado; la cueva, donde se encontraba el Culto de la Bruja, estaba escondida detrás de una particularmente larga. El grupo malicioso seguramente estaba preparando sus crueles planes dentro.

Pero, parecía que no iba a haber necesidad de conversar adentro de la caverna esta vez.
Después de todo…
— Te he estado esperando, CREYENTE del amor.
El hombre, en un hábito sacerdotal, había venido a recibirlo con los brazos abiertos, inmerso en un mundo de locura y deleite.
Sus mejillas estaban demacradas. Sus ojos parecían listos para caer de sus cuencas. Su pelo era de un verde oscuro. Su piel era muy pálida, de un color aparentemente poco saludable. Sus extremidades, sobresaliéndose del hábito negro, eran delgadas y frágiles, como ramas retorcidas. Él se parecía a un hombre alrededor de los 30 años, pero su aspecto, que parecía mucho más antiguo que la de la edad de muerte promedio, hacían que los 50 años difícilmente encajaran con él.
La única parte viviente de él eran sus ojos, pero era con esta, abrumadora, ardiente luz de locura dentro de él, con la que miraba fijamente a Subaru.
— Soy Petelgeuse Romanée-Conti, arzobispo de los Siete Pecados Capitales del Culto de la Bruja… ¡Confiado con los deberes de Perezaaaa!
Con saliva en la punta de su extendida lengua, el loco Petelgeuse rio, orgullosamente diciendo su nombre mientras le mostraba a Subaru su hospitalidad.
Parte 5
Cuando, con una profunda reverencia y lujosa risa, el loco lo saludó, Subaru se puso una mano en el pecho. Parado ante Petelgeuse, su enemigo mortal, se dio cuenta de que estaba excesivamente calmado.
— Es raro…
Este era el enemigo que había odiado muchísimo, lo había maldecido con el deseo de matarlo, el enemigo despreciable que era la causa de todas sus desgracias.
Se había enfurecido con romperle el cuello al hombre, ¿no es así? Y aún, con el demonio demoníaco delante suyo en ese preciso instante, Subaru estaba muy relajado.
— ¡Te doy la bienvenida, chico amado, recipiente de ‘Su amor’! ¡Espléeeendido… ahhh, Espléeeendido! ¡Qué profundidad de amor se ha entrelazado contigo! ¡Qué alturas de amor se han envuelto contigo! ¡Con que ardor el amor de la bruja te envuelve! ¡Estoy agradecido! ¡¡Estoy VERDADERAMENTE, sinceramente agradecido!!
En frente de Subaru, sentimientos profundos se agitaban en él, Petelgeuse rápidamente rompió en locura. Se arrancó el cabello y rasguñó el dorso de su mano de la cual comenzó a salir sangre; el loco estaba abrumado, incapaz de mantener sus fuertes emociones para sí.
La primera vez, Subaru había visto su locura con mucho miedo; la segunda, en enemistad con él. Subaru ahora lo estaba viendo por tercera vez. Finalmente, lo que él sentía no era realmente disgusto; más bien, así era como era el loco.
Al mismo tiempo, estaba seguro que las formas de Petelgeuse nunca serían compatibles con las de la gente normal.
— …
Sin pensarlo, Subaru le dio un tirón a su cachete, luego, respiró hondo. Después de calmarse, saludó vagamente a Petelgeuse, mostrándole la sonrisa más amistosa que él podía hacer.
— Hey. No estaba esperando una gran bienvenida. Debo decir que todo esto no parece real…
— ¡Eso eeeees de esperar! Para muchos, el comienzo es una sorpresa. ¡Cualquiera podría darse cuenta en un día particular, que ‘son amados’, y una vez que se dan cuenta la primeeeera vez, no puedes dejar ir ese amor… sí, porque el amor lo es todo!!
Cuando Subaru buscó un lugar para comenzar, Petelgeuse ansiosamente comenzó una conversación. Extendiendo sus brazos manchados de sangre, él resaltó su visión particularmente loca de amor muy retorcida, pero directa.
— ¡¡Por amor!! ¡Por el amor garantizado hacia nosotros! ¡Yo, nosotros no podemos fallar a responder con diligencia! En consecuencia, ¡nosotros administramos la prueba, la Prueba! ¡Para darle significado a la aprobación que la Bruja le ha dado al mundo, a esta era, a mí! ¡Por amor, por amor, por amor, por amor, por amooooor!!
— Entonces, no puedes ser perezoso al respecto. Tienes que ser diligente para fielmente pagar ese amor.
— ¡¡SI, precisamente!!
Cuando Subaru recuperó la razón y pretendió entender, Petelgeuse rio maniáticamente, profundamente impresionado.
El entendimiento y acuerdo estaban estrictamente en la superficie. Con Subaru manteniendo el ritmo en la superficie, y Petelgeuse incapaz de mirar en su alma, las palabras no eran nada más que el dulce y vacío nada. Verdaderamente, Subaru deseaba poder terminar la conversación ahí y en ese momento…
— Ah, er, entonces, ¿qué debería hacer ahora? ¿Puedo unirme a ustedes? ¿Qué más es necesario? ¿Una carta escrita a mano, un documento formal con sello? No tengo un sello actualmente, ¿entonces te servirá mi huella?
Pero Subaru reprimió su disgusto y se giró para encarar a Petelgeuse. Cuanto más tiempo mantuviera él la conversación, era más probable que pudiera sacar información importante del loco.
— Hmm, hmm… ese espíritu, ese entusiasmo, esa visión futura, es para ser valoraaaada… Sin embargo…
Mientras el calculador Subaru se acercaba, Petelgeuse oleó el aire, como confirmando que el olor de la Bruja estaba presente. Luego, mientras una sonrisa extática apareció en él, el loco extendió ambas manos, mostrándole a Subaru sus diez intactamente perfectos dedos. Los delgados nudillos, que parecían ramas, temblaron.
— … El favor que te han dado es muchísimo como para que te haga uno de mis dedos en estaaaa coyuntura… me pregunto, ¿cuán rico es el amor de la Bruja que veo ante mí? Incluso Ira estaría envidiosa de este… ¿Podría ser que tú eres Soberbia?!
— ¿Soberbia…?
— De los seis Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, ¡sólo el asieeeeento de Soberbia es el que está desocupado! Nadie de esta generación digno del pecado ha aparecido en esta era… pero el Factor de la Bruja ha alcanzado a la Soberbia de la siguiente generación, has recibido tu Evangelio, ¿no?
Dando un paso, Petelgeuse disminuyó la distancia que había entre ellos.
La pregunta de Petelgeuse, hecha con la cabeza inclinada noventa grados, no podía fallar para descubrir quién era Subaru.
Aceptó a primera vista la buena noticia de que la vacante de Soberbia, entre los Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, estaba libre. Pero Petelgeuse sospechaba que Subaru podría ser el que llenara esa vacante. Era fácil para él decir que podía, pero mostrar que lo hacía, y ¿cómo Petelgeuse reaccionaría si lo demostraba? Era un obstáculo que él no había anticipado.
Y no tenía ninguna pista sobre el Evangelio que este tipo pedía. ¿Acaso era alguna especie de palabra-código usada entre los miembros del Culto de la Bruja, o una trampa para los imprudentes? Si esto era una novatada al novato Cultista; si más tarde, el loco estaba involucrado en una guerra psicológica.
— Errr, bueno, verás…
Él no quería decir algo imprudente, pero el silencio lo haría ver mucho más sospechoso. En medio de todo ese estrés, Subaru cerró sus ojos fuertemente una vez.
Delante de sus cerrados párpados, caras comenzaron a aparecer, caras de la gente que Subaru tenía que proteger.
Eso era todo lo que necesitaba para endurecer su propósito.
— Dejando el Evangelio de lado, sobre Soberbia… si se califica tener una personalidad horrible, podría ser al que estás buscando. Estoy interesado, pero me gustaría escuchar unos detalles primero… sobre los Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, y esta prueba que mencionaste.
Con pocas opciones que seguir, Subaru dejó de lado el problema del Evangelio y persiguió las declaraciones del loco, sobre los Arzobispos de los Siete Pecados Capitales, de lo cual mucho no estaba resuelto, y sobre la prueba que Petelgeuse mencionó varias veces.
Dada la situación, era probable el plan de ataque. Si pudiese averiguar los detalles, quizás incluso dónde se escondían los dedos, sería la información perfecta para recolectar.
Naturalmente, la pregunta entrometida podría enviar a Petelgeuse a estallar en cólera, pero Subaru ya estaba en guardia por si pasaba eso.
Detrás de su tono de voz alegre, Subaru ya estaba preparado para comenzar hostilidades cuando hiciera su pregunta. Por su parte, el loco lentamente puso el pulgar de su mano derecha dentro de su propia boca.
— Mi cerebro… está… temblando.
Con un sonido sordo, se masticó su pulgar con la parte trasera de sus dientes, haciendo que sangre fresca gotee en la esquina de su boca. Había un temblor ligero en su murmullo vacilante, pero el loco placer de hace un momento se había desvanecido por completo. Su mirada hueca le enviaba un estremecimiento a Subaru, acelerando su pulso. Su corazón latía a un ritmo tan rápido que dolía, sintiendo como si estuviera golpeando sus costillas desde adentro, y justo delante de los ojos de Subaru, Petelgeuse sacó su pulgar de su boca y dijo:
— La prueba… Eso estáaaaaaa bien. No me importa en absoluto.
— …
— Debería pasar algún tiempo hasta que la palabra llegue a todas las regiones en que la carretera está sellada. Del mismo modo, la prueba todavía no comenzará, el tiempo es algo que todavía poseemosssss.
En contraste a sus acciones inquietantes, las palabras de Petelgeuse al ansioso por aprender de Subaru eran, nada menos que amigables. Una sonrisa se apoderó de Subaru por reacción, se tensó para que su mejilla no se contrajera.
— Huh… ¿sellar la carretera? ¿Qué truco usaste para hacer eso?
— UNO muy simple. La niebla. ¿Es suficieeente explicación, creo yo?
— Sí, es suficiente.
Subaru asintió ante la respuesta de Petelgeuse.
La declaración, sugiriendo que la niebla y el sellado de la carretera estaban conectados, eran prueba positiva de que la Ballena Blanca y el Culto de la Bruja estaban conectados detrás de todo esto. Además, en ese intercambio Subaru aprendió que la noticia de la subyugación de la ballena blanca todavía no había alcanzado los oídos de Petelgeuse. Los cultistas no se dieron cuenta de que Subaru había traído a la fuerza expedicionaria consigo.
— Entonces cerraste la carretera para que puedas hacer la prueba sin que nadie interfiera. Esa es una manera muy lista de operar, Señor Petelgeuse.
— ¡Sí, la prueba es sagrada, inviolable! ¡No superarla a toda costa, sin importaaaaaar la situación sería una falta hacia el amor! ¡El amor que se nos garantizó! ¡El amor vertido en nosotros! ¡Debemos RESPONDER a ese amor!!
— ¡Síiii!
Separado de sus declaraciones con respecto a la prueba, Petelgeuse quedó enloquecido por sus pensamientos sobre el amor. El loco se inclinó hacia atrás, con los ojos saltones, extendiendo su lengua mientras miraba atentamente los cielos, con espuma en la boca mientras buscaba algo intangible.
Ignorando la interpretación de Subaru por la reacción desquiciada, Petelgeuse no se detuvo.
— ¡Toooooodo debe ser sacrificado por amor! ¡El medio-demonio de cabello plateado, cuya existencia es insolente, debe responder por este profundo crimen con su vida! ¡Los que llevan pecados deben pasar por pruebas! ¡Sí, deben ser PROBADOS! ¡Para descubrir si son perezosos o diligentes! ¡Y es mi mano la que debe ser PRIMERA!!
— ¿Entonces las pruebas son… para cuestionar sus pecados, para probar si llevan pecados?
— Para ese propósito, ¡las pruebas! Para ese propósito, ¡los pecados! ¡Los Arzobispos de los Siete Pecados Capitales! En consecuencia, ¡DEBO juzgarla! Si ella no es juzgada para ver si verdaderamente posee el Factor de la Bruja, entonces si ella es un recipiente adecuado no puede ser…
Poseído por la locura, Petelgeuse deslizó un brazo en su hábito. Luego, después de hurgar un poco, sus dedos sacaron un pequeño libro encuadernado. Subaru supuso que era del tamaño de un diccionario de bolsillo, que eran comunes del mundo del cual él había venido. Hábilmente abriendo el libro con una mano, Petelgeuse ojeó con sus ojos sangrientos las páginas.
— Mi deber está grabado junto con el Evangelio, ¡y yo debo cumplirlo como prueba de mi amor! ¡Si tú eres Soberbia, debes entender mis nobles ideales! Después de todo, ¡han pasado siglos desde que la vacante entre NOSOTROS, el abandonado que lleva el título de los pecados ha sido encontrado!!
— ¡Espera un segundo! Necesito oír más acerca de Soberbia, y de este Factor de la Bruja…
— … Presenta tu Evangelio.
— ¡!
Petelgeuse controló su ira una vez más, obligado a retener una repentina oleada de emociones. Subaru, incapaz de seguir la farsa, inconscientemente dio un paso atrás cuando Petelgeuse se le acercó más.
Viendo la reacción de Subaru, Petelgeuse, el enloquecido todavía ausente de sus ojos, inclinó su cabeza noventa grados.
— Presenta tu Evangelio. La prueba de tu favor.
Diciendo esto, el loco extendió su mano derecha manchada de sangre hacia Subaru, demandando la prueba de que él era un conspirador. Su mano izquierda intacta tocó el interior del amado libro. Por su comportamiento y acciones, Subaru entendió.
El libro era un Evangelio.
Y para confirmar su convicción, Petelgeuse le confió el texto de su Evangelio a Subaru.
— No estás mencionado dentro del texto de mi Evangelio. Por lo tanto, ¿quién ereeeeees tú, y por qué tú has aparecido fortuitamente en este lugar?!
— ¡Ah, entonces ese libro es llamado un Evangelio! Ya veo, ya veo, ya entiendo, ya entiendo. ¡Bueno, deberías de haberlo dicho antes!
Al borde de una ruptura decisiva, Subaru hizo un gran show acariciándose el pecho y poniendo una mano en su bolsillo. Por supuesto que él no tenía una sola página adentro, y mucho menos el libro.
— …
Las pupilas de Petelgeuse se contrajeron un poco mientras miraban el espectáculo ridículo de Subaru. Sus ojos llenos de locura causaron una cuenta regresiva hacia la destrucción que comenzó a hacer tic-tac en la mente de Subaru. La cuenta regresiva estaba yendo a una velocidad inusual; fallar seguramente estaba al alcance de la mano.
Por lo tanto…
— Oh, mi error, lo siento tanto.
— ¿Sobre QUÉ?
— Se trata de mi Evangelio, verás… lo usé como posavasos y se ensució, entonces lo tiré.
Por consiguiente, este era el momento crucial.
Sabiendo que era imposible arrastrar la conversación mucho más, Subaru concluyó la charla.
Petelgeuse parecía desconcertado en el instante que la respuesta frívola de Subaru llegó a sus oídos. Pero cuando la declaración se transformó inmediatamente en un insulto dentro del cerebro del loco, su rostro se tornó diabólico.
— ¡¡Prueba de su amor!! ¡¡Autoridad de la Pereza!! ¡¡Manos OCULTAAAAAAS!!
El loco gritó con una mirada reptiliana mientras su sombra explotaba… no, la sombra se hinchó como si explotase, convirtiéndose en múltiples brazos negros que se estiraron hacia los cielos.
Estas eran manos malignas, imperceptibles para la gente normal, capaz de destruir un cuerpo humano con facilidad.
Las manos bailaban en lo alto como cabezas serpentinas, persiguiendo a Subaru. Las manos negras y sombrías caían como látigos, las puntas de sus dedos apuntaban hacia el suelo, con una velocidad vertiginosa.
Y un momento antes de que esos brazos negros lo agarraran, Subaru se estaba retirando apresuradamente de ese lugar donde iban a atacar las manos.
— ¡Ya te lo dije antes, si puedo verlas, no son tan difíciles de esquivar!
— ¿¡Qué es esto!?
Subaru lo había dicho la última vez, así que para Petelgeuse era una afirmación no fundamentada. Aunque, el loco no se tomó el tiempo para descartar la declaración de Subaru como una sin sentido.
Un total de siete manos totalmente oscuras se abalanzaron hacia Subaru para desgarrarlo parte por parte. En el mal terreno rocoso, él saltó sobre ellas con un trabajo de piernas que no podría llamarse encantador, incluso si uno fuese caritativo.
Con Petelgeuse al frente, Subaru se colocó detrás de él, poniendo la mayor distancia posible que podía entre ellos. Él hizo esto, tanto para escapar del rango del ataque y para salir del camino del contraataque.
— Justo ahora, TÚ has visto mis Manos Ocultas…
— Ahora mismo, no soy por quien te deberías de preocupar.
Luego de que su ataque más poderoso fuera contrarrestado, una espuma apareció en las esquinas de la boca de Petelgeuse mientras parecía prepararse para levantar su voz de nuevo, para prevenirlo, Subaru señaló detrás de la espalda del loco. Esa era la señal del contraataque.
— ¡Wa…! ¡Ha…!
Aullidos bestiales superpuestos formaron una onda de shock destructiva que retumbó a través del aire y rompió el suelo. El suelo rocoso estaba arrancado completamente, levantando un remolino de viento polvoriento. La onda causó grietas en el suelo, haciendo que estas se parecieran a una telaraña; un hoyo se había hecho en el acantilado, precipitando un deslizamiento de tierra.
— ¿Qu…?
Petelgeuse miró atrás, levantando su voz en shock, sus ojos sobresaltándose mientras los hermanos personas-bestias caían, desatando su ataque combinado.
Las mangas de sus túnicas blancas revolotearon mientras el hermano y hermana, TB y Mimi, rugían a los cuatro vientos.
Los dos habían aterrizado detrás de Petelgeuse, opuesto a Subaru, ignorando al loco mientras golpeó una ola rugiente en el acantilado recién cortado. La onda de choque feroz pulverizó el revestimiento de roca, las piezas arruinadas iban hacia abajo como una avalancha, sellando la entrada del escondite del Culto de la Bruja.
Roca y tierra colapsaron en una pila masiva, y, en un instante, la guarida de la caverna se convirtió en una tumba.
— ¡Increíble, ahora están enterrados vivos, ustedes ahora podrán sufrir y arrepentirse de todo lo que han hecho!
Era Subaru quien había levantado el dedo del medio, con los dientes descubiertos mientras ferozmente decía el insulto.
Mientras el polvo bailaba en el aire, y el impacto del deslizamiento de tierra era llevado por el terreno retumbante debajo de sus pies, se fueron sin decir que el destino de los Cultistas dentro de la aplastada entrada enterrada estaba sellado. Su difícil situación envió a Petelgeuse a mirar a través de los cielos.
— ¿Cómo… como puede ser ESTO…?
La garganta del loco tembló; él se arrancó los pelos de la cabeza, haciendo que gotas de sangre comiencen a fluir. Su gesto violento arrancó parte de su pelo, y mientras la piel de su cabeza sangraba, Petelgeuse pisó el suelo enojado.
ꟷ Mis dedos… cruelmente, sin piedad, sin orden, sin advertencia, sin provocación, sin significado, masacrados, asesinados… ¡Ahh, ahh! ¡Mi cerebro se estremeceeeeee!
ꟷ Woahoo, ese viejo seguro que le falta un tornillo.
ꟷ Hermana, creo que todos los Cultistas son así.
Viendo la pasión de Petelgeuse con disgusto infantil, los hermanos, Mimi y TB, intercambiaron miradas agrias y bromas alegres. Por supuesto, su intervención en esa coyuntura no era ninguna coincidencia o milagro. Ellos eran los refuerzos de Subaru, coordinando con él de acuerdo al plan.
Los dos habían excusado su presencia mientras acompañaban a Subaru y habían respondido a su señal para bloquear la entrada al escondite del Culto de la Bruja. Ahora el enemigo solo era Petelgeuse, poniendo a Subaru y compañía en una ventaja abrumadora.
ꟷ … Ah, sí, eso es correcto, está bien.
Aunque, las lágrimas de Petelgeuse estaban dejando de fluir mientras murmuraba calmadamente. El loco lentamente miró la cara de Subaru y los otros, uno por uno, y calmadamente rio. Y rio…
ꟷ ESTÁ bien. ¡ESTÁ bien, está bien! ¡Ahh, bien, BIEN! ¡¡Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí!!
ꟷ ¡Uhyaa!
La manera en la que el ánimo del loco aumentó a mitad de sus palabras, su voz se volvió estridente, hizo que los hombros de Mimi saltaran.
Habiendo expuesto su locura, recubierta por una fría capa de terror frío, Petelgeuse metió los dedos de ambas manos en su boca al mismo tiempo. Luego, una por una, trituró sus puntas de los dedos con sus dientes.
Con las diez puntas de los dedos trituradas, una cantidad considerable de sangre fluyó mientras Petelgeuse decíaꟷ: Está bien. ¡Ahora comprendooooo! ¡Ahora ES el tiempo de la lucha! ¡¡Por amor, sí, por amoooooor!!
Petelgeuse rasgó el suelo con sus uñas, ignorando a Mimi y a TB mientras él declaraba guerra solo contra Subaru. Pero Subaru se encogió de hombros hacia el loco, su cara seguía sin mostrar la misma militancia.
ꟷ … Perdón por decepcionarte cuando tú estás demasiado motivado, pero…
ꟷ ¿¡Qué es esto!? Debo asistir a este juicio con amor. ¡Este! ¡Mismo! ¡Momento!
Cuando Petelgeuse extendió un dedo ensangrentado, proclamando vehementemente, Subaru le dijoꟷ: Tengo a alguien más que se encargará de ti.
La respuesta hizo que los ojos de Petelgeuse se ensanchen. Y, en el instante en el que él intentó levantar una voz escéptica…
ꟷ ¡¡Yaaaaaaa…!!
Petelgeuse levantó su cara en shock mientras el grito desgarrador se estrelló desde arriba.
Y luego, la espada del Espadachín Demoníaco cortó al loco por debajo del hombro, troceándolo en dos.
